Si durante el día de hoy has conducido por la autopista TF-1, concretamente en el trayecto que une el puerto de Granadilla con el Aeropuerto Tenerife Sur, es muy probable que tu atención se haya desviado hacia unos vehículos inusuales. Las denominadas guaguas burbuja de la Unidad Militar de Emergencias (UME) han comenzado a circular con frecuencia en la TF-1, despertando la curiosidad y la sorpresa de los tinerfeños que no daban crédito al ver estos convoyes escoltados y sellados.
Este despliegue no es casualidad. Se trata del transporte seguro para el traslado de pasajeros del crucero MV Hondius desde el puerto de Granadilla hasta el aeropuerto Reina Sofía, un operativo que busca convertir el transporte por carretera en un espacio de riesgo cero.
El interior de las guaguas burbuja
Entrar en una de estas guaguas burbuja es una experiencia que parece sacada de una película de ciencia ficción. El habitáculo tradicional ha desaparecido para dar paso a un entorno estéril: todo el interior de la guagua está completamente plastificado. Desde las butacas hasta las barras de sujeción y los paneles, el plástico recubre cada centímetro para facilitar una limpieza relámpago y evitar que el virus se aloje en las superficies.
A pesar de las dimensiones del vehículo, la capacidad es limitada: solo 15 personas pueden viajar en su interior, una medida obligatoria para garantizar que los pasajeros mantengan una distancia de seguridad de 2 metros.
10 minutos de trayecto sin aire acondicionado
El viaje desde el Puerto de Granadilla hasta el Aeropuerto Tenerife Sur dura aproximadamente 10 minutos, pero para los pasajeros puede sentirse como una eternidad portando un EPI. Por estricto protocolo sanitario, está prohibido usar el aire acondicionado, ya que podría ayudar a la expansión de aerosoles y partículas víricas dentro del cubículo.
Por ello, los pasajeros deben realizar el traslado soportando las temperaturas del sur de la isla, equipados en todo momento con sus equipos de protección individual (EPI). Es un sacrificio logístico necesario para asegurar que el trayecto sea seguro.
El aislamiento del chófer
El conductor de la guagua burbuja debe de estar aislado del resto de pasajeros, además de portar un EPI completo. Su cabina es un compartimento independiente, pero la operativa no termina cuando la guagua llega a la terminal del aeropuerto. Nada más concluir el viaje, entra en acción un equipo de la Unidad Militar de Emergencias (UME) que se ha desplazado directamente desde Madrid, quienes deben desinfectar por completo la guagua, volviendo a “plastificar” las zonas necesarias para que el vehículo quede listo para el siguiente traslado.
Un operativo que vigila el sur de Tenerife
La presencia de estas guaguas burbuja en la TF-1 es el recordatorio visual de que los protocolos de seguridad en Canarias están a la vanguardia. El trayecto Granadilla-aeropuerto Reina Sofía se ha convertido en un escenario de máxima vigilancia donde la disciplina militar de la UME y la logística de transporte se dan la mano.
Lo que a simple vista parece una guagua común, es en realidad un eslabón fundamental en la cadena de protección sanitaria de este operativo.







