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El Festival de Música estrena ‘Ariadne auf Naxos’ en Tenerife

La Sinfónica interpreta la versión de la obra de Richard Strauss, dirigida por Antonio Méndez y con los roles principales a cargo de Ricarda Merbeth, Brenda Rae y Roberto Saccà

Antonio Méndez, José Luis Rivero, Isaac Castellano y Jorge Perdigón, ayer en la rueda de prensa del festival, celebrada en el Auditorio de Tenerife. DA

La 35ª edición del Festival de Música de Canarias (FMC) comienza su andadura hoy con una premier para el público de Tenerife: la ópera Ariadne auf Naxos, del compositor alemán Richard Strauss. Una obra “con orquesta de cámara, muy exigente”, especificó el director de la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST), Antonio Méndez, en la rueda de prensa celebrada esta mañana en el Auditorio de Tenerife, acompañado por el consejero de Cultura del Gobierno de Canarias, Isaac Castellano; el director insular de Cultura, José Luis Rivero; el director del festival, Jorge Perdigón, y Belén Machado, responsable de Comunicación de la Fundación Cepsa.

“Este festival es el evento cultural más importante de Canarias. Es el único que recorre las ocho islas y bajo la dirección Jorge Perdigón se ha ganado la crítica del público”, afirmó Isaac Castellano. “Hemos ido aprendiendo de los últimos 34 años y nuestra intención es que la sociedad lo haga suyo”, concluyó.

Perdigón quiso destacar la importancia de la ópera que esta noche (20.00 horas, en el Auditorio de Tenerife) abre el festival: Ariadne auf Naxos. “Nunca se ha presentado en Tenerife. Es de las más bellas del repertorio alemán y tenemos en el reparto a tres de los cantantes más especializados del mundo en Wagner y Strauss: Ricarda Merbeth, Brenda Rae y Roberto Saccà. El público va a tener la fortuna de encontrarse con un evento muy especial. Va a sorprender mucho”, señaló. “Además, la OST está a un nivel altísimo”, finalizó Perdigón, para dar paso al director de la orquesta, Antonio Méndez. “Desde la Sinfónica es un placer abrir el FMC con esta premier. El elenco es espectacular y la OST está en un gran estado de forma”, afirmó el maestro. “Es una obra muy exigente y hemos estado ensayando teniendo especial cuidado con las dinámicas y los colores”. “Para mí”, prosiguió, “Ariadne es un caso único en la historia de la música. Strauss en esta obra conjuga muy bien la ópera seria con la cómica, de forma magnífica”. El director de la OST hizo hincapié en que hoy interpretarán la versión de 1916, pero sin el prólogo que, en sí mismo, habla de los preparativos de dicha ópera. “El prólogo es hablar de la ópera dentro de la ópera”, especificó, “es un caso muy especial”.

Esta 35ª edición del FMC tendrá 18 charlas explicativas de las obras que se representarán durante estos meses impartidas por el músico y divulgador Ricardo Ducatenzeiler, patrocinadas por la Fundación Cepsa. La primera tendrá lugar hoy, a las 19.00 horas.

Sobre Ariadne auf Naxos

Ariadne auf Naxos, partitura de Strauss con libreto de Hugo von Hofmannsthal, fue escrita en principio con un solo acto, precedido por la representación de la obra de Molière Le Bourgeois gentilhomme (El burgués gentilhombre), para la que Strauss escribió una música incidental, un divertimento musical. Así fue como se estrenó en la ciudad alemana de Stuttgart, en 1912, y también se representó en otras ciudades.

Ariadna se siente abandonada en Naxos por Teseo, después de haberlo ayudado a salir del laberinto tras matar al Minotauro en Creta. Unas ninfas la observan mientras duerme y lamentan su destino. Ariadna, al darse cuenta del abandono, evoca a Teseo y desea su muerte. Los comediantes, entretanto, intentan sin éxito entretenerla para que no piense en asuntos tan turbios, pero ella se enfada y se va. De repente, las ninfas anuncian la llegada de un barco que trae al dios Baco, quien ha conseguido escapar de Circe. Ariadna lo confunde con la muerte y se dispone a dejarse llevar por tan fatal destino. Luego, piensa que es Teseo, que ha regresado por ella, hasta que Baco muestra su divinidad y se la lleva con él a los cielos.

Lo cierto es que el público se sentía confundido con este juego de enigmas en el que se mezclaba la comedia del arte con el mito clásico de Ariadne, desterrada por Teseo a la isla de Naxos, donde ella se lamenta por su infeliz destino. Y esta reacción terminó por convencer al escritor, quien de esta manera decidió darle forma a un prólogo que explicara todo el juego que después se proponía. Strauss lo hizo a regañadientes y mantuvo, además, largas discusiones con Hofmannsthal, pero finalmente ambos decidieron añadirle ese prólogo y se descartó definitivamente la obra de Molière. Esta nueva versión de Ariadne se estrenó en la capital austriaca, Viena, en 1916, con un éxito inmenso y así es como se ha venido representando hasta la actualidad.

Los dos creadores vieneses ahondan en la definición de la soledad en los personajes femeninos y también en el destino, algo sobre lo que ya habían sentado cátedra Mozart y Lorenzo da Ponte, otra pareja legendaria y crucial en la historia de la ópera como músico y libretista, en títulos como Las bodas de Fígaro y Così fan tutte.

El director de escena Christof Loy, que realizó este montaje para el Covent Garden, de Londres, señala en relación con el prólogo que “tiene algo de manifiesto filosófico sobre el arte, sobre cómo debe ser hecho y en qué circunstancias, qué influencias utilizan los artistas para según qué cosas. Sin embargo, el único acto que sigue al prólogo tiene que ser otra cosa, habla de cómo crecemos, de cómo nuestros sentimientos y nuestra visión del mundo va cambiando y no lo cuentan con los recursos sarcásticos que utilizan en el prólogo”.

Secretos del éxito de esta ópera

Quizás uno de los secretos del éxito de esta ópera descanse en el tratamiento musical, tan sutil, tan moderno y a la vez tan anclado en el clasicismo. “La estructura es completamente clásica, pero es una ópera para virtuosos, para que los músicos disfruten en el foso”, aseguraba el tristemente fallecido director de orquesta español Jesús López Cobos. En su opinión, Strauss rompía con esa obsesión wagneriana por la orquesta enorme, que él compartió también para obras como “Electra, la mujer sin sombra” y otros de sus títulos. “Hizo de la música de cámara virtud. Es una demostración de equilibrio maravillosa entre 37 músicos y 17 cantantes”, afirmaba el director musical.

Otro de los aciertos fue darle el papel del compositor –un rol masculino- a una mujer, una idea del músico que incorporó al prólogo de la obra. “Strauss creía que la auténtica dimensión sensible del esfuerzo de la creación la daban con la voz las mujeres más que los hombres y dentro de las mujeres, las mezzosopranoss, capaces de expresar la burla, el poder y la tragedia mucho mejor que los tenores por ejemplo”, dice Loy.

El experimento llevado a cabo por ese fascinante y fructífero dúo de creadores que formaron Richard Strauss y Hugo von Hofmannsthal propone una revisión fascinante del clasicismo en esta ópera. Lo que resulta sobresaliente de Ariadne auf Naxos es una sorprendente frescura, ajena a los tiempos, ese juego propuesto por el dúo de creadores, músico y escritor, para eternizar aún más el clasicismo y reivindicar las huellas de Haydn y Mozart como padres de toda modernidad.

De esta manera, entre la comedia y la sencillez, consiguen ahondar en lo que más les interesaba: la definición del género humano a través de la música y la poesía. Precisamente en un mundo que llegaba desde el siglo XIX cuajado de elevadas y utópicas expectativas, la emancipación de la mujer, de la humanidad, de los trabajadores, una sociedad de la abundancia y del progreso, pero que sucumbió con la Gran Guerra.

Otros conciertos

De esta forma comenzará una ambiciosa programación integrada por 44 conciertos distribuidos en una veintena de escenarios en las ocho Islas Canarias del 10 de enero al 10 de febrero. El programa incluye grandes orquestas sinfónicas y formaciones de cámara, que interpretarán repertorios que abarcan desde el siglo XV hasta la actualidad, con dos obras de encargo del Festival.

Esta edición del FIMC tendrá también como protagonistas a la pianista María Joao Pires, Filarmónica de Gran Canaria, con la producción del festival del ‘Requiem’ de Verdi; la Filarmónica de Hamburgo dirigida por Kent Nagano y la violinista Veronika Eberle; la Filarmónica de San Petersburgo dirigida por Temirkanov, con el pianista George Li; la Orquesta Filarmónica de Cámara Alemana de Bremen, con la dirección de David Afkham , la Orquesta de Cadaqués, con la directora Anu Tali y el pianista Joaquín Achúcarro; Cuarteto Quiroga, prestigiosa pianista Martha Argerich; London Conchord Ensemble; Orquesta Barroca de Tenerife; la Filarmónica de Cámara de Minsk, Quantum Ensemble y Jordi Savall con la Orquesta Hespérion XXI con el concierto de clausura ”Las Rutas de la Esclavitud, 1444-1888′ con el que se clausura esta edición.