SOCIEDAD

Armando Molina, creador de DocToDoctor: “Esta aplicación única en el mundo da respuesta a lo que necesitamos los médicos”

El acceso accidental de un menor al móvil de un médico en una reunión familiar, observando involuntariamente imágenes de un historial, motivó al ginecólogo canario Armando Molina a crear una herramienta para proteger esos datos sanitarios

Armando Molina, creador de DocToDoctor. / FRAN PALLERO

El acceso accidental de un menor al móvil de un médico en una reunión familiar, observando involuntariamente imágenes de un historial, motivó al ginecólogo canario Armando Molina a crear una herramienta para proteger esos datos sanitarios sensibles que pueden verse expuestos accidentalmente al estar almacenados en los smartphones o los ordenadores de los facultativos, o durante el intercambio entre profesionales para consultas. Durante tres años hemos trabajado en Tenerife en una solución que denominó DocToDoctor, la primera aplicación para guardar e intercambiar información de manera segura, respetando la normativa de protección de datos, salvaguardando la privacidad del paciente y, por tanto, una herramienta fundamental para cualquier médico”.

-¿Qué es DocToDoctor?
“El pecado es guardar información en el móvil. Todos tenemos fotos o datos de diversa temática: personales, familiares y laborales, expuestos a que cualquiera pueda acceder a ellos; por ejemplo, en el caso de pérdida o robo, un problema que le puede ocurrir a cualquiera y le puede meter en un follón si cae en manos peligrosas, porque hay mucha gente que tiene claves y patrones muy débiles de seguridad. Tras investigar si había algún programa que permitiera separar y proteger la información laboral sensible, vi que los pocos que habían no cumplían las expectativas. Tras darle mil vueltas, me lancé a crear este programa y busqué asesores que me fueron perfilando lo que quería. Trabajamos sin descanso en pulir una herramienta de la que me siento muy orgulloso, pues aísla la información y cumple con la Ley de Protección de Datos de mayo de 2018. DocToDoctor está disponible para IOS y Android y tiene soporte web para trabajar donde quieran y poder guardar la información de forma segura. Todo está codificado, hasta las fotografías, y cuando entran en el historial del paciente no hay nombres ni datos personales”.

-¿Cuál es el cambio más importante de la nueva Ley?
“El protagonismo se traslada en la actualidad al paciente. Hasta ahora, cuando estabas pasando consulta o en un quirófano y sacabas una foto era un tesoro médico, un hallazgo, y lo compartíamos y publicábamos; sin embargo, ahora eso no es así, pues la imagen es propia del paciente y es él quien decide si el médico puede compartirla o no. Eso ha cogido en fuera de juego a todo lo que había hasta ahora, pues algunos programas podían ocultar información o fotos, pero no tenían mecanismos para pedir permisos al paciente y que él pudiera consultar qué datos personales suyos tenía su facultativo”.

-¿Se han topado con muchos inconvenientes en su creación?
“Estamos creando un producto único en el mundo que da respuesta a lo que mis compañeros necesitan, y que además es muy cuidadoso en dónde se guardan estos datos sensibles. Empezamos con el boceto entre febrero y junio de 2016, y en septiembre de 2017 ya contactamos con talento de las islas para poner en marcha la aplicación. Hemos conseguido la primera versión operativa hace siete meses, ya con las modificaciones a la nueva ley de protección de datos, para lo que hemos buscado asesoría legal en un bufete internacional”.

-¿Qué información se comparte entre usuarios?
“Europa ha dado muchas claves de lo que no hay que hacer, entre ellas, la creación de perfiles. Si das a alguien datos como la edad, el sexo o dónde vives podría realizar una búsqueda en internet y llegar a localizarte. Nosotros hemos blindado esta información, y solo guardamos un dato, el número de historia clínica. Tenemos un código ético de obtención de fotos y no hay acceso a los datos del paciente, sino al número del historial clínico, un dato codificado que solo lo sabe el creador y solo él puede abrir ese expediente. El resto de los datos los desconocemos, pues nos envían un código o seudónimo del médico y un número de paciente”.

-Uno de los puntos a incidir supongo ha sido el del consentimiento…
“Ha sido complicado y todavía estamos mejorando este aspecto. Ese ‘contrato’ leído por el paciente autoriza al doctor a que guarde sus datos y que pueda compartirlo en una consulta profesional con otro médico. Ese consentimiento se cifra y se guarda en otro servidor de identidad. El médico solo tendrá acceso a una información, el usuario con un código tiene el consentimiento aceptado. Esto es la disociación de datos y además es cifrado. Siempre hemos tenido claro lo de la privacidad desde el diseño evitando que haya fugas de información”.

-¿Es solo una aplicación de médicos para médicos?
“Hay muchas empresas creando inteligencia artificial para sustituir a los médicos, pero ninguna para ayudarlos. Estamos desvalidos y necesitamos herramientas que nos ayuden. Perdemos mucho tiempo en labores administrativas, no disponemos de nadie que se ocupe de tareas como simplemente tomar notas, y perdemos horas buscando pruebas y datos. Actualmente es una aplicación dirigida a todas las profesiones sanitarias, por la complejidad en la Ley de protección de datos”.

-¿Ha recibido apoyos o financiación exterior?
“Seguro que si hubiera realizado una captación de capital habría encontrado fácilmente varios millones de euros, pero eso tiene el peligro de que pones esa información que pretendemos proteger en manos de aquellos de quienes queremos salvaguardarla, o sea del mercado. La única opción lógica es crear una empresa ética. Somos una aplicación de médicos para médicos y para uso sanitario. Esperamos que el colectivo soporte el sistema y su precio, 9,99 euros al mes, que es ridículo para lo que hace. Hay una alternativa en Estados Unidos, que está relacionada con los grandes centros de investigación, que pide 600 dólares por móvil para descargarla y tiene un mantenimiento de 50 euros al mes. Defiendo nuestros datos sensibles de unas empresas sin escrúpulos que los usan como mercancía. Cada vez que descargamos una aplicación o entramos en una web nos piden permisos o cookies, y estamos regalando nuestros datos y no sabemos a quién y para qué”.