
Las cifras no dejan lugar a dudas. Santa Cruz va camino de convertirse en un municipio libre de pintadas. Desde que el Ayuntamiento capitalino anunciara en enero de 2017 que iba a contrar una empresa para identificar las pintadas realizadas en el municipio, la aparición de nuevos grafitis se ha reducido el 80%. Y es que el trabajo conjunto desarrollado por los agentes de la Policía Local y el perito grafológico encargado de identificar las firmas que se reproducen por doquier, ha dado unos resultados espectaculares.
Según el balance realizado por la concejalía de Seguridad, a través de los agentes de la unidad de Protección del Entorno Urbano (Proteu), desde mediados de 2017, se han identificado más de 3.000 grafitis, es decir, se sabe quienes han realizado esas pintadas. Además, gracias a ese trabajo de identificación, se han impuesto 200 sanciones administrativas por pintadas vandálicas. Por esas 200 multas han respondido hasta ahora 40 vándalos, ya que a muchos de ellos se les imputa más de una sanción.
La irrupción de este sistema de identificación ha permitido una de las partes más importantes y que no es otra que contar con base legal para poder denunciar en el juzgado determinadas pintadas que se consideran delitos como por ejemplo las que se realizan en esculturas o monumentos de la ciudad. Así, se ha podido llevar ante el juez a tres grafiteros y otros tres han sido denunciado ante la Fiscalía de Menores por tener menos de 18 años. Entre ellos, los autores de las pintadas en tres esculturas emblemáticas de la ciudad: El guerrero de Goslar, el monumento Lorea y la obra Columba Junoniae. En el caso de la obra de Henry Moore, el grafitero vandálico identificado y sancionado es un joven de 18 años y en su firma se podía leer Rotos. La escultura de Ricardo Ugarte, fue vandalizada por un niño de 13 años, cuya firma reconocida es SIL. Por útlimo, la tercera obra, la de Alfonso M. García Hernández, fue atacada por un chico de 20 años, cuya firma es NESK.
Evolución
La tendencia es clara. Según los datos de este balance, cuando se inició el trabajo conjunto del perito grafológico y la Proteu, había una media de cinco pintadas al día en la ciudad, una cifra que se ha reducido a dos a la semana, lo que supone esa reducción del 80% en la aparición de nuevos grafitis.
En aquel momento se levantaba una media de cinco actas al año por pintadas vandálicas y ahora se registran ocho al mes. Esta diferencia obedece a que, antes, había que coger al vándalo en el momento en el que estaba realizando la pintada. Ahora, gracias al trabajo previo de identificación hecho por el perito y el de la Proteu, no es necesario este último extremo para sancionar a la personas que realiza las pintadas.
Desde la Policía Local se destaca que, al final, el seguimiento desactiva a los vándalos que, es posible que no dejen de pintar, pero, al menos, no lo harán en los límites del municipio de Santa Cruz de Tenerife.

Para conseguir estos resultados, tanto la Policía Local como el perito, han hecho un intenso trabajo de investigación. Gracias al experto se empiezan a identificar a los grafiteros más activos, que suelen tener sus propios territorios de pintadas y se hace un mapa con las zonas en las que más actúa. Al mismo tiempo se hace una investigación de redes, porque muchos de ellos muestran sus trabajos en ellas, en busca de reconocimiento.
Como explican desde la Policía Local, entonces se empiezan a cruzar los informes policiales con los periciales. Con ellos se hace una primera estimación de quién puede ser y se empiezan a cruzar datos con el padrón, la Policía Nacional, etcétera, hasta que, al final, sale una identidad.
Se le hace un seguimiento e incluso se le cita para ser interrogado, y ahí, ya se le puede hacer la prueba caligráfica. Gracias a este métodos de trabajo se han intensificado los interrogatorios a los grafiteros, algo que antes no se hacía por la falta de medios. A este trabajo se une el hecho de que, una vez identificado, la persona que se detenga, tendrá que responder, en virtud de la base de datos de que se disponga, sobre las restantes que se encuentren con su huella en la ciudad.
Mediación
También se quiere hacer incapié en que, aunque la vía sancionadora es la más eficaz, la de mediación es de vital importancia porque persigue prevenir y desincentivar las pintadas. Esta vía se hace a través de las charlas que se dan en institutos por parte de la Proteu o el propio perito grafológico, pero también a través de las conversaciones que, por ejemplo, se mantienen con los padres de los chicos menores que son identificados. De cara al futuro, la Proteu quiere extender la colaboración a la ciudadanía, pidiendo expresamente el apoyo de comerciantes, empresarios y vecinos, para que, entre todos se pueda obtener la información necesaria para acabar con las pintadas en la ciudad.
Continuidad
La primera teniente de alcalde y concejal de Seguridad, Zaida González (PP), no oculta la satisfacción que supone para la Policía Local y todo el Ayuntamiento el éxito de esta iniciativa. “Estamos satisfechos no solo por el trabajo de la empresa, sino también por la implicación de los agentes, que cuando han pillado a grafiteros, convocan a los padres, los llaman y hacen una labor de educación con unos y otros”.
González también destaca que “el boca a boca ha hecho que el trabajo funcione porque entre los propios grafiteros se corre la voz del trabajo de identificación que hace el Ayuntamiento y la sanción que lleva aparejada”.
La primera teniente de alcalde hace hincapié en que “estamos hablando de vándalos, gente que va haciendo pintadas, no de arte” y recuerda que los grafiteros tienen espacios en los que poder desarrollar su arte y que cuentan con la predisposición municipal para ceder muros para ello pero, “en el resto de lugares, especialmente los vinculados a nuestro patrimonio cultural, está prohibida la realización de pintadas”. La intención de la Concejalía de Seguridad es continuar con este sistema de colaboración dados los buenos resultados obtenidos.
Las sanciones administrativas pueden oscialr entre los 600 y los 3.000 euros, dependiendo del tipo de bien dañado. Se recuerda desde el Ayuntamiento que, cuando se trata de menores, son los padres los responsables de afrontar las consecuencias de los actos de sus hijos.
La concejal de Seguridad concluye afirmando que, gracias a este trabajo desempeñado de forma conjunta entre al Policía Local y los expertos en grafología, “Santa Cruz es un lugar non grato para hacer pintadas, simplemente porque puede salirles muy caro”.




