
Estos días se ha conocido el ranking de lo más buscado en España en Google en 2018 y a nadie extrañará que Rosalía se encuentre en el primer puesto. La cantante de 25 años, nacida en el barrio del extrarradio barcelonés de San Esteban de Sasroviras, es el fenómeno del momento gracias su disco El mal querer (Sony Music).
Y no solo en nuestro país. La propia cantante publicaba hace unos días en sus redes sociales las listas de Los Mejores Álbumes de 2018 elaborados por los principales medios de comunicación internacionales y especializados en los que aparecía. A saber: sexto puesto en The New York Times y en Pitchfork; séptimo en Dazed; octavo en NPR Music; 12º en la Rolling Stones; 17º en Billboard y 31º en The Guardian. Uno de los mejores discos del año en todo el mundo. Y parte de responsabilidad de ese éxito también la tienen dos canarios: el productor y músico Pablo Díaz-Reixa Díaz, El Guincho, (Las Palmas de Gran Canaria, 1983); y el fotógrafo y artista visual Filip Custic (Tenerife, 1993), creador del particular universo visual del disco y que tanto ha llamado la atención.
El mal querer es un álbum conceptual. Sus canciones narran la fatídica historia de una relación sentimental abocada al fracaso por los celos y el maltrato. De hecho, adapta o se inspira en Flamenca, una novela gitana del siglo XIV, confirmó la propia Rosalía en su Instagram. Además, es un disco concebido para escuchar en el orden propuesto, pues cada tema es un capítulo de esa historia. Por ejemplo: Malamente (Cap.1: Augurio); Pienso en tu mirá (Cap.3: Celos); Di mi nombre (Cap.8: Éxtasis) o A ningún hombre (Cap.11: Poder).
Musicalmente mezcla diferentes palos (formas musicales tradicionales del flamenco) con distintos ritmos urbanos de una forma brillante e innovadora. Aquí entra El Guincho, productor de estos sonidos junto a la propia Rosalía.

Un grancanario en Barcelona
Pablo Díaz-Reixa Díaz, tras mudarse de Gran Canaria a Barcelona, hizo sus primeros pinitos conocidos en el mundo de la música en grupos como Coconot o La Orquesta De La Muerte antes de lanzar su primer trabajo, Folías (2006), con un sello discográfico casero llamado DC/Luv Luv. Tras este pistoletazo de salida vinieron los dos discos que le posicionarían como un icono del tropicalismo y la música electrónica de este país. El primero, Alegranza, otra referencia a Canarias. Al igual que el single más conocido de ese álbum, Palmitos Park, que rompió muchas cabezas en el panorama musical español en aquel 2007.
Y en 2010 vino el que, a día de hoy, sigue siendo su mejor trabajo, Pop negro, cuyo primer single, Bombay, fue un exitazo. El disco se escuchó a nivel internacional. Podías encontrártelo en cualquier tienda de discos de Nueva York. Fue elegido como mejor trabajo del año por las revistas Mondosonoro y Rockdelux. La segunda también eligió Bombay como la mejor canción española y mejor videoclip del año. Una curiosidad: el vídeo fue facturado por la productora barcelonesa Canadá, la misma que está detrás de los videoclips de Malamente y Pienso en tu mirá de Rosalía, y también de The less you know, the better, de Tame Impala. Poca broma. Ya en aquellos discos se notaba su minuciosidad en su producción, lo que le ha llevado a producir Biophilia de la cantante islandesa Bjork. En 2016 publicó su último álbum, HiperAsia, que rompió con todo lo anterior. Poco se conocía de El Guincho estos años si no seguías a la crítica especializada hasta que regresó por la puerta grande con Rosalía.

El universo visual
Un buen producto se engrandece si está bien presentado. Es el caso de El mal querer y aquí es donde entra Filip Custic. Este joven de sangre croata y tinerfeña es el encargado del universo visual de Rosalía. Como buenos millenials, con todas las connotaciones positivas de la palabra, se conocieron a través de las redes sociales y se hicieron amigos. En 2017 la cantante le pidió que se encargara de todo el imaginario y la iconografía del disco. Cada tema de El mal querer tiene su propia historia visual creada por Custic. Y no son solo son mosaicos fotográficos, algunos de ellos tienen movimiento (se pueden ver en Youtube en la página oficial de VEVO de la artista).

El éxito de Filip Custic reside en su capacidad para crear una realidad totalmente paralela en la que los objetos se convierten en piezas clave para comunicar aquellos mensajes, ideas o conceptos que quiere transmitir. Sus collages abstractos y la combinación de objetos en cada una de sus hipnóticas creaciones lo han convertido en uno de los artistas más reconocidos en el panorama español, trabajando para marcas top como Palomo Spain o Delpozo. Filip Custic definía así sus collages fotográficos en una entrevista con DIARIO DE AVISOS en enero de este año: “Me gusta darles una sensación onírica, como de mundo no terrenal, y termino creando un puzle. Me gusta objetizar el cuerpo humano y crear con ello una instalación viva”. Hoy sus puzles para Rosalía se han visto en las pantallas de Times Square en Nueva York. Casi nada.




