La madre de una alumna del Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Rambla de Santa Cruz denuncia que su hija lleva dos años acudiendo a un especialista por el daño psicológico que sufre debido al “maltrato” que dispensa una docente de la asignatura de Francés a los alumnos de los grupos a los que imparte docencia, además de denunciar la omisión por parte del equipo directivo del centro y de la propia Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes, que ha hecho caso omiso a los escritos de queja y denuncia sobre esta situación presentados, tanto por esta madre como de forma anónima por otros.
Según denuncia P.M.S., madre de una alumna de Sexto de Primaria del centro, esta docente de la asignatura de Francés “no es apta para tratar con niños y niñas”, pues se dirige a ellos con una “conducta autoritaria que roza el abuso, les grita a menudo, en muchas ocasiones les insulta” y les lanza una serie de “barbaridades” del tipo “son unos inútiles, no sirven para nada”, además de mostrar su desagrado por ejercer la docencia al reiterar en muchas ocasiones “¡yo no quiero estar aquí!, ¡prefiero estar trabajando de 8.00 a 15.00 delante de un ordenador en la Consejería que enseñarles a ustedes!”, todo eso narrado tanto por su hija como por otros compañeros y exalumnos de esta docente.
Según narra P.M.S., el pasado curso 2024-2025 se incorpora al CEIP Rambla de Santa Cruz esta docente de Francés. Lo hace un curso tarde porque ya se tenía que haber incorporado el anterior el 2023-2024, pero nada más empezar cogió una baja laboral. La incorporación a su puesto de trabajo el curso pasado “ya fue conflictiva”, recuerda esta madre.
“Mi hija nunca había dado un problema, es tranquila, es una alumna estudiosa y aplicada. Jamás se había quejado de un profesor, sin embargo, fue empezar el curso y desde las primeras semanas, ya me comenta: “Mamá, esta señora nos habla mal; mamá, esta señora nos grita un montón”. Sin darle importancia inicialmente, esperó unas semanas más “porque entendí que quizás la niña pudo exagerar o sentirse más sensible. A la vez también fui conversando con otras madres y los compañeros y compañeras de la clase, que ratificaron los hechos y mostraron su malestar”.
Ante esta confirmación, “empecé a enviar escritos a la dirección para que investigaran lo qué estaba pasando, sin embargo, desde el centro empezaron a quitarle importancia a este asunto y dejaron de contestar los correos electrónicos”.
Además de esta clase de Quinto curso de Primaria, la docente también recibió quejas por su trato por parte los varios padres de alumnos sexto de, comenzando por escritos a la dirección del centro para que tomaran medidas. Por su parte, los tutores de estos cursos confirmaban a las madres que “era una persona bastante difícil de tratar”, y que los niños y niñas “tenían razón en sus quejas”.
Ante su desidia, varios padres de sexto y también Patricia enviaron escritos sobre esta situación a la Consejería, pero “no recibimos una respuesta por parte de la Inspección pese a estar obligados”, lamentó.
La situación se había deteriorado de tal manera que esta profesora de Francés se cogió una nueva baja laboral. “Fue dejar de dar clase en abril y volver la normalidad a las aulas de quinto y sexto de Primaria. Los niños y niñas se tranquilizaron y los últimos meses se desarrollaron con una mejora no solo en el rendimiento de muchos alumnos, sino en su bienestar”.
Malestar
Sin embargo, con el inicio del actual curso escolar 2024-2025, esta profesora volvió a las aulas del CEIP Rambla de Santa Cruz. Este regreso afectó a algunos alumnos y alumnas. “En el caso de mi hija, llegaba a casa llorando, tenía mucha ansiedad y nerviosismo, comenzó a comer a escondidas compulsivamente y no quería ir al colegio”, señaló.
De esta manera, P.M.S. comenzó nuevamente a enviar escritos de protesta, tanto a la dirección del centro como a la Consejería de Educación, poniendo en conocimiento “no solo las actitudes de la profesora, sino el encubrimiento de esta situación por parte de la dirección del centro”.
Los tutores de los cursos confirman que “es una persona bastante difícil de tratar” y “tienen razón”
Debido a los diversos escritos de queja enviados al centro y la Consejería han desencadenado que la relación entre P.M.S. y la dirección esté muy deteriorada. “Están molestos y para intimidarme han utilizado a mi hija y a los compañeros”, denunció.
En primer lugar, narró cómo su hija fue expulsada tres días del comedor escolar, con argumentos que fueron “exagerados”, por parte del centro. Durante el almuerzo, un grupo de tres o cuatro niños y niñas se tiraron “dos trozos de pan, y el centro montó un follón con este tema y además de la expulsión debía castigarla”. “Me negué a que mi hija hiciera el castigo. Puedes hablar con mi hija de lo que cuesta un pan, pero no la puedes castigar por haber respondido a que le tiraran un trozo, me parece una estupidez”. La Inspección de Educación “nos dio la razón, no era para expulsarlas ni castigarlas”.
Además, el centro también “tomó represalias” con el resto de alumnos de su clase de sexto. Aseguró que “han suspendido el viaje de fin de curso solo a esta clase, argumentando que no hay ningún profesor que quiera salir con ellos, sin embargo el propio director sí viajará con un quinto a Italia”.
P.M.S. considera que estas decisiones “se toman para intimidarnos, para que no molestemos y tapar las quejas hacia la profesora”. “Otras madres y padres no quieren hablar por miedo, esperando que llegue el final de curso para olvidar toda esta pesadilla”.






