
Un golazo de Filip Malbasic le dio un punto al CD Tenerife en su visita al estadio de los Juegos del Mediterráneo, ante un Almería (1-1) que se quedó al principio de la segunda parte en inferioridad númerica por la expulsión por doble amarilla de De la Hoz. Los blanquiazules salieron airosos de la doble salida a Tarragona y Almería, con sendos empates, pero su juego dejó mucho que desear. Un CD Tenerife que regala las primeras partes a sus rivales.
Sorprendió Joseba Exteberria con el once inicial, ya que entró Raúl Cámara en el lateral derecho, con Luis Pérez por delante como carrilero. Además, dejó a Suso Santana y Bryan Acosta en el banquillo, titulares ante el Nástic, y metió de una tacada a Naranjo, Malbasic y Nano en la ofensiva.
No empezó mal el representativo que se pudo adelantar en el marcador por medio de Luis Milla, pero su disparo en el minuto 7 desde fuera del área salió lamiendo la base del poste.
Un espejismo por que el CD Tenerife volvió a las andadas, con un fútbol carente de profundidad y sin crear peligro sobre la portería almeriense. Y aún fue peor cuando el Almería se puso por delante en el marcador en el minuto 22. El exblanquiazul Juan Carlos Real disparó mordido, la defensa se durmió y Luis Rioja llegando desde atrás sorprendió a Dani Hernández.
A partir de aquí, los blanquiazules se diluyeron como un azucarillo ya que estuvieron a merced durante toda la primera parte de su rival. Romera pudo aumentar la cuenta del cuadro andaluz pocos minutos después del gol, con un cabezazo que salió rozando la escuadra de Dani Hernández.
Del Tenerife, muy poco. Antes del descanso, tuvo una oportunidad para empatar en un centro desde la derecha de Luis Pérez que remató Naranjo, aunque René, bien colocado, atajó sin complicaciones el esférico.
Revolución
La segunda parte vino marcada por la expulsión de De La Hoz en el minuto 54 por doble tarjeta amarilla. Además Etxeberria desordenó a su equipo con sus sorprendentes, aunque atrevidos cambios. Dio entrada a Suso Santana por Cámara, unos minutos después a Undaberrena, que debutaba como blanquiazul en partido oficial, por Aveldaño, y culminó con la entrada del canterano Borja en lugar de Camille. Desde ese instante, el CD Tenerife jugó con dos centrales, Carlos Ruiz y Alberto, con Undaberrena y Milla en el mediocentro, y con Suso, Naranjo, Malbasic, Nano y Borja como puntas de lanza.
Los tinerfeños, pese a disfrutar de superioridad númerica, no leyeron bien el partido, ya que el Almería se defendió de los avances de su rival y de los balones que colgaban sobre su portería. La iniciativa era visitante, aunque la defensa rojiblanca se mostraba firme con dos líneas de cuatro muy juntitas.
El cansansio físico empezó hacer mella en el cuadro de Fran Fernández, que se veía superado por la ventaja numérica de los blanquiazules.
Lo intentó el conjunto de Joseba Etxeberria con una llegada de Suso Santana, cuyo disparo cruzado salió desviado.
Tuvo que ser Filip Malbasic, a diez minutos para el final del choque, el que con un latigazo desde fuera del área que se coló por la escuadra de René, empatara el partido, que llegó gracias a una genialidad del serbio.
En los minutos finales llegó el último escarceo del Almería que le pudo costar muy caro al CD Tenerife, ya que en un balón en largo hacia Caballero el argentino estuvo lento para batir al meta visitante, Dani Hernández. La acción fue protestada por el banquillo rojiblanco, reclamando un posible penalti de Alberto, lo que le costó la expulsión al técnico Fran Fernández. La queja del técnico local estuvo de más porque no hubo pena máxima.
El Tenerife perdió una gran oportunidad de llevarse los tres puntos en los últimos minutos y en los cinco de prolongación. Los locales, rotos físicamente, se dedicaron a perder tiempo con continuas caídas sobre el terreno de juego.
Pese a ello, el CD Tenerife dispuso de la última ocasión para lograr su primera victoria liguera. En el minuto 94, un disparo de Luis Milla, el mejor anoche de los blanquiazules, se estrelló en el larguero saliendo el balón fuera. La tuvo el equipo de Etxeberria, pero al final debió contentarse con el empate.
Pese al punto, el partido del CD Tenerife fue flojo, ya que volvió a regalar la primera parte con un fútbol ramplón, carente de profundidad y sin apenas crear ocasiones de gol. En la segunda parte se vio favorecido por la inferioridad numérica del rival y perjudicado por las sustituciones de Etxeberria, que lejos de arreglar el desaguisado táctico lo que hizo fue desordenar aún más a su equipo.
Ahora toca pensar en el debut en casa del próximo sábado ante un rival de cuidado, el Deportivo de la Coruña. A buen seguro que se verá a un Tenerife muy distinto al que jugó en Tarragona y Almería.





