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Sami Naïr, una visión pesimista con alternativas para el futuro de Europa ante la inmigración

El politólogo y filosofo advierte que no habrá freno para la inmigración frente a la explosión demográfica de África y defiende las decisiones valientes y democráticas de Pedro Sánchez


El conocimiento convertido en verbo, en boca del filosofo humanista y politólogo Sami Naïr, dio un sentido amplio a las palabras del presidente del Cabildo, Anselmo Pestana, en el acto de apertura de la Universidad de Verano en La Palma, al afirmar que “cada año nuestra Universidad de Verano gana en calidad”. El patio del Palacio de Salazar acogió la conferencia magistral de Naïr, que como estadista y asesor para Europa, pero desde más desde su condición ilustrada desde una dimensión pragmática de la globalización y del efecto migratorio del continente africano al mundo occidental, confesó abiertamente su pesimismo.

“Europa necesita varios planes Marshall”, dijo, para hacer frente a la inmigración de África y en base a un hecho irrefutable: “El crecimiento demográfico planetario nunca ha existido antes en estas dimensiones”. Europa tendrá que hacer frente, asegura, a “una explosión demográfica imparable del África subsahariana. Una afirmación realizada por Naïr a partir de predicciones contrastadas de organismos internacionales y estadistas que aseguran que “África en el año 2050 tendrá una población de 1.200 millones de habitantes, más de 2.000 millones de personas en el año 2.100”. Asegura el politólogo que “estamos ante un proceso imparable que se ha creado por un contexto de desigualdad, por la colonización y por las crisis políticas y los problemas medioambientales”que ha vivido ese continente, para el que Europa debe buscar “una política social pública común”.

Sami Naïr aplaude sin complejos la toma de decisiones del presidente español Pedro Sánchez frente al fenómeno de la inmigración, en una postura “valiente” y al mismo tiempo en equilibrio con los discursos de los líderes francés y germana, Macrón y Merkel.

Pese a todo, explicó que “los fallos” que se han dado en Europa, con un gobierno de la extrema derecha en Italia liderado por la Liga Norte, y el Brexit en Reino Unido, pueden alterar una política común para abordar la inmigración de millones de africanos. Pese a que no hay fórmulas a corto plazo recuerda una máxima: “El continente africano no es un continente negro, es un continente humano”.

La visión global pero humanista de Naïr es un grito en el “desierto” de la política europea en materia de inmigración. Pese a todo reitera, y no se cansa, que “las políticas comunes deben estar dirigidas a África para conseguir un cambio de su estructura, cambios que necesitan al menos de tres generaciones, que no se producirán a corto plazo, pero que son urgentes porque la realidad humana de los inmigrantes los ha privado del miedo a la muerte frente al hambre, la sequía y la miseria de sus países de origen”.

Las autoridades en la mesa presidencial del acto, liderada por Anselmo Pestana y acompañado por el rector de la Universidad de La Laguna, Antonio Martinón, por la consejera insular de Educación, Susana Machín, y por el vicerrector de Relaciones con la Sociedad, Francisco García, fueron los últimos en apagar su aplauso tras más de una hora de atenta escucha a Sami Naïr, quien confesó abiertamente que “me gustaría vivir en una sociedad como esta” en referencia a Canarias, de la que señaló que “es una región que ha conseguido no dramatizar frente a la llegada de la inmigración, una región en la que veo una monarquía étnica exitosa”.

Sobre España lo tiene claro: “El Gobierno actual está intentando hacer las cosas de la mejor manera, de la manera más democrática y humana posible para reorientar la política de inmigración”. Sus palabras son pronunciadas desde un visión realista y europeista de la situación actual y desde la interlocución directa, como asesor en el seno de la Comisión Europea, en esta materia. Así lo reveló en la presentación del prestigioso politólogo el vicerrector de Relaciones con la Sociedad y su amigo, Francisco García.

Frente a un numeroso público, Sami Naïr aseguró que “necesitamos una política común de asilo, unos criterios mínimos de integración”, en una gestión que iría más allá de la estabilidad de precios para el comercio, que sí funciona al amparo de una política comercial, pero que de momento no tiene respuestas para un fenómeno migratorio que necesita respuesta. Por eso pidió “democratizar los visados”atendiendo a “una política de desarrollo microeconómico en los países de origen”.

Recordó que “desde hace años abogo por una política de cooperación europea, una política centrada en los flujos migratorios con inversiones europeas en industrias y universidades pero no con ayudas y dinero para los estados de África” porque “no sabemos a dónde va ese dinero”.

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