
A estas alturas, la mayoría de los padres tiene preparada la artillería para la vuelta al cole, con la que enviarán a sus hijos a la escuela este próximo lunes, 10 de septiembre: tijeras, pegamento, lápices de colores, goma, afilador… Una sensación que recrea visual y olfativamente en los progenitores ese momento de cosquilleo en el estómago por reencontrarse con los compañeros y conocer a los que serán sus mentores durante el curso escolar. Sin embargo, el emotivo efecto es capaz de desvanecerse en cuestión de segundos cuando estos se topan con la realidad.
A continuación, presentamos cinco clásicos que hacen de la vuelta al cole una pesadilla para los padres:
1. Gastos y más gastos
Aunque existen los padres previsores, aquellos que van haciendo las compras para el curso siguiente meses antes de que empiece, nada puede evitar que cuando llega septiembre haya que hacer un desembolso siempre mayor al esperado. No son solo los libros y el material escolar; es también la ropa, el calzado, la mochila, el comedor, el transporte, e incluso algunos muebles. Todo llega a la vez y, según cálculos de la Organización de Consumidores Españoles (OCU) el gasto total, por niño, puede llegar a los 500 euros de media.

El Observatorio Cetelem rebaja esa cifra hasta los 259 euros por niño, lo que supone un gasto un 8% mayor que el del año pasado. De hecho, este mismo estudio afirma que una de cada cuatro familias piensa gastar más este curso que el anterior.
Sin embargo, existen alternativas que pueden ayudar a que el gasto no sea tan elevado, como algunos colegios en los que se facilita el intercambio de libros y otros materiales escolares, la compra de productos de segunda mano o el clásico heredar entre hermanos y/o primos.
2. El temido despertador
Joel tiene 5 años y ya le ha advertido a su madre: “No voy a ir al colegio porque ya fui el año pasado”. El inicio del curso escolar es toda una pesadilla para los alumnos, pero también para los padres, que tienen la responsabilidad de cuadrar los horarios, encajar las actividades extraescolares, ajustar el calendario, desempolvar las agendas y, sobre todo, reprogramar el despertador.
Los jóvenes canarios deberán estar en el aula este 10 de septiembre, en el caso de Educación Infantil y Primaria, o el 12 de septiembre, en el caso de la ESO, entre las 08.00 y las 09.00 horas y, para ello, tendrán que despertarse un poco antes. Esto puede desajustar a cualquiera. Fue el caso de Adrián, que ahora tiene 8 años y que, el primer día del curso anterior, se pasó toda la noche hablando en sueños. Cuando sonó el despertador, y aún medio dormido, aseguró a sus padres que ya había ido al colegio, que justo estaba llegando en ese momento.
Los métodos para despertar a los niños son múltiples y aliviarán o empeorarán la pesadilla del pequeño, todo dependerá del padre. Están, por ejemplo, los padres cariñosos, que se acercan con un beso, o los agresivos, que despiertan con un pellizcón. No obstante, hay niños que piden a gritos nuevos métodos. Ainhoa, con siete años, y a las 7.00 de la mañana, le pide a su madre que le eche agua fría, “pero que esté calentita”. Las sábanas no son buenas aliadas.
Tampoco lo son para los alumnos mayores, como Arantxa, que ya va al instituto. “Ayer dejé mi bolso aquí y tenía todo adentro. Ahora no encuentro nada”, le dice a sus padres cinco minutos antes de salir. Paciencia, no hay otro método para hacer más llevadera la vuelta al cole.
3. Los grupos de padres en WhatsApp
La mensajería instantánea se ha hecho fuerte en nuestras vidas. Hasta un punto en que es más el tiempo que miramos a la pantalla de nuestro teléfono para ver el WhatsApp que a la carretera cuando cruzamos un paso de peatones. Las conversaciones grupales tremendamente popularizadas (de nuevo) gracias a esta aplicación, han casi monopolizado nuestra vida social. Cuantos más grupos, más vida social o, al menos, así lo han asumido muchos con total naturalidad. Todo tiene solución en este vida, sobre todo si tienes WhatsApp, porque para cualquier problema siempre existirá un grupo en el que implicando a estas o aquellas personas, sin duda, lo solucionarán.

La vida escolar no podía permanecer ajena a esta nueva forma de establecer relaciones sociales. Y así, nacieron los grupos de padres de alumnos en WhatsApp, con la sana intención de ser un espacio de colaboración entre ellos para gestionar mejor actividades, tareas, pasar circulares y hacer el seguimiento de eventos. Sin embargo, se han convertido el día a día del alumno en una auténtica esclavitud para sus padres. Memes con poca gracia, reproches cruzados y hasta alguna de las famosas cadenas, han acabado en la mayoría de los casos por transformar esta herramienta en una de las auténticas pesadillas a las que se enfrentan madres y padres al inicio del curso escolar. Y aunque cada verano nos prometemos que, esta vez sí, pasaremos de meternos “en ningún grupo de esos”, esgrimiendo entre nuestro círculo más cercano argumentos extraídos de informes de este o aquel otro experto, siempre habrá algún padre de los de este año que, con toda su buena intención, te incluya en el temido nuevo grupo o, como obliga ahora la ley, te pregunte si quieres estar… “¿Y ahora qué hago?”, te cuestionas. Pues que al final le dices que sí, y te lo ‘cargas al hombro’.
4. La vida social de los hijos
Atrás quedó el salir las tardes de verano a disfrutar del tiempo libre en compañía de otros adultos fuera del entorno escolar. Aún no ha comenzado el curso y ya empiezas a recibir en los grupos de WhatsApp invitaciones para cumpleaños de los compañeros de clase de tus hijos. Con suerte tendrás algún fin de semana libre.
Ya no es como antes, cuando se celebraban los aniversarios en familia y con un grupo de amigos en casa. Tampoco ha pasado tanto tiempo desde que dejaron de llegar las invitaciones en las mochilas, ahora también son “virtuales”.

El de los parques infantiles se ha convertido en un negocio redondo. Durante dos horas te solucionan la vida: quien celebra el cumpleaños y todos sus amigos podrán disfrutar de los toboganes y piscinas de bolas, mientras padres y madres se ponen al día o aprovechan para ir de compras. Habrá merienda, tarta, momento para los regalos, bolsas de chuches y también discoteca. La carta de servicios es amplia y podrás añadir cuantos detalles quieras. “Yo quiero que en mi cumple me recoja una limusina”, pedía Laia a sus padres para su próxima celebración.
Ante los elevados costes que puede suponer, han surgido fiestas grupales en las que varios niños que cumplen en fechas cercanas invitan a los mismos amigos, y así las familias se pueden dividir los costes.
Hoy en día, ni siquiera es necesario comprar el regalo para el homenajeado. Una colecta común y un encargado de comprar varios juguetes en nombre de los asistentes, es suficiente. Así han cambiado las cosas.
5. Actividades extraescolares: sí o sí

En cinco minutos, llevar al benjamín a la piscina; a las y cuarto, dejarlos en la academia; en media hora, ir a buscar a la mayor al campo de fútbol… Con el comienzo del nuevo curso escolar, llega el controvertido debate de muchos de los padres de hoy en día: qué hacer con sus hijos al finalizar la jornada.
Bien por destapar al próximo niño prodigio, bien por mantenerlo entretenido, las clases de inglés, solfeo, natación, baloncesto y tenis, entre otras, se convierten en las mejores aliadas. Es entonces cuando se entra en la dinámica del juego del Tetris semanal de idas y venidas, así como en el considerable desembolso del bolsillo familiar.
Un frenesí de aptitudes en el que los pequeños suelen aprender, aprender, aprender…, y dormir. Sumando a esto, además, el arsenal de deberes que cada maestro o profesor ha considerado imprescindible para su asignatura. En ocasiones, no existe cabida para la imaginación, la creación o el aburrimiento; tan relevante este último para los instantes inventivos. Y es que de esta tendenciosa realidad solo cabe destacar la agudeza del dicho popular que versa: quien mucho abarca, poco aprieta.





