literatura

Mariano Gambín: “En ‘Premonición’ me llevo a mis personajes alrededor del mundo”

El autor de la exitosa trilogía Ira Dei, que ha atrapado a los lectores con los misterios históricos de La Laguna, regresa con una novela de espías trepidante

Mariano Gambín

El escritor Mariano Gambín, nacido en Melilla en 1963, pero residente en Tenerife desde su infancia, vuelve a las librerías canarias con su nueva novela, Premonición, que se ha posicionado en el número 1 del ranking de ventas del mes de diciembre en las Islas. El autor de la exitosa trilogía Ira Dei, que ha atrapado a los lectores con los misterios históricos de La Laguna, regresa con una novela de espías trepidante.

-¿Qué trama y misterios ofrece con Premonición?

“Hasta esta novela lo que había hecho era colocar a mis personajes en ambientes canarios, La Laguna y Santa Cruz, sobre todo la primera. En Premonición lo que hago es llevármelos de viaje, en una fecha muy canaria que es el Carnaval, a Río de Janeiro, París y Venecia. Todo el mundo sabe que los carnavales de Río y Venecia son de los más importantes del mundo junto con el de Tenerife. Con ese tema de fondo creo una novela que tiene un escenario de peligro nuclear mundial. Elevando mucho el listón. Se ven inmersos sin querer en adquirir un conocimiento sobre algo muy secreto que hace que los agentes rusos y americanos los persigan por estas tres ciudades. Unos canarios por el mundo, por decirlo de alguna manera. Es una novela de espías. Más que un misterio insondable que podemos encontrar en lo más profundo de nuestras ciudades canarias, lo que hago es que me llevo a mis personajes de viaje en otro tipo de novela, pero que creo que es igual de interesante y atrayente para el lector. Porque, a fin de cuentas, los personajes están viendo el mundo con ojos canarios. Cuando ven el carnaval de Río no pueden evitar compararlo con el nuestro”.

-¿Qué le empujó a viajar con sus personajes fuera de Canarias en este libro?

“Por cambiar un poco de registro y porque me apetecía ver cómo se podían desarrollar mis personajes, propios de aquí, en ambientes de fuera. A la mayoría de la gente que ha leído la novela le ha encantado y lo ven muy bien. Incluso me han animado a que siga haciendo novelas de este estilo. Aunque bueno, en la próxima volveré a La Laguna, porque es lo que el público me pide continuamente. Porque La Laguna es una ciudad llena de leyendas y mitos urbanos que dan mucho juego, así que seguiré con La Laguna, aunque de vez en cuando haga alguna excursión”.

-Precisamente, algo que atrae a muchos lectores es que la trama, aunque sea ficción, ocurre en lugares donde transcurre su propia vida.

“Sí, sí. Aunque en la última novela no son lugares cercanos. Hay mucha gente que ha visitado Venecia y París, pero habrá menos que haya tenido la oportunidad de ir a Río de Janeiro. Pero lo que sí te puedo asegurar es que en Premonición el 99%, por no decir el 100%, de los escenarios son reales. Esta novela no tiene una investigación histórica como las anteriores, pero sí de escenarios para que sean todos reales. Cualquier escenario es visitable. Bueno, hay una base de la OTAN en Kiev que no creo que te dejen entrar, pero de resto sí.

-El ser historiador será una ventaja a la hora de realizar sus investigaciones para los libros

“Sí, sobre todo en los anteriores, donde siempre hay un fondo histórico, donde los personajes buscan en la historia la resolución de los problemas actuales, y siempre la encuentran. Aquí cambia un poco el asunto, pero el hábito de investigar para que la novela sea creíble no solamente se circunscribe a la historia, sino también a los escenarios. Y lo que me encantaría es que algún lector pudiera rehacer los escenarios que hacen los personajes y que comprobara que efectivamente son reales. Salen un montón de restaurantes u hoteles… e intento describirlos exactamente como son”.

-En sus novelas siempre vuelven personajes que caminaban en las anteriores.

“Sí. Tu compañero Eduardo García Rojas lo bautizó como El Universo Ira Dei. Incluso, otro compañero de Lanzarote se confesó como iradiano (risas). Lo que hago es crear una serie de personajes que son casi una familia que se repiten generalmente en todas las novelas y que además el lector está esperando encontrar. Si no los saco, me tiran de las orejas. En el caso de Premonición no pude llevármelos a todos de viaje, pero sí me traje a uno de los principales, que es Luis Ariosto y su chófer, y aprovecho también para retomar un personaje que salió en la tercera novela, La Casa Lercaro, que es además francesa, para introducirla de nuevo y hacerla copartícipe del protagonismo”.

-¿A qué personaje le tiene más cariño?

“Eso es como preguntarle a un padre a qué hijo quiere más. A todos. Lo que sí tengo que reconocer es que estos que me llevo ahora de viaje son de los más populares. De los que más cariño le tienen los lectores. Pero bueno, Ariosto y Olegario el chófer, al que él llama Sebastián (risas), es que hace tiempo a los chóferes y criados siempre les llamaban Sebastián. Me río un poco de ese cliché y lo introduzco a modo de broma en la novela. Yo creo que los que más protagonismo están cobrando son estos dos. Y además dan muchísimo juego, porque son una especie de alter egos. Adonde no puede llegar Ariosto llega Olegario, y viceversa”.

-¿Cómo ha sido la creación y desarrollo de los personajes?

“Todos tienen su personalidad. Quizás lo complicado de la creación de los personajes sea hacer la primera novela y que sean creíbles. Si ya los has creado y han atrapado a los lectores, en la siguiente ya es más fácil, porque ya los conocen. De todas formas, cualquier lector se puede acercar a las novelas sin haber leído la primera. Todas son independientes. En todas tengo que introducirlos, claro, pero el que los conozca de antes, ya forman parte de su imaginario, son como de la familia. La gente me lo dice. Eso es lo que pasa cuando ya llevas ocho libros. Pero, de cualquier manera, yo intento siempre que en todas mis novelas los personajes puedan llegar al lector aunque no se haya leído las anteriores. Además, son personas normales, no son gente atormentada con problemas. Y quizás eso sea el motivo por el que todo el mundo se identifica con ellos”.

-¿Hay alguno que se base en alguna persona de su entorno o amigo?

“Todos tienen cosas mías o de gente que conozco y todos tienen cosas inventadas. La mezcla es lo que produce al personaje. Pero no hay ninguno que sea una persona concreta”.

-¿Qué autor de novelas de espías fue su inspiración a la hora de escribir Premonición?

“Yo siempre he leído muchísimas novelas norteamericanas de este estilo. Me gusta Frederick Forsyth más que John le Carré, por ejemplo, porque sus novelas tienen más ritmo. Para esta novela no es que haya leído a Forsyth concretamente, pero digamos que Premonición es producto de muchos años de lectura de muchos autores”.

-Usted, además de escritor, es abogado e historiador. ¿En qué momento le dio por la escritura?

“Pues cuando acabé mi tesis doctoral en Historia, después de estar 10 años escribiendo historia y encerrándome en el hecho concreto del documento, del cual no puedo salir, me apetecía inventarme algo, porque de todo lo demás no podía inventarme nada. Un historiador no puede hacerlo, tiene que ceñirse al dato del documento. Así que, por variar, al principio fue como una especie de juego con algunos amigos de escribir unos cuantos capítulos de ficción y, como les gustó, me animaron a seguir y al final acabé escribiendo la novela. Y para mi sorpresa, y la de ellos, fue un éxito importante aquí en Canarias. Eso fue el pie de todo y ahora ya llevo ocho, una por año. Lo cierto es que nunca pensé en escribir libros de ficción, pero bueno, una vez que uno se pone y ve que al resto le gustan, pues yo sigo”.

-¿Y cuál es su método de trabajo? ¿Escribe cuando puede o tiene un horario fijo?

“Yo todavía no es que sea un profesional de la escritura cien por cien. Tengo aún que trabajar en otras cosas. Escribo realmente cuando me apetece y tengo tiempo. Al principio no escribo todos los días, pero cuando la novela está avanzada llega un momento en el que me atrapa, me exige que le dedique tiempo y escribo prácticamente todos los días algún capítulo. No puedo soltarlo. Pero no soy un escritor metódico de todos los días a la misma hora. Realmente, cuando sé qué voy a escribir es cuando me siento”.