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Sierra: “La ULL nos ha vetado y no nos ha dejado hablar sobre tabaquismo”

El catedrático se lamenta de que la institución no se abra al debate, mientras que en el Reino Unido se aborda en el Parlamento
Antonio Sierra, catedrático de Medicina preventiva de la Universidad de La Laguna. Sergio Méndez

“El debate sobre las estrategias y las medidas para reducir el daño en el tabaquismo tienen que tener su espacio en la sociedad, como cualquier otro que implique una posible mejora en las condiciones de salud de las personas, y las administraciones públicas tienen que abordarlo e implementar una regulación basada en las evidencias científicas”. Así de contundente se mostró ayer el catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de La Laguna (ULL), Antonio Sierra, que participó en un foro científico que insta a buscar nuevas formas de reducir los perjuicios del hábito de fumar.

Este foro se iba a celebrar en la Universidad de La Laguna, pero a última hora la ULL se negó a acogerlo, y finalmente se tuvo que desarrollar en el Club Oliver de Santa Cruz. Por ello, Sierra mostró su “decepción” por no haber podido llevar a cabo esta actividad científica en el ámbito universitario, “de manera libre, por las presiones interesadas de las asociaciones de prevención del tabaquismo”. “Me da mucha pena, porque soy amigo personal del rector, pero en este caso creo que ha estado mal asesorado, porque el tabaco es el principal problema de salud y no podemos esconderlo o no abordarlo desde todas las perspectivas. En Reino Unido se habla de este asunto en el Parlamento”, aseguró, “y en España, ni en la universidad nos dejan”.

Sierra destacó que en ningún caso “está plegado a ninguna industria tabaquera” y aseguró que, evidentemente, fumar es malo y perjudica a la salud. En España mueren 50.000 personas al año directamente del efecto del tabaco, lo que significa casi 140 muertes al día. “Con estas cifras, parece que estamos aceptando una cierta derrota en la lucha contra el tabaco, pero ahora la gente ya está usando medios alternativos al cigarrillo convencional y lo único que se hace cuando no se aborda este tema desde todos los ángulos es ir por detrás de la sociedad y, como administración, no estamos siendo de utilidad a los ciudadanos”.

Sierra está convencido de que “debe abrirse el debate sobre las estrategias de reducción del daño en el tabaquismo, porque representan un complemento muy potente a las políticas existentes de prevención”. En su opinión, la legislación que prohíbe los anuncios y fumar en lugares públicos ha reducido el consumo del tabaco, pero si la gente quiere seguir fumando, seguirá fumando. “Es obvio que las empresas han sacado estos productos alternativos por interés empresarial, pero si reducen los efectos nocivos, no hay que apartarlos”.

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