
En pleno mes de agosto, se ha conocido un informe elaborado por el área insular de Patrimonio Histórico que da respuesta al realizado por la Fundación Cicop a petición del Ayuntamiento de Santa Cruz, sobre el barrio de Miraflores, y que avaló el derribo de los inmuebles de Puerta Canseco que se llevó a cabo en mayo pasado. Ese informe restaba valor patrimonial a los edificios por no estar catalogados, encontrarse en estado de ruina y tratarse de edificios individuales. El documento insular, firmado por el jefe del servicio administrativo de Patrimonio Histórico, José Carlos Cabrera, que ya había expresado en las redes sociales su disconformidad con las conclusiones del Cicop, y que se realizó a petición de la Asociación Nuestro Patrimonio, considera “inaceptable” tanto esas conclusiones como la forma en cómo se llegó a ellas. Además, afirma que “es rotundamente falso que el patrimonio de carácter popular, vinculado a barrios o ámbitos con esta cualidad histórica, sólo posea un valor de conjunto y no individual”, algo que defiende el Cicop en sus informes. Acusa a la Fundación de, entender el patrimonio desde una visión, “profundamente elitista, parcial y sesgada” y añade que “supone un desprecio para aquellos bienes históricos vinculados a grupos sociales más desfavorecidos, cuyo protagonismo en la historia de la isla y de la ciudad fue tan importante, al menos, como el de las élites”.
“Por todo ello, se reitera lo afirmado por esta Unidad de Patrimonio en informes anteriores, en el sentido de constatar la necesidad de proteger estos tres inmuebles, junto con los otros tres citados, e incluirlos en el Catálogo, como ejemplos de interés en el contexto del patrimonio arquitectónico urbano de Santa Cruz; a la vez que se considera que el informe elaborado por el CICOP parte de criterios erróneos, ajenos al concepto de patrimonio histórico, y su conclusión es inaceptable”, finaliza las 26 páginas de las que cuenta el citado informe insular.





