Memoria

Santa Cruz mantiene en el olvido la tumba del pintor Bruno Brandt

Pese a los acuerdos para dignificar el sepulcro del pintor alemán desde hace más de 20 años, sigue en el mismo estado

Una pequeña cruz de madera, que no levanta más de dos palmos del suelo, y un letrero desgastado en el que está escrito su nombre y su fecha de nacimiento y muerte, recuerdan en un rincón del antiguo cementerio civil de Santa Cruz de La Palma que allí descansan los restos del genial pintor alemán Bruno Brandt. Una tumba que parece en el olvido casi absoluto, de no ser por las flores frescas que acompañan siempre al humilde sepulcro del acuarelista germano que residió en Breña Baja desde 1950.

Han pasado más de veinte años del primer acuerdo del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma para adecentar la tumba de Bruno Brandt (Berlín, 1863 – Breña Baja, 1962), que llegó a la isla por primera vez en 1924, atraído por la descripción apasionada que realizó de Canarias su hermana Gerti, una periodista y viajera. Pero, hasta ahora, nada se ha hecho.

Llama la atención, sin embargo, que el Ayuntamiento de la capital palmera difunde en su página web esta tumba, junto con la de otras personalidades que están enterradas en el cementerio de Santa Cruz de La Palma, como la del domador de leones del Circo Toti Míster Sabas o José María Quero, pareja de la escritora china San Mao.

Desde aquel primer acuerdo municipal, en 1996, han pasado por el gobierno del Ayuntamiento todos los partidos políticos, sin que se haya movido una piedra para mejorar el estado de la tumba y reivindicar de alguna manera su presencia en la isla y la importancia que tuvo La Palma en su pintura. Ni siquiera se realizó esta actuación cuando el Cabildo llevó a cabo en 2012 una exposición con motivo del cincuenta aniversario del fallecimiento del artista expresionista.

Entonces, incluso se llegó a promocionar la estancia de Bruno Brandt en La Palma en ferias de turismo de Alemania, igual que ha ocurrido recientemente con el caso de la escritora San Mao, en China. Galeristas de Alemania han viajado a La Palma para adquirir obra de Brandt diseminada en colecciones particulares, que malvendió en vida e incluso intercambió por comida.