Gastronomía

Restaurante La Aquarela (Mogán), buena cocina de producto

Está ubicado en los apartamentos Aquamar, y cuenta con una terraza de inmejorables vistas para disfrutar con tranquilidad de su gastronomía

La Aquarela, situado en el municipio grancanario de Mogán, es uno de los restaurantes de referencia del sur de esa isla, que cada año ha visto cómo han ido aumentado y fidelizando a sus comensales. Está ubicado en los apartamentos Aquamar, y cuenta con una terraza de inmejorables vistas para disfrutar con tranquilidad de su gastronomía.

El restaurante, que es propiedad de Gregorio Fernández, cuenta en la cocina con el chef Germán Ortega, quien tras formarse en Estocolmo, Inglaterra y en la Hacienda Benazuza elBulli hotel (con dos estrellas Michelin), ingresó en el año 2002 en La Aquarela.

La terraza del restaurante es el lugar idóneo para poder disfrutar de la gastronomía de vanguardia que se elabora en las cocinas de La Aquarela. Una visita esta misma semana, de la mano de Bodegas Torres, que querían dar a conocer alguno de sus vinos permitió degustar una cocina de vanguardia, con buena producto, sin estridencias y sin desajustes.

Para armonizar los primeros platos se optó por un Vaardon Kennett, un espumoso del Penedés, perfecto para las altas temperaturas que se están padeciendo en el archipiélago.

Ortega comenzó con varios entrantes: Majado de aguacate de Mogán, con lima y cebolleta, tartar de jurel y mango servido en un cucurucho, tartar de atún sobre un bizcocho de queso de cabra, entre otros.

A continuación un tartar de atún toro estrellado con huevo, papa negra, soja blanca y trufa de verano; un bogavante, cuajada de erizo, alga codium y caviar, y un dim-sum de cochino negro, ánguila, royal de foie y manzana, degustaciones equilibradas.

El producto del mar prevalece en la carta de La Aquarela. El siguiente paso fue un gnocchi de vieira, consomé de puerros al carbón y crujiente de queso majorero y una merluza de Costa Romana 45º (en su justo punto) con puré de cítricos y pimiento confitado. El sumiller Nikola Ivicic optó para estos platos por un albariño Paco&Lola Vintage 2012.

El magret de pato asado, con remolacha, jugo de ciruelas pasas y naranja, demuestra que hay producto y hay cocina en este restaurante. El exclusivo Purgatorio, de la DO Costers del Segre, puso el punto a este plato. Los postres no se quedaron atrás. Queso flor, infusión de melocotón, vainilla, menta y chocolate, millo y caramelo bordaron el punto final.

Ortega, con su equipo, ha conseguido colocar con acierto a este restaurante en el punto de mira de la buena gastronomía que se elabora en las Islas.