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La prostitución en el Sur se reduce en las calles y crece en los clubes

Un proyecto municipal que desarrolla la Fundación Cruz Blanca en Arona advierte de los riesgos que presentan los locales, por cuanto suponen un refugio para las redes de trata
De las 778 mujeres contactadas en el último año por la fundación Cruz Blanca, 250 han llegado a los Servicios Sociales de Arona. DA
De las 778 mujeres contactadas en el último año por la fundación Cruz Blanca, 250 han llegado a los Servicios Sociales de Arona. DA
De las 778 mujeres contactadas en el último año por la fundación Cruz Blanca, 250 han llegado a los Servicios Sociales de Arona. DA

El 95% de las mujeres que ejercen la prostitución en el Sur son extranjeras, de edades jóvenes, sin redes familiares, y proceden en su totalidad de entornos deprimidos. Así lo revela el programa municipal O´Cambalache, que desarrolla desde julio de 2017 la Fundación Cruz Blanca en el municipio de Arona, en colaboración con el área de Servicios Sociales del Ayuntamiento sureño.

Tras un año de seguimiento de este fenómeno, tanto en las calles como en locales cerrados, la fundación confirma que tres de cada cuatro personas foráneas que se dedican a dicha actividad están en situación irregular, y en los últimos meses se ha detectado una menor presencia en las calles y cada vez mayor en los clubes de alterne, donde las rotaciones entre las chicas son frecuentes. De hecho, rara vez las mediadoras y voluntarias se encuentran las mismas mujeres, generalmente centroeuropeas, después de la primera visita.

Este factor preocupa especialmente a la ONG, que advierte de que estos locales son entornos que suponen un mayor riesgo, por cuanto se convierten en un refugio para las redes de trata de seres humanos con fines de explotación sexual. En su memoria anual los llega a calificar de “lugares ideales” para esta práctica delictiva. Además, al personal de la fundación no le resulta fácil generar un clima de confianza con las chicas, porque quienes controlan el local no les quitan ojo de encima, siempre atentos a sus explicaciones.

Por este motivo, desde la Fundación Cruz Blanca se advierte de que los clubes de alterne suponen un obstáculo añadido para el acceso de las mujeres a derechos fundamentales, como la asistencia sanitaria, y a otros servicios y programas públicos que les permitan una integración social plena.

Además de la calle y los clubes, el tercer escenario más común para ejercer la prostitución son las casas y pisos particulares, donde el riesgo también acecha, “porque cuando abres la puerta a un desconocido no sabes lo que puede pasar”, explican desde la fundación.

Facilitar la atención y, sobre todo, dar protección a las víctimas es uno de los objetivos del programa, que prioriza la detección de situaciones de trata, para lo cual mantiene una línea de colaboración permanente con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

El programa municipal O´Cambalache ha contactado en el último año con 778 personas y ha realizado hasta 60 salidas, de frecuencia semanal, a las que se les ha proporcionado información sobre prevención del SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual y se les ha entregado material con el fin de que puedan mantener prácticas sexuales sin riesgo. Hasta 11.000 preservativos y más de 3.500 unidades de lubricante se han repartido en este tiempo, en el que 65 personas accedieron a la realización de pruebas analíticas rápidas. Los otros objetivos del proyecto se centran en propiciar una adecuada incorporación sanitaria, social y laboral de las mujeres y diseñar y desarrollar itinerarios individuales para conseguir su plena inserción.

El programa se ha desarrollado en 13 clubes de alterne de Arona y en cinco espacios públicos, focos habituales de prostitución, concretamete la avenida Barranco del Rey, la avenida Arquitecto Gómez Cuesta, calle Llanos de Troya, avenida Rafael Puig Lluvina (zona de Las Verónicas) y en las calles adyacentes.

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