
Una vez más, el CD Tenerife regresará a la Isla con las manos vacías. En el Molinón tampoco pudo romper el maleficio de esta temporada, pero por lo menos ya dio la apariencia de ser un equipo que sabe competir lejos de la Isla. No se mereció perder frente al Sporting de Gijón, pero le faltó lo de casi siempre: un mejor pase final o un poco más de puntería de sus rematadores. Otra buena noticia es la lenta mejoría de Naranjo, quien empieza a dar argumentos para explicar su fichaje.
José Luis Oltra sorprendió con el once inicial que fabricó para jugar en El Molinón. Construyó una defensa de cuatro componentes, con la novedad de la presencia de Carlos Ruiz como acompañante de Jorge. Por delante de ellos se ubicó Alberto, con Undabarrena en el doble pivote y dos bandas falsas, con Milla y Bryan. La pareja atacante se repitió con respecto a la del pasado fin de semana: Naranjo y Malbasic.
La primera mitad resultó nivelada gracias a un Tenerife que estuvo bien plantado en el campo. Durante la primera media hora de juego, la apuesta de Oltra de introducir a Alberto en el medio funcionó a la perfección. El Sporting no asustó en exceso, mientras que el Tenerife tampoco molestó a Mariño. Lo intentaron los visitantes en algunas ocasiones mediante disparos lejanos de Bryan Acosta (minutos 13 y 28), mientras que el club astur tuvo pocas opciones de batir a un Dani Hernández que apenas pasó apuros.
En el minuto 23, Jorge se lió con la pelota y cometió una falta tonta que le costó una tarjeta amarilla que le impedirá jugar contra el Extremadura. Eso sí, llegará limpio de cartulinas al derbi canario.
La primera gran ocasión de gol del CD Tenerife llegó en el minuto 39. Perdonó Milla una clara oportunidad con un disparo que se marchó alto. El mediocentro recibió dentro del área grande un pase atrás de Naranjo, que estaba escorado, en un mano a mano ante Mariño. Su disparo final se fue alto.
Con la amarilla que el colegiado le mostró a Cordero tras agarrar a un rival del CD Tenerife, acabó una primera mitad en la que el cuadro de José Luis Oltra fue de menos a más, logrando incluso imponerse a su rival en los últimos minutos de este primer acto. Un Tenerife que se mostró muy serio atrás, pero poco acertado arriba.
En la segunda parte el Sporting comenzó mejor que su adversario y disfrutó de una ocasión clara para adelantarse en el marcador. En el minuto 55 el técnico sportinguista había realizado un doble cambio: entraron Blackman y Cristian Salvador, mientras que abandonaron el campo Cofie y Carmona. Justamente fue Blackman el que estuvo a punto de batir a Dani con un remate cruzado que se fue fuera por milímetros.
La réplica a esta acción la ofreció el Tenerife en el minuto 62. El colegiado de la contienda, Rubén Ávalos Barrera, anuló un gol al Tenerife por fuera de juego. Naranjo intentó un pase en profundidad. Recibió Acosta el balón, solo, pero estaba algo adelantado cuando le llegó la pelota, según el colegiado y el asistente. El banquillo y los jugadores blanquiazules protestaron mucho la acción, que como mínimo se puede calificar de muy dudoso.
En la acción siguiente, el partido dio un giro radical. Alberto cedió un saque de esquina que aprovechó Jean-Sylvain Babin para rematar con la derecha desde el centro del área por el lado derecho de la portería de Dani. Y sin pestañear, acto seguido los blanquiazules recibieron otro mazazo en una jugada confusa en la que los pupilos de Oltra no supieron reaccionar con prontitud. Uros Djurdjevic remató de volea con la derecha desde el centro del área tras la asistencia de Carlos Cordero con un centro al área.
El 2-0 era claramente injusto, porque el Tenerife no había sido inferior a su rival. Pero en el fútbol pasan cosas así, que el 0-1 se pasó al 2-1. Oltra reaccionó rápido y movió al banquillo. Retiró a Bryan Acosta y a Carlos Ruiz, mientras que ingresaron en la cancha Suso Santana y Montañés, quien reapareció después de muchas semanas lesionado.
En el minuto 72 llegó un merecido premio para el CD Tenerife. La escuadra insular logró recortar distancias con una triangulación en la frontal del área. El balón llegó finalmente a Naranjo, entre líneas, que remató al fondo de la red para meter incertidumbre en el marcador durante la recta final del partido. Había esperanza.
El técnico tinerfeñista se vio obligado a realizar el tercer cambio tras la lesión de Luis Pérez. Entró en su puesto Raúl Cámara.
El colegiado añadió cuatro minutos y los visitantes lo intentaron hasta el último final. De hecho el encuentro acabó con un remate a la escuadra izquierda de Luis Milla que detuvo Mariño.
El Sporting acabó pidiendo la hora frente a un equipo que no supo reaccionar tras recibir dos balazos seguidos. Así se hizo el equipo asturiano con un botín excesivo, teniendo en cuenta sus merecimientos.



