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Dunas, arena y desierto, garantizan la dureza de una nueva edición

Sainz defiende título, este año con cambio de vehículo en su paso a Mini, donde comparte equipo con otro aspirante y antiguo campeón, Nani Roma. El madrileño buscará su tercer título, con tres coches distintos después del 2018 con Peugeot y en 2010 con Volkswagen. Los franceses Stéphane Peterhansel y Cyril Despres, junto a Al Attiyah, De Villiers y Ten Brinke, serán sus principales rivales
Sainz defiende título, este año con cambio de vehículo en su paso a Mini, donde le han adaptado el coche a su gusto. | DA

El 41ª edición del Rally Dakar arranca hoy con la primera de las 10 etapas que forman la edición más compacta de su historia, con la novedad también de que se desarrollará solo en Perú, con aspirantes españoles en los Mini de Carlos Sainz y Nani Roma, en coches, y la baza de Joan Barreda (Honda) en motos.

La cita más dura y exigente del motor permitió este 2019 a sus pilotos comerse las uvas tranquilamente, antes de ir poniendo rumbo a Lima. Perú se queda en solitario este Dakar hasta que el 17 de enero regrese a su capital, cuando se cumple una década del salto a Sudamérica. La mayor parte del rally se desarrollará entre dunas, arena y desierto, garantizando la dureza y dificultad de una prueba que siempre obliga a esperar hasta la última meta. La complicada navegación en terreno abierto, la resistencia física de más de 5.000 km intensos: Perú promete máximo suspense.

Sainz defiende título, este año con cambio de vehículo en su paso a Mini, donde comparte equipo con otro aspirante y antiguo campeón, Nani Roma. El madrileño buscará su tercer título, con tres coches distintos después del 2018 con Peugeot y en 2010 con Volkswagen. Los franceses Stéphane Peterhansel y Cyril Despres, junto a Al Attiyah, De Villiers y Ten Brinke, serán sus principales rivales.

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