Entrevista

Rebolo: “Si existe vida en el Universo, algún día lo vamos a saber”

El director del IAC es el primer astrofísico en ser distinguido con el Premio Nacional de Investigación Científica

Rafael Rebolo, director del Instituto de Astrofísica de Canarias IAC, en el Festival Starmus 2016 / FOTOS: ANDRÉS GUTIÉRREZ

Rafael Rebolo (Cartagena, 1961) acaba de ser distinguido con el Premio Nacional Blas Cabrera de Ciencias Físicas, de los Materiales y de la Tierra, como reconocimiento a una trayectoria de investigación en el campo de la astrofísica de casi 35 años que ha contribuido a desentrañar los enigmas que aún encierra el cosmos. El descubridor de las enanas marrones, lleva además un lustro al frente del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), en el que está demostrando también su talento para la gestión de uno de los centros de investigación astrofísica más punteros de Europa, sin abandonar la actividad científica. Precisamente estaba haciendo ciencia con su equipo de investigación cuando lo llamó el ministro Pedro Duque para darle la feliz noticia del premio.

– Hace años que no se concedía el Premio Nacional de Investigación Científica, ¿qué se siente?
“Mucho agradecimiento. Creo que el de Física no se concedía desde 2011 y es la primera vez que se otorga a un astrofísico. También me hace especial ilusión porque es un premio que hace honor a un científico canario, Blas Cabrera, que estudió en La Laguna, en el Instituto Cabrera Pinto”.

– ¿De sus investigaciones hay algún trabajo que le haya marcado de una forma especial?
“La investigación de las enanas marrones fue especialmente emotivo para mí, porque descubrimos un nuevo tipo de objeto en el Universo, que son casi tan numerosos como las estrellas”.

– ¿Qué son?
“Son astros que están a mitad de camino entre las estrellas más pequeñas y los planetas gigantes. Hoy en día se sabe que hay miles de millones de estos objetos pululando en el espacio. Nosotros, con un programa de observación que diseñamos en el Observatorio del Teide, pudimos detectar la primera, que llamamos Teide 1. Hoy en día se sabe que hay miles de millones de estos objetos, que nos ayudan a entender cómo son las propiedades de los planetas”.

– Aunque no ha abandonado la investigación científica, este reconocimiento llega en un momento en que está al frente del IAC y tiene que combinar ambas facetas. Imagino que no será fácil.
“Precisamente estaba reunido con mi equipo de investigación de enanas marrones cuando me llamó el ministro para contarme que había recibido el fallo del jurado. Hasta el mediodía o principio de la tarde, me dedico al trabajo institucional y por las tardes continúo trabajando, con toda la energía que puedo, en los problemas que he estado investigando siempre. Lógicamente con un poco más de distancia, pero procuro estar a la última y ayudar al equipo a seguir resolviendo las investigaciones”.

– ¿Cuáles son ahora los principales retos de la Astrofísica?
“Entre los objetivos más importantes que tiene ahora la investigación del cosmos es encontrar otros planetas como el nuestro. Sabemos que existen otros planetas del tamaño de la Tierra, pero no hemos hallado todavía planetas que tengan las mismas condiciones que podamos incluso llegar a investigar en detalle si tienen alguna actividad biológica. Ese es uno de los desafíos más importantes, pero nos quedan muchas cosas por entender. Como en materia de agujeros negros la fuerza de la gravedad en estas regiones tan especiales o la formación y la evolución de las galaxias y del universo a sus más grandes escalas. Todo esto implica comprender la materia y la energía oscura. Dos componentes del universo que todavía no comprendemos bien y que son objeto de intensa investigación y sobre los que en los próximos años seguirán habiendo resultados. También están las ondas gravitacionales, que han irrumpido ahora en la investigación. Nosotros desarrollamos el proyecto Quijote en el Teide para buscar huella de las ondas gravitacionales del Big Bang. Estas son áreas que van a captar la atención de cientos y cientos de científicos porque buscan dar respuesta a preguntas muy fundamentales que afectan a la esencia de la Física, no solo de la Astrofísica”.

– ¿A las preguntas de la Física y también a las grandes cuestiones del ser humano?
“Las preguntas más esenciales están probablemente más conectadas con cómo se ha originado la vida, cómo la vida puede desenvolverse en otros contextos distintos al nuestro. De ahí la búsqueda de planetas que puedan albergar vidas y de indicios que nos puedan hacer pensar si hay vida en algún otro sitio. Si la vida es un fenómeno común o no en el universo es una pregunta fundamental, que se la puede formular cualquiera. Más fáciles de formular conceptualmente que las otras que he comentado sobre las formas de energía y materia, que son abstracciones más complejas. Todas ellas son igualmente importantes, porque si no conocemos bien las leyes de la Física, tampoco vamos a dar respuesta, en última instancia, a las leyes que han dado lugar a la vida. Está todo conectado. Es un conjunto de acciones de investigación para dar respuesta a la curiosidad del ser humano y utilizar las respuestas en su beneficio”.

– ¿Pensar que hay vida en otros planetas es una creencia o hay una base científica en la que se puede sostener?
“Hoy en día sabemos que hay miles de millones de planetas que podrían tener condiciones para soportar la vida en nuestra Galaxia. Esto es lo primero. Lo siguiente es que no tenemos una prueba todavía. Podemos hablar de probabilidades, no de creencias. ¿Es probable que se haya desarrollado en algún sitio la vida? Yo creo que sí. Es probable. Esta sería la terminología adecuada. ¿Está demostrado? No. ¿Lo podremos demostrar algún día? Creo que sí. Eso sí es una creencia, la de que el ser humano podrá algún día demostrar si hay vida en el universo, podrá averiguar dónde reside y qué características tiene. Si existe vida, algún día lo vamos a saber, de eso estoy convencido”.

– ¿Cómo ha visto la evolución del IAC desde que llegó en 1984?
“El Instituto ha evolucionado a mejor siempre. Un progreso constante, en las capacidades del centro, en tecnología, investigación y en medios. Una mejora constante de los recursos humanos, en la cooperación internacional. En los años de la crisis se consiguió mantener esa tendencia de crecimiento. Ahora tenemos proyectos que suponen un desafío importante. Yo confío que con buena gente se puede hacer todo. Y esa es la parte central del Instituto: la gente. Luego ya buscamos los medios. Pero sin la gente no podemos pretender ser un centro de excelencia como dicen que somos desde 2011, que fuimos designados Centro de Excelencia Severo Ochoa. Nosotros tenemos solo unas cuantas décadas de vida, pero ya podemos decir que hablamos de tú a los mejores institutos de investigación europeos. Y tenemos en algunas facetas ventajas sobre ellos e inconvenientes”.

– ¿Qué inconvenientes?
“El principal son las trabas burocrátcias que tenemos frente a otros países. Los procedimientos administrativos que nos impone la legislación hacen muy difícil gestionar adecuadamente la financiación que se pone al servicio de la ciencia, que no es mucha. Otros países lo tienen resuelto de mejor manera y espero que, con el tiempo, España también los resuelva”.

– ¿Las ventajas supongo que tendrán que ver con los observatorios del IAC?
“Tenemos un valor natural como es el cielo de Canarias con unas cualidades excepcionales para explorar el universo y el Instituto explota esa capacidad al máximo. Pero con un cielo sin tecnología ni talento no tendríamos nada. Pero si tenemos el cielo, la tecnología y el talento, ese cóctel es de éxito. Tenemos capacidad para desarrollar tecnología, tener y formar gente con mucho talento, solo nos falta mejorar los procedimientos de la Administración para hacer las cosas de forma más ágil y que la ciencia pueda avanzar de forma más rápido”.”