
El actor Emilio Gavira visita el Archipiélago con motivo de su participación en el Festival de Cine Fantástico de Canarias–Isla Calavera, que ha desarrollado estos días una edición especial en la isla de La Palma con el apoyo de la Fundación DIARIO DE AVISOS. Su 1,28 m de altura no ha frenado su carrera como cantante y actor y desde este pasado viernes, interpreta nada menos que a la deidad suprema en la comedia negra Matar a Dios, ópera prima en el largometraje de los cineastas Caye Casas y Albert Pintó, quienes ya han triunfado a su paso por festivales (premiados en Sitges y otros certámenes) y ahora se enfrentan a la distribución comercial con toda la ilusión pero con la debilidad que supone sacar adelante una producción independiente. Desde su debut en el cine de la mano de Javier Fesser, en 1998 con El Milagro de P. Tinto, Gavira ha trabajado varias veces con el director y en otros proyectos tan especiales y transgresores como Blancanieves (2012) de Pablo Berger, que le valió una nominación al Goya, y el que nos ocupa.
-Aparte de tu trabajo como actor de cine, también tienes una importante carrera en el teatro y como cantante, ¿cómo empezaste en el mundo de la interpretación?
“Yo empecé con la música. De mi pueblo de Alcázar de San Juan, me fui a Madrid a estudiar una cosa muy extraña que es el clavicémbalo, un instrumento barroco exteriormente como el piano pero que internamente no lo es. Allí empecé a formarme y por circunstancias acabé en la Escuela Superior de Canto, y me titulé como cantante de ópera. Así empecé cantando en el teatro zarzuelas, óperas… y a raíz de eso me llamaron para hacer teatro y de ahí di el salto al cine. En la Escuela todo estaba dirigido al cantante profesional, al cantante encima del escenario. Estaban los mejores profesores de escena, de teatro lírico, de repertorio, como el mítico director de teatro José Luis Alonso, ya fallecido, o Rafael Pérez Sierra, fundador del Festival de Almagro; gente muy buena, y yo tuve la suerte de ingresar allí, donde todo se hacía sobre el escenario y a todos los exámenes el público podía entrar”.
-En la actualidad, ¿en qué tipo de escenario te sientes más cómodo?
“En todos, porque a mí me gusta trabajar. El teatro es como mi casa y ahí me siento muy cómodo, pero me gusta todo: un plató de televisión, un set de rodaje o un escenario ante el público”.
-Dentro de tu carrera, hay ciertos personajes que todos tenemos en mente y que definen tu carrera. ¿Con cuál te quedarías?
“Cariño tengo por todos, porque así tiene que ser, sea bueno o sea malo el personaje. Pero siento algo por el Rompetechos de la primera película que hicimos, con Javier Fesser, de La gran aventura de Mortadelo y Filemón. Ya nos conocíamos, pero Javi me hizo casting. Yo me fui a Peris, que es una casa de vestuario de teatro, de cine… y me prestaron un traje, una corbatita y me presente al casting vestido de Rompetechos. Fue muy gratificante hacerlo. Pero todos: el Mr. Meebles de Camino, por ejemplo, que era muy difícil, es realmente mágico.
-¿Cómo se recibe la noticia de ser nominado al Goya al actor revelación cuando ya tenías una destacada carrera a tus espaldas?
“Resulta raro, pero se considera que el Jesusín de Blancanieves era el primer protagonista que yo hacía en cine. Y se recibe con ilusión, ya solo la nominación es difícil. Es difícil estrenar una película, imagínate ser nominado para un premio”.
-Y ahora, en tu nueva película Matar a Dios eres justamente Dios… ¿Se puede llegar más arriba?
“Matar a Dios es una película que según dicen los propios directores escribieron pensando en mí, especialmente Cayetano. Es una película muy coral, no tiene un protagonista claro, y estoy muy contento del resultado final”.
-¿Cómo describirías el personaje? Es un Dios muy diferente al que todos podríamos imaginar…
“Soy Dios, ¿cómo puedo explicar mi personaje si soy inconmensurable, inasible, inaprehensible? Es un Dios que la gente tiene que conocer y para eso tienen que ver la película”.
-Tu personaje en esta película es enano, también en Blancanieves, pero en otras ocasiones te has metido en la piel de personajes que no necesariamente tenían que serlo…
“Efectivamente, Rompetechos no es enano, Ibáñez no lo concibió así, pero es muy bajito. Mr. Meebles tampoco es enano, pero sí muy bajo. Es una característica que tienen todos los personajes que yo he interpreto. Y en teatro he hecho muchísimas cosas: al Cardenal Richelieu, hice del doctor Frankenstein, que en realidad no era enano, pero que al interpretarlo yo el personaje asume esta condición; de Mariana de Austria, una de las meninas, del doctor Caius de Las alegres comadres de Windsor, del profesor de música de El burgués gentilhombre, de Molière…”.
-Y, como no podía ser de otra manera, también ahora está inmerso en ensayos…
“Ahora estoy haciendo de Fernando Pessoa en un obra que estrenaremos el 8 de noviembre de este año en el Teatro de La Abadía, y que se llama Enigma Pessoa, una belleza. Va a estar muy bien, porque Pessoa es un mundo, un océano de sentimientos. Y también estoy con otra obra de teatro, Muerte a Sherlock Holmes, donde estoy con un grupo de secuaces del profesor Moriarty”.
-Matar a Dios ha logrado grandes éxitos en su paso por numerosos festivales de cine fantástico y ahora llega a la cartelera comercial. ¿Cuáles son sus expectativas?
“Tengo muchas ganas de que la gente vaya a verla, porque estoy convencido de que se darán cuenta de que es una gran película. Albert Pintó y Caye Casas se merecen que vaya bien, porque me consta que han dedicado mucho esfuerzo. Todo es capital privado. No han tenido absolutamente ninguna ayuda de instituciones, ni una televisión, ni una empresa privada. Tan solo una señora que dedicó fondo de pensiones para hacer la película, 60.000 euros que sacó del banco para ayudar a la producción. Y pese a las dificultades, han logrado un producto de muy buena calidad, hecho con muy poco tiempo, 21 días de rodaje. Es triste porque todas las cadenas han sacado la noticia de los estrenos de la semana, pero ninguna ha anunciado que se estrena hoy esta película; sin embargo sí ha habido muy buenas críticas en prensa y en Internet”.
-Para la crítica y los aficionados al fantástico ya hemos comprobado que es un éxito, pero ¿para qué público dirías que está dirigida esta película?
“Para todos los públicos, desde un niño de diez, once años… Es muy gamberra, pero no tiene nada que no puedas oír cualquier día en la calle”.

-¿Con qué sensación te has quedado tras la proyección?
“A mí me gusta mucho ver cómo reacciona la gente. Siempre que voy a los festivales, me quedo a ver la película para ver donde se ríen, donde no se ríen… es muy curioso. Está siendo un placer estar aquí en La Palma. Me parece una isla maravillosa y estoy feliz de celebrar aquí el estreno de la película”.





