sociedad

Una familia a punto de ser desahuciada lanza un desesperado grito de auxilio

Josué Airam Navarro, de 39 años, María Yanira Hernández, de 28, y su hijo, de 3, afrontan 48 horas de angustia: pueden quedarse en la calle si son desalojados de su piso de alquiler en Ofra
FAMILIA DESAHUCIO OFRA
FAMILIA DESAHUCIO OFRA
Yanira, desempleada, y Josué, con una discapacidad, viven angustiados, junto a su hijo, bajo la amenaza de quedar en la calle tras desalojar el piso que habitan desde hace cinco años. S. MÉNDEZ

La familia formada por María Yanira Hernández, de 28 años, Josué Airán Navarro, de 39, y su niño de 3, están pasando por una situación crítica a escasas horas de que pasado mañana, jueves, sean desahuciados del piso alquilado en el que habitan desde hace cinco años en Ofra, Santa Cruz de Tenerife. Confían, in extremis, en una nueva prórroga que aplace la medida, al menos, otro mes hasta que las administraciones competentes puedan dar una solución habitacional a estos afectados. “Tengo miedo de que me quiten a mi hijo”, afirmó ayer Josué a DIARIO DE AVISOS.

Los tres viven con los 370 euros que percibe Josué como pensión no contributiva por una discapacidad. Es el único ingreso, pues Yanira está desempleada y tampoco cobra ningún tipo de ayuda, tras perder hace meses la Prestación Canaria de Inserción (PCI) cuando le restaban solo dos por cobrar. “Lo pasamos mal para poder comer esa semana”, aseguró Yanira, cuyo último trabajo fue en junio de 2018, un convenio de seis meses entre el Ayuntamiento y el SCE, de peón, por el que percibía 400 euros.

Desde mayo no pueden hacer frente a los 300 euros del alquiler de su piso, pues les quedarían 70 euros para agua, luz y comida. El pasado 18 de diciembre ya recibieron el primer aplazamiento del lanzamiento judicial, pero el plazo para el segundo, el próximo jueves, está ya ahí. “No hemos dejado de pagar el alquiler en estos cinco años, pero cuando quedé desempleada y sin ningún tipo de ayuda, (llora), estábamos en una situación límite, si pagábamos el alquiler no comíamos y nos cortaban el agua y la luz”.

Atienden a DIARIO DE AVISOS en un piso situado en la segunda planta de un edificio de cuatro viviendas de la calle los Arcángeles de Ofra. El salón está en penumbra, el sol de la tarde ya no calienta esta habitación algo desordenada. Choca ver junto a los sillones un colchón en el suelo. Allí duermen Yanira y su hijo de tres años. “Nos arropamos con cuatro mantas. Hace menos frío aquí que en el propio dormitorio, donde ahora duerme mi marido solo”, aseguró Hernández, que afirmó que el propietario no ha realizado obras de mantenimiento. “La cocina está en un estado lamentable, hay una persiana rota, al igual que uno de los cristales que dan al balcón, por lo que entra el agua cuando llueve, y ahora el frío es matador ”. El piso tiene humedades y el pasillo de acceso a las habitaciones presenta goteras cuando llueve por la mala impermeabilización de la azotea. Los grifos gotean….

Por su parte, Josué Navarro lamenta que no salga ningún trabajo y espera con impaciencia que los trámites que se están realizado “den sus frutos y podamos lograr un nuevo aplazamiento al desahucio”. Temen quedarse sin techo y con su hijo en la calle.

Por ahora, Josué no contempla la opción de irse a una casa compartida, pues mostró su desconfianza con la “nueve gente con la que nos tocará compartir esa vivienda”. Así mismo, reconoció qué no tiene donde almacenar sus pertenencias “y no queremos dejarlas en el piso”.

Yanira Hernández y Josué Navarro reclaman una solución. Sergio Méndez

Miedo a perder al niño

“Tengo miedo de que me quiten a mi hijo”, reiteró con desolación Josué Navarro. “Estamos desesperados, descontando las horas que nos nos restan para quedarnos en la calle” abundó.
Desde el Instituto Municipal de Atención Social (IMAS) y Viviendas Municipales no les han dado ninguna solución a su problema más allá de poder compartir opcionalmente una vivienda alternativa con otra familia. La pareja ha intentado exponer su dramática situación al concejal del área, Óscar García, así como al propio alcalde, José Manuel Bermúdez, pero no han sido atendidos. Incluso, una asistenta social del Ayuntamiento en Ofra quedó en hablar con ellos y todavía no han recibido ninguna llamada y, al parecer, tampoco ha sido capaz de activar con suficiente antelación los protocolos antidesahucio ni de orientación ante esta extrema situación.

“Nos han dado con la puerta en las narices en varias ocasiones”, afirmó Yanira. Quedan 48 horas y todavía no hemos recibido una llamada. Menciona que la concejala Verónica Meseguer se comprometió a trasladar su caso al alcalde y al concejal del área. Hasta la fecha, solo se ha registrado un twitter de Coalición Canaria en Santa Cruz con el mensaje, referido a su caso, de que “la política no tiene sentido si no se hace por el bien de los ciudadanos”.

Gracias a Lolo Dorta, de la Plataforma 29E, esta familia ha podido alimentarse. “Estamos muy agradecidos, pues la comida siempre es necesaria, y más en una familia con un niño”, señaló, pero lamentó que cuando solicitó una ayuda habitacional, la única solución fue “una beca para un curso de formación”, por el que percibiría 7 euros la hora.
Otra de las personas que más está ayudando a Yanira y Josué es la activista antidesahucios Inma Évora, que conoce detalladamente su situación.

“Estamos intentando lograr un segundo aplazamiento, mediante el protocolo antidesahucios en el Ayuntamiento de Santa Cruz y en el Instituto Canario de la Vivienda”, indicó Évora. El informe pertinente de Servicios Sociales deberá presentarse en el juzgado para tramitar la nueva prórroga.

La activista busca ganar tiempo en los juzgados, “pues al ser un alquiler de renta y particular es más complicado”, mientras se reúne con el Gobierno buscando alguna salida habitacional. “Si tuviéramos margen para activar la ayuda al alquiler, tendría una salida, pero no sé si llegaremos a tiempo”, reconoció.

Es la realidad actual

“Indudablemente, la situación de Yanira y Josué es similar a la que están atravesando decenas de familias en las Islas. “Es obvio que con 370 euros no pueden acceder a una vivienda en régimen de alquiler privado, porque no tienen avalista, carecen de nóminas, ni pueden acometer los gastos corrientes necesarios para alquilar una vivienda en el mercado, y más si cabe con los precios que rigen en la actualidad. Es la realidad que vivimos actualmente”, reconoció Évora.

TE PUEDE INTERESAR