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Diez meses de emociones

Richotti reapareció el pasado sábado, una vez superada su lesión, gracias al trabajo diario y el apoyo de su familia y compañeros
El escolta argentino no podía ocultar la felicidad que le producía dejar atrás el calvario que ha tenido que atravesar desde enero. ACB Photo / A. Perez
El escolta argentino no podía ocultar la felicidad que le producía dejar atrás el calvario que ha tenido que atravesar desde enero. ACB Photo / A. Perez
El escolta argentino no podía ocultar la felicidad que le producía dejar atrás el calvario que ha tenido que atravesar desde enero. ACB Photo / A. Perez

El pasado 10 de enero, durante el transcurso del Iberostar Tenerife-Gaziantep de la Champions, Nico Richotti caía lesionado. Además de conocerse que la dolencia era grave -rotura del ligamento cruzado en la rodilla derecha-, en el ambiente surgió una duda: ¿volvería a ser el mismo jugador que fue antes de este desgraciado trance?

“Es muy duro estar alejado de aquello que te apasiona y te gusta”, reiteraba el escolta ayer, en un emotivo vídeo editado por el CB Canarias en el que recogía sus impresiones solo horas antes de regresar a las pistas, el sábado, ante el Valencia. Como ya había indicado, Nico se refugió en los videojuegos, aprovechó la compañía de Byron, su perro, y tuvo siempre muy cerca a toda su familia. Su padre, Marcelo Richotti, exjugador que conoce perfectamente lo que significa una lesión de este calibre para un profesional, supo desde el primer momento lo que le había ocurrido a su hijo: “Cuando vi la lesión, cómo trataron de levantarle y él diciendo que no, supuse que era algo distinto a lo anterior. No sabía lo que era, pero sí que era grave”.

El escolta argentino no podía ocultar la felicidad que le producía dejar atrás el calvario que ha tenido que atravesar desde enero. ACB Photo / A. Perez
El escolta argentino no podía ocultar la felicidad que le producía dejar atrás el calvario que ha tenido que atravesar desde enero. ACB Photo / A. Perez

Por delante quedaban diez meses de mucho trabajo en los que Nico trataba de marcarse “metas diarias” porque solo así el camino era más llevadero: “Es la mejor forma de poder alcanzar el objetivo. Eso y tratar de ser siempre positivo”. Para Marcelo Richotti, este problema fue una nueva oportunidad para seguir forjando el carácter de su hijo: “Le dije que esto era una prueba que le ponía la vida a su carácter a su temple y su personalidad y él lo asumió como un desafío para regresar mejor, más fuerte”.

Sentimientos

La emoción que sintió al volver a pisar el parqué del Santiago Martín fue compartida por los más de 4.000 aficionados allí presentes. Reconoció haber “visualizado mil veces” aquel momento con anterioridad, algo que no impidió que los sentimientos florecieran. Pero eso no ocurrió solo en él, sino en un hombre como Javier Beirán, el mismo que pedía insistentemente a sus compañeros que hicieran una falta para que Nico entrara en pista, porque él conoce a la perfección lo que es sufrir una lesión de estas dimensiones: “Teníamos ganas de volverlo a ver. Sé lo que ha pasado, las emociones que ha tenido y lo difícil ahora es seguir paso a paso y deportivamente llegar al 100%”.

Una de las principales incógnitas es saber si el jugador no solo ha superado la lesión en el plano físico, sino también psicológico. No tener miedo de rendir al máximo por temor a una recaída es siempre clave. Por el momento, el argentino lo tiene claro: “La rodilla está bien y no tengo miedo a entrenar y hacer cosas sobre la pista. Una vez entras a jugar eso se te olvida”.
También Txus Vidorreta, entrenador del Iberostar Tenerife, se mostraba feliz por el regreso del jugador. La idea parecía clara: Richotti solo reaparecería ante Valencia si el marcador era muy claro. Si no, habría que esperar al miércoles, ante el PAOK. Todo se dio de cara. Con una ventaja superior a los 30 puntos, el técnico le dijo al argentino que iba a entrar en cancha, provocando la ovación del pabellón.

“Ha trabajado muy bien individualmente, ha tenido que superar recaídas y las últimas semanas iba entrenando un poco con el equipo”, señalaba Vidorreta, que reconocía que tendría que ir cogiendo ritmo de manera paulatina: “Ha entendido que el trabajo que ha realizado con el Náutico de Liga EBA podía acelerar su recuperación”.

El técnico aurinegro aprovechó el viernes para hablar con el propio Richotti, quería que estuviera preparado: “Pensaba que era el partido para que volviera porque ambos estábamos convencidos de que íbamos a ganar, teniendo la opción de que formara parte del encuentro”.

Se ponía así el punto y final a meses de mucho trabajo, sufrimiento y días malos, pero siempre con la mentalidad positiva necesaria para superar cualquier trance. La mejor enseñanza la dio el propio Nico, en redes sociales, tras su regreso: “Cuando la vida les ponga tropiezos, cuando les asalten las dudas sobre su capacidad para superarlos, por más que se compliquen las cosas, recuerden: ¡Se puede!”.

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