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Aránzazu Aznar Ondoño, presidenta del Club Oliver: “Estamos preparando un programa cultural y de debate muy ambicioso”

Aránzazu Aznar Ondoño (Santa Cruz, 1975) es notaria de Santa Cruz de Tenerife y ha sido elegida recientemente presidenta del Club Oliver, por un periodo de cinco años
Aránzazu Aznar Ondoño, notaria y nueva presidenta del Club Oliver. | FOTO: Fran Pallero

Aránzazu Aznar Ondoño (Santa Cruz, 1975) es notaria de Santa Cruz de Tenerife y ha sido elegida recientemente presidenta del Club Oliver, por un periodo de cinco años. No es habitual que un presidente del Oliver conceda entrevistas a la prensa. Ella no tiene problemas. Almorzamos en el Club, que tiene fama de elitista.

-¿Fama merecida?

“No lo sé. Debería tener fama de sociedad seria, bien administrada y bien gestionada, fruto de la labor de mis antecesores”.

-Minoritaria sí que es, a diferencia de otras sociedades recreativas de la isla.

“Bueno, son 300 socios, con sus familias, los que disfrutan de nuestras instalaciones; eso sí, que son muy hermosas y están muy bien situadas”.

-Usted preside un club sin biblioteca.

“Es cierto, porque el Oliver se concibió más en la actividad social y empresarial y como un lugar de asueto y relax para sus socios”.

-Es la primera mujer que preside el Oliver. ¿O me equivoco?

“No, no se equivoca, soy la primera mujer que preside un club privado en Santa Cruz, estoy segura de que en el futuro habrá muchas más”.

-La gastronomía sí parece ser un aspecto esencial de la sociedad.

“Lo es. Por aquí han pasado grandes restauradores y reposteros. En este momento, nuestro chef es Lucas Gamonal, miembro de una saga excelente de personas ligadas a los fogones”.

-¿Tiene usted un programa definido?

“Antes aludía usted a un club sin biblioteca. A falta de ella, me gustaría que el Club Oliver iniciara una serie de conferencias sobre temas culturales, empresariales y económicos de actualidad y altura, por supuesto que eligiendo muy bien a los intervinientes, dentro de la necesaria diversidad de ideas. Estamos barajando ya un programa, que yo espero que sea ambicioso y del agrado de todos los socios y de la sociedad tinerfeña en general, lo más abierto posible”.

-¿Es el Oliver una sociedad influyente?

“No fue concebida para influir en decisiones políticas o económicas, sino como un lugar de reunión y encuentro de personas de diversa condición, tanto personal como profesional. No hay barreras”.

-Pero aquí no entra todo el mundo.

“En ninguna sociedad española entra todo el mundo. Necesitan los socios y sus invitados cumplir una serie de condiciones. Esto es algo absolutamente normal”.

-Pocos periodistas habrá aquí, entonces -le digo, de broma-.

“Bueno, no muchos, pero alguno hay”.

-Una notaria al frente de un club social parece una novedad.

“Yo no voy a hablar de mi profesión, que es un modelo de discreción, pero desde luego no me impide ejercer actividades privadas al margen de ella, como así hago. De hecho, el notariado ha estado siempre presente en la sociedad en la que presta sus servicios”.

-Ha dicho que el Club Oliver está bien gestionado económicamente.

“Y es verdad, las cuotas de los socios son suficientes para su sostenimiento y desarrollo y para mantener dignamente un espacio patrimonial de gran valor para la ciudad. Y sigo alabando la labor de mis antecesores en el cargo, porque todos ellos realizaron una excelente tarea”.

-Ustedes parecen un pulmón de la ciudad.

“Y lo somos, porque la vegetación que se da aquí es ubérrima, los jardines los considero preciosos y las instalaciones funcionan correctamente”.

-¿Estamos ante una nueva etapa del Club?

“Todos los cambios de presidentes significan etapas nuevas, pero no necesariamente rupturas y sí aportes de ideas nuevas y de programas también nuevos”.

-¿Cuenta con un buen equipo directivo que le ayude?

“Excelente. He tenido mucha suerte con la nueva directiva, que se renueva por mitades cada cinco años”.

-Pues mucha suerte.

“Pues muchas gracias”.

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