SUPERCONFIDENCIAL

Qué país

Ya tiene Podemos la televisión pública, dentro del catálogo de concesiones del tal Sánchez

Ya tiene Podemos la televisión pública, dentro del catálogo de concesiones del tal Sánchez.

Ahora lo que falta es soltar a los presos, a los catalanes y a los otros, y quemar los conventos. Y ya estaremos inmersos en el Frente Popular. Están repitiendo la historia, no sé si adrede o sin darse cuenta. Retirados los esposos por diez meses al chalé de los 600.000 euros oficiales y más de un millón extraoficiales, España se queda en manos de Rosa María Artal, vieja amiga, que es la que Podemos ha colocado ahí para que los informativos de TVE se parezcan a la educación para la ciudadanía. Mientras, la gente queda, como siempre, alegre y confiada, con la sola preocupación de llegar al fin de mes, sin tener que entrar en el despacho del director de CaixaBank.

Incluso les han quitado a los viejitos la ilusión de cobrar la jubilación por ventanilla y les han hecho abrir una cuenta corriente para que se la embargue Hacienda. Aquí ya no escapa nadie, vamos a peor, mientras Ciudadanos se diluye como un terrón de azúcar en un vaso de agua y el PP parece una manzana podrida.

A los españoles siempre nos ha gustado una guerra intestina para luego organizar otra muy gorda llamada civil, que se torna históricamente en otra totalmente incívica. Podemos es el garbanzo negro de la democracia, que nace de la presión de un montón de descamisados en la Puerta del Sol y vive de cuatro o cinco listos, los del chalé, la de la tele, el argentino del carrito que no paga a quien lo lleva y un par de ellos más. Pero como tienen la cara más dura que el cemento y a la crítica se la pasan por el arco del triunfo, pues nada les hace daño; es más, los motiva. Y a tomar por saco. Qué país.