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En vez de sangre, trail en las venas

Tomás Padrón le ha inculcado a sus hijos el amor por las montañas; los tres forman una familia de deportistas poco usual
David, Tomás y Javier Padrón forman una saga familiar poco usual en el trail canario. Los tres posaron para DIARIO DE AVISOS en La Punta del Hidalgo. Sergio Méndez

Hablar de Tomás Padrón es hablar de montañas. Este güimarero, nacido en 1949, lleva toda su vida subiendo y bajando picos, como el mismo dice orgulloso. Ya jubilado, antes trabajaba como camionero en las plantas de áridos del valle, a Tomás lo podemos encontrar en el monte caminando, o corriendo, o quizás practicando el salto del pastor, su otra gran pasión. En plan senderista ha realizado grandes rutas, recorriendo zonas tan espectaculares como las de Nepal, Los Pirineos o Picos de Europa. Siempre haciendo largas travesías. Cuantos más kilómetros mejor. Esa misma máxima la cumple en el trail, un mundillo en el que es toda una referencia en Canarias. A sus hijos Javier y David les ha inculcado este amor por las montañas y ahora, padre e hijos, participan juntos en diferentes carreras de montaña. Su próximo reto juntos será la ultra del Desafío Caseríos de Anaga, una dura y dura carrera de montaña de 73 kilómetros.

“Me gusta mucho la montaña, es mi medio”, afirma Tomás, que para este reportaje para DIARIO DE AVISOS se respalda en sus dos hijos. “Tengo recuerdos de ver a mi padre como subía y bajaba los senderos en La Gomera y era un verdadero atleta, igual por la necesidad de la época, pero me impactaba. De pequeño pasé mucho tiempo con un famoso cabrero del sur, Salvador González Alayón, y me enseñó que el objetivo siempre era subir a lo más alto”, asegura este ultrero, que entrena a diario. “Salgo cinco o seis horas, pero a un ritmo cómodo. Voy por un lado o por otro, por donde quiero, pero siempre disfrutando y sin mirar reloj. Por cierto no tengo ni GPS ni historias de esas”, asegura Tomás, que también comparte club con sus hijos: el Patea San Borondón.

Tampoco lleva un plan de alimentación concreto. Tomás come de lo que hay. “Si hay carne, como carne y en las carreras pillo lo que hay en los avituallamientos. Nunca llevo nada en particular. La suerte es que peso poco y gasto poco, por lo que también con poco tiro para adelante”, dice sonriente este veterano de la montaña. Su hijo David hace igual, mientras que Javier sí que procura cuidar un poco más lo que come. De hecho a Javier Padrón es habitual verlo subido a un podio.

Los tres afrontarán el próximo 6 de abril el Desafío Caseríos de Anaga, una carrera que recorrerá la Reserva de la Biosfera durante 73 kilómetros espectaculares y salvajes. “En Anaga lo encuentras todo. Hay lugares impresionantes y los tres la conocemos toda. Mi padre siempre nos ha llevado por esos barrancos y laderas”, rememora Javier.

Los tres reconocen que en casa les echan la bronca y les preguntan si no tienen otro tema de conversación. “Mi nieto más pequeño, que tiene cuatro años, ya se conoce todas las carreras y ya lo lleva en la sangre”, comenta orgulloso Tomás, el patriarca de una familia que en lugar de sangre, lleva el trail en las venas.

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