Gastronomía

Muelle Viejo, cocina marinera sencilla en Alcalá, Guía de Isora

Cada día es más difícil encontrar un restaurante, pegado al mar, bien sea una playa o un paseo, que ofrezca una cocina sencilla, sabrosa y apegada a su entorno


Cada día es más difícil encontrar un restaurante, pegado al mar, bien sea una playa o un paseo, que ofrezca una cocina sencilla, sabrosa y apegada a su entorno.

Ese es el caso de Muelle Viejo, ubicado en el núcleo pesquero de Alcalá, en Guía de Isora, del Grupo Kanali, que también cuenta con El Ancla, en el paseo marítimo Playa de La Jaquita, en El Médano (Granadilla).

Este restaurante, que está asesorado por Juan Carlos Clemente y cuenta al frente de los fogones con el joven de 23 años Carlos Mesa, está ubicado en el pasaje El Ancla, de Alcalá, cerca del hotel Meliá Palacio de Isora y entre pequeñas calles repletas de lo que se ha denominado vivienda vacacional.
Uno de los laterales del amplio salón está totalmente acristalado y por él entra la luz y se divisa el litoral. Como decíamos, la oferta culinaria es sencilla, atlántica, basada de manera preferente en el producto marino de nuestro litoral.

El restaurante, que abrió hace pocos meses sus puertas, ofrece aquellos platos que uno busca un día de playa o de visita por el sur de la Isla. Eso sí, muy ricos de sabor.

Carlos Mesa, el día de la visita, planificaba su participación en la ruta de la tapa del municipio con un milhojas de plátano verde frito con crema de bonito y pico de gallo, del que todavía estaba perfeccionando su diseño final. De entrada había una ensaladilla de luxe, como aparece en la carta, con langostinos, y unas lapas a la plancha recién traídas de la pescadería. Luego, un potente arroz negro, en su punto de sabor y cocción del cereal, que demuestran la destreza de este joven cocinero que dará que hablar. Mesa, que por cierto es de Tejina de Guía (Guía de Isora), no se arredra ante los postres. Ahí están el arroz con leche de vainilla y naranja y la crema de limón con frutos rojos, merengue y albahaca. La bodega, a cargo del sumiller Hugo Pérez, refleja con acierto la diversidad de las bodegas canarias.