teatro

“Eleanor Bergstein, la escritora de ‘Dirty Dancing’, dio el visto bueno a todo”

Charlamos con Laura Enrech y Christian Sánchez, Baby y Johnny respectivamente, en el musical 'Dirty Dancing' que estará hasta el 4 de enero en el Auditorio de Tenerife
Dirty Dancing Tenerife
Laura y Christian. | FRAN PALLERO

La versión teatral de la icónica película de los años 80 Dirty Dancing se está representando en la Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife hasta el 4 de enero. Un musical que ha sido adaptado a las tablas de los escenarios por la mismísima autora de la historia, Eleanor Bergstein, supervisando hasta el mínimo elemento como, por ejemplo, los actores. Y en la versión española de este exitoso espectáculo los protagonistas son interpretados por Laura Enrech, madrileña de 29 años que ha participado en los musicales Los Miserables, La Bella y la Bestia, Fiebre del Sábado Noche o Mamma Mia!, y Christian Sánchez, barcelonés de 31 años y con High School Musical, Fiebre del Sábado Noche, Hair o El Rey León a sus espaldas. DIARIO DE AVISOS habló con ellos minutos antes de la primera función de Dirty Dancing en Tenerife.

– ¿Qué significa la película Dirty Dancing para ustedes? ¿Recuerdan la primera vez que la vieron?

Laura Enrech: “He de decir que yo nunca fui fan de la película en el sentido de que yo creo que, al menos en nuestra generación, es algo que te lo tienen que poner tus padres. A mí mis padres no me la pusieron (risas). Pero recuerdo perfectamente de la primera vez que vi la película. Estaba en Nueva York, yo estudié allí, y tenía una compañera que siempre que se ponía mala y se tenía que quedar en casa se ponía Dirty Dancing. Y un día yo me puse mala de la garganta, me quedé en casa, y me puse Dirty Dancing. Y recuerdo pensar que me habría encantado ver esa película de adolescente. Porque sé que me habría vuelto loca”.

Christian Sánchez: “Yo recuerdo mi madre se la ponía mucho o la veía porque cada año la emitían en la televisión. Y ella era muy fan pero a mí no me llamó la atención. Mira que me encantan los musicales pero para nosotros es verdad que era una época diferente. Aún así, lo que si te puedo decir es que no he vuelto a ver la película concienzudamente para interpretar mi personaje porque quería huir de ese momento de copiar, de “aquí hace este gesto, voy a hacerlo yo también”. Creo que lo importante era sacar la esencia del personaje de la mejor manera, junto a la dirección de Federico Bellone, que me ayudó en el proceso hace dos años, y creo que he intentado sacar lo mejor de mí para no decepcionar al público que viene a ver a ese Johnny Castle y a esa Baby que vieron en la película”.

– ¿Cómo fueron las pruebas para conseguir los papeles?

C.S.: “Pues fueron muy duras y muy complicadas, y se alargaron en el tiempo. Además yo recuerdo que en la mía tenía un baile que me enseñaron, el mambo además, que era como uno de los más complicados y me lo tuve que aprender en 10 minutos y me dijeron: “vamos a grabarlo”, y yo me quedé sorprendido porque no me lo esperaba. Me dijeron que tenían que enviarlo a Eleanor Bergstein, que es la escritora de la película, para que ella diera el visto bueno de todos los personajes y que dijeran si los actores eran o no eran los seleccionados. Entonces, tanto eso como las pruebas de texto hacían lo mismo, ella las recibía y decidía si eras adecuado o no para el papel. Eleanor siempre quiso mantener el musical muy muy fiel a la obra”.

L.E.: “Sí, hay unas obligaciones por contrato a las que ella tiene que dar el visto bueno para según qué cosas. Entonces, en versión original del musical de Dirty Dancing, los actores y actrices que ves están aprobados por ella. Es que es una historia muy personal, no sé si esto lo sabe mucha gente pero es casi autobiográfico, es su familia y la historia está contada desde la perspectiva de la hermana. Esto le sucedió a su hermana pequeña, con licencias artísticas claro (risas)”.

– ¿Ha sido complicado adaptar la película a un escenario? Porque el montaje es espectacular, hay muchos escenarios, transiciones… Y además Eleanor ha añadido escenas nuevas que no aparecían en el largometraje.

L.E.: “Es complicado partiendo de la base de que el medio teatral y el medio cinematográfico son muy distintos, sobre todo en cuanto al tratamiento del tiempo se refiere. Entonces, ¿cómo traspasas lo que es un plano / contraplano o un fundido a negro al teatro? Pues para eso tienes que rodearte de un buen equipo que sea capaz de hacerlo y de adaptar el guión. Es obviamente es complicado. No es nuestro trabajo (como actores) pero nos hemos encontrado con tener que llevar eso a cabo. Pero realmente es un equipo creativo que tiene que realizar esa tarea, que a mí me parece complicadísima, desde luego”.

C.S.: “Yo creo que la parte que nos toca a nosotros, que es lo que tenemos que luchar todos los días es el expresar exactamente los mismo que se expresa con las mismas palabras en la película, porque es verdad que el guión no cambia nada, y que en un primer plano se dicen muchas cosas con la mirada pero en nuestro caso no podemos decir demasiado porque hay mucha gente en una butaca treinta que no va a ver esa mirada. Lo complicado es traspasar eso al público, con el mismo tiempo, las mismas palabras y demostrando lo mismo… Eso para mí ha sido lo más difícil de la adaptación. Luego sí que el montaje es maravilloso de escenografía que gira, que te evoca a cada momento del escenario de la película. Eso es algo que Eleanor Bergstein quería siempre. Por ejemplo, la cocina sale aunque sea para una escena de cinco minutos, tiene que estar”.

– ¿Qué destacarían como personaje de Baby y de Johnny?

L.E.: “Baby creo que es uno de los primeros iconos feministas del cine escondido. Creo que a mucha gente le ha gustado la película por la historia de amor, por la banda sonora, pero realmente son muchas niñas que han crecido viendo a una chica muy tozuda, muy valiente, y que va a por lo que quiere y no se deja amedrentar y que busca la igualdad. Ya no solo para ella sino para la gente de color, para las mujeres. Realmente esto es muy interesante de ver y que después de 30 años está incluso más en primera fila, en boga”.

J.S.: “Yo creo que Johnny es justo lo contrario. Es un hombre que se expresa de una manera sensible, ya sea por la música, bailando y demostrando esos sentimientos a Baby con el paso del tiempo durante toda la película, mientras que al principio era un hombre arquetípico de la época en la que está basada la historia. El chulo que no muestra o demuestra nada y le importa todo bien poco. Y en cambio hay un momento en el que vemos que está ahí para intentar sobrevivir a lo que le ha pasado en la vida. Al final hace un discurso precioso para demostrar que quien le ha cambiado y ayudado a todo eso ha sido Baby. Es el contrapunto”.

– La gira acaba aquí, en Canarias. Después de estos años ¿cómo se sienten al tener que decir adiós a Dirty Dancing?

L.E.: “Es una sensación… Yo llevo doce años trabajando en teatro y siempre pasa lo mismo. Es como de cero a cien y de cien a cero. De la noche a la mañana de repente lo que ha sido tu vida durante un año desaparece. Y más incluso con Dirty Dancing porque es mi primer papel protagonista. Entonces, creo que antes lo afrontaba con mucho drama y mucha tristeza y ahora prefiero tomar la celebración. Honrar lo que ha significado para mí, que me va a acompañar siempre”.

C.S.: “Yo si te digo la verdad es que ya lo he llorado tres veces (risas). Yo ya lo he dejado y he vuelto tres veces. Este final va a ser mi cuarto, la cuarta vez que voy a pasar por una despedida. No va a cambiar nada, va a ser igual de dramático. Yo soy bastante intenso en eso, mi vida va a cambiar por completo de nuevo y bla bla bla (risas)”

L.E.: “Yo también lloraré lo que no está escrito”.

C.S.: “Es un cambio, un proceso y un progreso. Estos dos años han supuesto algo muy bonito, creo que hemos hecho una gran familia y eso es con lo que me quedo. A mí me encanta quedarme con la gente en los proyectos. Al final tanto las experiencias como las personas que de repente te aportan, y aquí, justamente en Dirty Dancing ha habido muchísimo de eso. De verdad, he estado en otros muchos musicales de los que te llevas a una persona, otra y más o menos intentas mantener el contacto. Pero creo que Dirty Dancing, por lo menos en mi caso, va a marcar la diferencia”.

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