
Por Ana Quintana (planeta21.com)
Con 84 años, la actriz y cantante francesa Brigitte Bardot ha dedicado más de la mitad de su vida a la defensa de los animales. Nacida en París, hizo su debut en el cine en el año 1952 en la comedia Le trou normand, pero saltó a la fama cuatro años más tarde con Y Dios creó a la mujer, dirigida por su primer marido Roger Vadim. Justo después de celebrar su 40 cumpleaños, anunció su retirada artística tras haber protagonizado cerca de 50 películas y grabado varios discos. Entonces, la estrella internacional e icono sexual pasó a ser una influyente y comprometida activista por los derechos de los animales, y en 1986 creó la Fundación que lleva su nombre y que preside firmemente en favor de la naturaleza, la protección de las mascotas y los animales salvajes. En definitiva, una mujer comprometida con el planeta.
-Martin Buber decía que los ojos de un animal tienen el poder de hablar un gran idioma. ¿Qué encuentra usted en ellos?
“En los ojos de un perro es donde siento la presencia de Dios”.
-¿Qué responde a preguntas como: “qué haces preocupada por los animales con tanto niño muriéndose de hambre”?
“Yo les respondo ¿y tú a qué esperas para ir a ayudarles?”.
-Gandhi decía que la grandeza de una nación se puede juzgar por la forma en la que trata a sus animales. En Asia los perros son un manjar, pero ¿hasta dónde se puede justificar la cultura de un pueblo?
“En Papúa, comen personas. ¿Puede esto justificar la cultura de un pueblo?”.
-¿Qué le enseñan los animales que no le ha enseñado un ser humano?
“En este sentido, los animales me han enseñado la crueldad y la perversidad humana”.
-¿Considera ser vegano imprescindible en la lucha para frenar el maltrato animal?
“Considero que el vegano elimina el canibalismo animal”.
-¿Cual es su propuesta para incluir en la educación un modelo de respeto a todos los seres vivos?
“Educación en un sentido amplio. Aprender el respeto por toda la vida, ya sea humano, animal o vegetal”.
-A usted, ¿qué le importa de verdad?
“Prohibir inmediatamente el destino trágico e inhumano infligido a los galgos en Andalucía, así como prohibir la caza hecha por crueles bárbaros”.





