El funicular retomó ayer su actividad, aunque inicialmente tenía previsto hacerlo el domingo. Sergio Méndez
Atrás quedó el susto del sábado de las 34 personas que se vieron atrapadas a mitad de trayecto en una de las cabinas de Teleférico del Teide después de que se activara la parada de emergencia de la instalación. Tras determinar que el origen de la avería fue un fallo en la electrónica de funcionamiento que gobierna el movimiento de las cabinas, el funicular retomó ayer con normalidad su actividad, confirma el gerente de la instalación, Ignacio Sabaté.
“Los sistemas de seguridad del teleférico funcionaron correctamente y detuvieron inmediatamente la instalación mediante el freno de seguridad”, subraya. También explica que el teleférico tiene dos sistemas independientes para el movimiento de las cabinas que operan de igual manera y que se alternan, y otro que es diesel, cuya velocidad es inferior, “casi la mitad” a la hora de mover las cabinas.
El problema se produjo en uno de los primeros mientras que el último permitió bajar tanto a las personas que estaban dentro de la cabina como a las 120 que se encontraban en la zona de La Rambleta.
Sabaté reconoce que “no es deseable” que se produzcan este tipo de inconvenientes aunque sean consecuencia de la aplicación del propio sistema de seguridad, y confía en que no se vuelvan a repetir. Por este motivo, llegan hoy a la Isla técnicos de la empresa Garaventa, de origen suizo, y una de las que fabricó el teleférico, para estudiar las circunstancias que provocaron el fallo y decidir si es necesario realizar más pruebas.
No obstante, estuvieron trabajando desde Suiza el fin de semana, ya que tienen acceso a toda la electrónica. “Fueron ellos quienes nos han habilitado para poder empezar a operar hoy (por ayer)”, recalca el gerente.
El tiempo de espera hasta poder reiniciar el servicio varía mucho en función de las comprobaciones y cambios que se tengan que hacer, detalla. Inicialmente la instalación se pensaba reabrir el domingo, pero sus responsables decidieron llevar a cabo las comprobaciones con las autorizaciones correspondientes, ya que los transportes complejos tienen una serie de protocolos y certificaciones antes de la apertura que es necesario cumplir, precisa el gerente.
Cabe destacar que en esta ocasión el incidente tuvo un origen diferente al ocurrido en marzo del pasado año, que fue provocado por uno de los frenos de seguridad que bloqueó el funcionamiento de las dos cabinas y fue necesario un operativo para rescatar a las personas que iban en su interior, además de aquellas que se encontraban en la cima del Teide.