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El Club de la Piruleta está preparado para competir

El equipo de baloncesto inclusivo pionero en Canarias da el primer paso para poder federarse en un partido cargado de emotividad, afán de superación y compañerismo
Para la mayoría de estos niños y niñas, fue su primer partido de baloncesto| SERGIO MÉNDEZ

“Queríamos demostrar que podíamos competir y lo hicimos”. María Sosa es la orgullosa entrenadora, junto a Eva Serra, su ayudante, en el Club de la Piruleta, el equipo inclusivo que el pasado sábado jugó el primer partido de una historia que promete ser tan larga como ilusionante.

Cuando se habla de deporte adaptado es necesario ponerlo en valor, evitar ese injusto sentimiento de lástima, se trata de demostrar que son igual de capaces que cualquier otra persona. Esa era la principal idea de la entrenadora. Eso y, sobre todo, lograr la meta de divertirse: “Pueden competir, quizás sí con chicos más pequeños que algunos de los que componen el equipo, pero podemos hacerlo”.

A las 10.00 de la mañana del pasado sábado, las canchas exteriores del colegio La Salle estaban listas para vivir un momento histórico con los sentimientos a flor de piel. Un conjunto de Primaria del centro educativo, que, además, supo “colaborar en todo momento”, fue el primer rival del Club de la Piruleta: “Creo que fue un partido igualado y divertido. Lo vivieron de manera muy intensa, celebrando cada canasta, cada acción. Por mi parte solo puedo decir que es mucho más divertido que dirigir cualquier otro tipo de encuentro; más intenso en emociones”.

Porque resultó sumamente emocionante. Familiares de los niños y niñas que conforman el Club de la Piruleta, además de los del equipo del propio colegio, estuvieron siempre animando y aplaudiendo a todos los deportistas que jugaron a baloncesto en una soleada mañana porque hasta la lluvia dio tregua.

Todos colaboraron. Eva Serra no paró de apoyar a los jugadores, Ricardo Pinto, entrenador de baloncesto de uno de los equipos de La Salle hizo las veces de árbitro y los asistentes, algunos visiblemente emocionados, pudieron, por fin, ver que lo que pudo resultar en un principio una idea sorprendente, se convirtió en realidad ante sus ojos.

¿El resultado? El Club de la Piruleta perdió por cuatro puntos en el marcador y, como su rival de Primaria, ganó en todo lo demás: “Queremos que sea recordado como algo divertidísimo, bonito e ilusionante pero, sobre todo, como un día en el que el primer equipo de Canarias de baloncesto inclusivo demostró que, por supuesto, es capaz de competir”.

Su próxima cita será el próximo 15 de diciembre, ante otro colegio, el Nuryana.

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