Entrevista

Farrujia: “El poblamiento de Canarias es anterior a la presencia romana en el norte de África”

"Hay argumentos que nos llevan a pensar que hay más de una oleada de poblamiento, que también confirman los estudios genéticos"

José Farrujia, con su último libro, ‘Identidad’. | FRAN PALLERO

El profesor de la Universidad de La La Laguna José Farrujia de la Rosa es hoy en día uno de los primeros espadas de la investigación sobre el pasado indígena de las Islas. Sus obras son imprescindibles para conocer la etapa preeuropea de Canarias. Recientemente dirigió unas jornadas en Tijarafe, Raíces, que han vuelto a poner en primer plano el debate sobre el poblamiento de Canarias.

– ¿Existe un consenso entre la comunidad científica sobre la procedencia del norte de África de los primeros pobladores?
“El consenso es total. Donde todavía sigue habiendo puntos de desencuentro es en lo relativo a definir el momento de la primera arribada. Aquí está dividida. Hay quienes pensamos, en función de los estudios epigráficos y de algunas cronologías absolutas, que el poblamiento de Canarias es anterior a la presencia romana en el norte de África. En Tenerife hay varias cronologías antes de la era y en Lanzarote tenemos también una cronología que se va al siglo X antes de la era. Luego, en función de los estudios que hemos desarrollado junto con otros especialistas en el norte de África, planteamos que se podría hablar de una segunda oleada de poblamiento para Canarias que coincidiría con la presencia romana en el norte de África, por tanto, en torno al cambio de era, siglo uno antes o después de la era. Es una oleada que no afecta a priori a todo el Archipiélago. De momento, parece que sí está clara en islas como Lanzarote, Fuerteventura o en Lobos, ahí no hay duda. Y es probable que también podría haber llegado a islas como Tenerife, Gran Canaria y La Palma. Los estudios genéticos que han desarrollado investigadores como Rosa Fregel también apuntan a la existencia de más de una oleada de poblamiento”.

– ¿Se trataría de una primera oleada que llegó de forma voluntaria y la segunda por deportaciones de bereberes?
“No hay evidencias que nos permitan dilucidar esta cuestión de forma contrastada. Para la primera oleada de poblamiento se ha barajado la posibilidad de que pudieran ser traídos por navegantes fenicios y más adelante en el tiempo por púnicos. De todas formas, tampoco hay que descartar que la llegada al Archipiélago se produjera por dos vías. Por pueblos trasplantados, pero también por poblaciones que llegan por sus propios medios, de forma autónoma. No son hipótesis excluyentes. El problema es que en función del conocimiento actual no podemos dar una respuesta cerrada al respecto”.

– ¿Entonces no es cierto que desconocieran la técnica de la navegación?
“Lo que sabemos hoy en día es que a finales del siglo XIV, en el momento en que se empieza la conquista de las islas por los europeos, la navegación no está constatada entre los indígenas. Lo cual no quiere decir que en los primeros momentos del poblamiento, las sociedades que llegaran a las islas desconocieran la navegación. De hecho, se ha planteado incluso que la navegación pudo ser una práctica limitada a determinados estamentos de la sociedad. Lo que se propiciaba con ello era que la población que era traída a las islas permaneciera en ella porque desconocía la navegación. Así se baraja la hipótesis de que no todos conocían la navegación, precisamente porque ésta era un mecanismo de control”.

– ¿Al haber dos oleadas hay dos culturas superpuestas?
“Las hemos definido como una primera oleada amazigh arcaica, que viene del norte de África y que incorpora un bagaje cultural propio del ámbito amazigh, por ejemplo las inscripciones líbico-bereberes, toda una serie de prácticas cultuales relacionadas con el ámbito amazigh y todo un corpus de grabados rupestres que entroncan también directamente con los que conocemos en el norte de África, como las espirales, los podomorfos, etc. Y luego, coincidiendo ya con la presencia romana en el Norte de África, llegaría esa segunda oleada, que también es de la cultura amazigh, pero en este caso romanizada. Se detecta que entre los elementos de la cultura que introducen hay evidencias de un contacto con los romanos. Para la primera oleada arcaica solamente se utiliza la escritura líbico-bereber. Sin embargo, cuando llegan los segundos contingentes de población, no solo emplean la escritura líbico-bereber, sino que también manejan la escritura latino-canario. Es decir, el amazigh del norte de África que llega a Canarias maneja dos alfabetos, el líbico- bereber y el latino-canario. De hecho, han aparecido en las islas de Lanzarote y Fuerteventura paneles bilingües, escritos en las dos escrituras”.

– ¿Qué mensajes son?
“No pensemos en mensajes de carácter narrativo. Hasta la fecha lo que se ha podido traducir son mensajes que hacen referencia a nombres de personas, de divinidades. Por tanto, también lo que nos reflejan es la presencia en las islas de determinadas genealogías, de determinados personajes, que también tienen eco en las inscripciones epigráficas del norte de África. Pero insisto, a día de hoy, estas inscripciones denominadas latino-canarias solamente se han documentado en Lanzarote y Fuerteventura. Es probable que en La Palma, a raíz de unos hallazgos recientes, podamos confirmar algo en breve. Y tenemos otro yacimiento, como el de Lobos, donde a priori, en función del registro material, los materiales que se conocen también permiten insertar este yacimiento en el momento de la segunda oleada de poblamiento. Pero en ambos casos, lo que es indudable, no solo por el registro arqueológico y epigráfico, sino también por el estudio genético que Rosa Fregel ha desarrollado y presentó en La Palma, son los vínculos que entroncan a los primeros pobladores de Canarias con las áreas ocupadas por las poblaciones amazigh norteafricanas. Y algo muy importante que ha constatado Fregel es que a partir de las mutaciones genéticas que se detectan en los restos humanos en Canarias sabemos que hubo más de una oleada de poblamiento y que las dinámicas de poblamiento fueron distintas según las islas”.

– ¿Se puede saber si el poblamiento fue a la vez en las Islas?
“La teoría que barajamos es que primero se colonizan las islas más cercanos al continente, en este caso Lanzarote. De hecho, la cronología más antigua por Carbono 14 la tenemos en esta isla, del siglo X antes de la era. Y a partir de ahí se iría colonizando el resto del Archipiélago. La literatura académica ha desarrollado un concepto cuando habla del poblamiento de las islas como steping stone, es decir, como trampolín entre islas. ¿Qué problema tenemos? Es cierto que la cronología más antigua la tenemos en Lanzarote, pero el nivel de investigación de una isla a otra ha diferido muchísimo. Por ejemplo, en Tenerife hay tres dataciones absolutas antes de la era, pero en el resto de las islas la práctica totalidad de las dataciones entran dentro de la era. Por tanto, hasta que no tengamos un mayor registro cronológico y conocimiento de esos momentos iniciales de la prehistoria de Canarias no vamos a poder afirmar si las islas se poblaron o no de forma sincrónica”.

– ¿Hay investigadores que señalan la era como fecha del poblamiento y descartan las dataciones anteriores ?
“En Tenerife hay tres yacimientos con cronologías bastante anteriores a la era, entre los siglos V y IV, y por tanto antes de la presencia romana. En el caso de La Palma se fechó un tablón funerario en el siglo III antes de la era. Se ha puesto en duda porque la madera puede dar un amplio margen de error al fecharse por C-14. Cuando los pueblos amazigh entraron en contacto con el mundo romano se observa la coexistencia de los dos alfabetos; la escritura líbico-bereber se comienza a escribir de forma horizontal por influencia del latín y además cambia la técnica con la que se ejecutan muchas de las inscripciones. Frente a las más antiguas hechas con el picado, tras la romanización hemos argumentado cómo creemos que empieza a trabajarse con la incisión o el rayado, y se incorporan a algunas islas las inscripciones latino-canarias. Por tanto hay argumentos que nos llevan a pensar que hay más de una oleada de poblamiento, que también confirman los estudios genéticos de Fregel”.

– ¿Está descartada la presencia de fenicios y púnicos?
“Desde el punto de vista arqueológico no han aparecido evidencias sólidas ni contrastadas que nos permitan hablar de la presencia fenicia y púnica en Canarias. Igual pasa con el ámbito romano. Sabemos a ciencia cierta que en las Islas Canarias hay influencia romana y podemos hablar de la presencia en las islas de gente romanizada, es decir, imazighen que han asimilado la cultura romana y llegan a Canarias y estando en las Islas mantienen el contacto con el norte de África. Hay yacimientos en Lanzarote, como es El Bebedero, donde durante varios siglos, como se recoge en la secuencia estratigráfica, siguen apareciendo materiales de importación, caso por ejemplo de las ánforas. Esto demuestra que hay un contacto entre las islas y el continente durante varios siglos, entre poblaciones romanizadas. Otra cosa bien distinta es hablar de la presencia de romanos. A día de hoy no podemos hablar de la presencia de romanos en Canarias, ni de la presencia de fenicios. En Canarias no hay circos, no hay coliseos, ni toda una serie de elementos arqueológicos propios de la cultura romana, que sí aparecen en otras islas del Mediterráneo, que reflejan claramente la presencia explícita de los romanos. En Canarias es más correcto hablar de gente romanizada, que incorporan algunos elementos de la cultura material romana, pero no de una presencia efectiva de los romanos; tampoco de los fenicios. ¿Que los primeros amazigh que llegaron a las islas tuvieron contacto con los fenicios, en suelo africano? Casi con toda seguridad, pero eso no nos permite hablar de la presencia de fenicios ni de púnicos en las islas tal y como está el estado del conocimiento actual”.

El investigador y profesor del ULL José Farrujia de la Rosa. | FRAN PALLERO

– ¿La escritura está relacionada con el mundo religioso y mágico?
“Hablar del arte rupestre en Canarias es hablar de una de las manifestaciones más distintivas del mundo indígena canario. Cuando hablamos de yacimientos rupestres hay que pensar que no todos están hechos con la misma intención ni responden a los mismos motivos. Hoy sabemos que, por ejemplo, algunos yacimientos que aparecen en zonas elevadas de las montañas, asociados a las cazoletas y canales, están relacionados con prácticas cultuales, donde implorarían a sus divinidades, el sol y la luna, que entroncan con prácticas cultuales documentadas en el norte de África. Un elemento muy arraigado entre los amazigh era el culto a determinados elementos de la naturaleza como las montañas y las cuevas. Sin embargo, hay también otros yacimientos que están relacionados con la fecundidad, como puede ser el caso de la Cueva de Los Candiles, en Gran Canaria; y otros yacimientos que están asociados a paraderos pastoriles, que marcan límites territoriales a la hora de definir las zonas de pastoreo, como sucede con El Julan, en el Hierro, o en el Sur de Tenerife en muchos yacimientos”.

-¿En qué estado se encuentra el estudio de la arqueología en las Islas?

“El gran problema hoy en día en Canarias es la falta de trabajo de campo. En la mayor parte de los casos, las excavaciones que se están realizando son fruto más de urgencias, que excavaciones dentro del marco de un proyecto de investigación. Aunque hay excepciones. Por ejemplo, ahora se está trabajando en un yacimiento puntero en Lanzarote como el caso de Zonzamas, que forma parte de un proyecto de investigación, pero esa no es la dinámica general. Por otro lado, sí que es cierto que se ha avanzado en la investigación sobre el mundo indígena, como el campo de la genética, con los estudios de Rosa Fregel, o incluso en el ámbito del estudio de las semillas o los primeros cultivos canarios, como los trabajos de Jacob Morales. Hay un dato interesantísimo. Esta gente llega a las islas y tiene que hacer frente a un ambiente que difiere al foco de procedencia y tiene que incorporar semillas, productos que deben adaptarse a las islas y a partir de los estudios de Morales sabemos que la especie de cebada introducida en Canarias en los primeros años de la conquista es la que se mantiene en la actualidad y en islas como La Palma es en donde se mantiene con mayor proximidad a las simientes originales. Son estudios que nos van a permitir conocer no solo cuestiones relacionadas con el clima sino también con estrategias de subsistencia”.

‘Identidad canaria’

Canarias echa de menos la participación de sus intelectuales en el debate público. Este no es el caso de Farrujia, que no solo no lo rehúye, sino que lo genera, pasando el cepillo a contrapelo a determinadas políticas pública sobre patrimonio. Reflejo de ello es su última obra, Identidad canaria (ed. Tamaimos), que no nace por casualidad, sino en un contexto en el que “se está apostando mucho por la recuperación del patrimonio urbano, vinculado con élites sociales, mientras que el rural e indígena está desapareciendo con mayor rapidez”, comenta el autor sobre esta publicación en la que recopila una serie de artículos publicados entre los años 2005 y 2018.