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La educación en La Perdoma y el CEIP Santa Teresa de Jesús (años 1973 a 1987) / y II

Allá por los años 1975-1976, estando un servidor en el Colegio Santa Teresa de Jesús como responsable de la Asociación de Padres de Alumnos, tuvimos la idea de abrir una escuela de parvulitos para mayores de tres años, que en ningún sitio de la comarca existía
El alumnado leyó un manifiesto en el que se compromete con el desarrollo sostenible del centro y del entorno en el que vive. Roberto Hdez. Rguez.

Por Agustín Lorenzo García

Allá por los años 1975-1976, estando un servidor en el Colegio Santa Teresa de Jesús como responsable de la Asociación de Padres de Alumnos, tuvimos la idea de abrir una escuela de parvulitos para mayores de tres años, que en ningún sitio de la comarca existía (hay que tener en cuenta que en esa época la entrada de los niños en los colegios estatales era a los seis años,). Para ello alquilamos un salón al lado del colegio y compramos mesas y bancos para los niños, y se contrató a una profesora de Infantil para que les enseñara lo que correspondía a esas edades.

El colegio, aunque lo veía con buenos ojos, nos negó todo apoyo posible, y era normal, ya que no estaba establecido por la ley. Sin embargo, me encontré con un apoyo extraordinario en el Excelentísimo Ayuntamiento de La Orotava, que nos prestó su ayuda económica para llevar adelante tal idea. Así comenzó en nuestro pueblo el parvulitos para los niños. Niños que hoy en día son padres y madres que puede que tengan a sus hijos en este mismo colegio.

En ese momento, como he dicho antes, estaba prohibido por ley, pero miren ustedes cómo ha pasado el tiempo y este nos ha dado la razón y es que, amigos, “la razón no tiene hipoteca”. Sabíamos que íbamos a formular algo que no estaba legalizado, pero también éramos conscientes de que era un bien común y que, por lo tanto, no hacíamos daño a nadie, solo era bien para nuestros hijos.

Por otro lado, se comenzaron a organizar jornadas de convivencia entre los profesores, padres y alumnos. Jornadas en las que tras unos juegos en los polideportivos, tanto en el del Colegio Santa Teresa de Jesús como en el que hoy es el Pabellón de Deportes Celestino Hernández, subíamos a media tarde a organizar las cenas-convivencias con todos los padres, profesores y alumnos que lo desearan. Aquellas jornadas servían para unir sentimientos, para establecer las líneas a seguir en el siguiente curso lectivo, para conocer en el plano más personal a los maestros que estaban educando a nuestros hijos, y creo que eso es algo que se ha ido perdiendo y se debe recuperar.

Otro de los objetivos que se trazó esa primera junta directiva de la Asociación de Padres fue construir un parque infantil, que tenía que convertirse en el primer parque infantil que podrían disfrutar nuestros hijos. En el solar sobre el que hoy se levanta la Biblioteca Pública lo construimos, estando de director en el Colegio don Patricio, y conseguimos inaugurarlo allá por el año 1975-1976. Un parque de zahorra con varios columpios.

El tercer gran objetivo que nos trazamos en la Asociación fue que en el año 1976 no existía en La Perdoma ninguna posibilidad para aprender mecanografía, es decir, escribir a máquina, que tan necesario era para poder aspirar a oposiciones, a conseguir algún trabajo de administrativo del que tanta oferta existía en ese momento. Pues aprovechando mi posición en el colegio, autorizado por la junta directiva, contacté con una profesora de Mecanografía que daba clases en una academia de La Orotava, la contratamos y comenzamos a impartir clases en nuestro colegio, a través de nuestra Asociación. Teníamos que buscar el sueldo de esa persona todos los meses a base de rifas, cuotas de los padres, y subvención que nos otorgaba el Ayuntamiento de La Orotava, y que utilizábamos para comprar máquinas de escribir. Uno de los mayores aciertos de nuestra etapa fue comenzar con esas clases de mecanografía, ya que al acabar los cuatro años se les entregaba un título homologado por el entonces Ministerio de Educación y Ciencia.

Y así transcurrieron quince años trabajando por y para mejorar la calidad de la educación de nuestros hijos, a través de acciones consensuadas siempre con la dirección del Colegio Santa Teresa de Jesús, así como con muchos profesores que es de recibo nombrar, como Patricio, Enrique, Evelia, Blanca, Antonio, Eugenio, Candelaria, Marysol, Venancio, y otros muchos que también colaboraban desinteresadamente en todas las actividades que les proponíamos.

Para finalizar, quiero agradecer una vez más a la Dirección de este colegio, a sus profesores y, cómo no, a la Asociación de Padres de Alumnos, por haberme dado la oportunidad de dirigirme hoy a ustedes, y recordar una parte de la historia de nuestro Colegio Santa Teresa de Jesús. Porque, recuerden amigos, que “sin pasado no hay presente. Y sin presente no hay futuro”.
Gracias a todos y a todas.

*Expresidente de la AMPA La Higa

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