ENTREVISTA

Carlos Soler: “Esta es la historia del anhelo de una isla y, luego, de un archipiélago”

Carlos Soler tiene ya un lugar destacado en la memoria de La Palma como el artífice de uno de los hechos más relevantes en la historia contemporánea de Canarias: el hallazgo, después de más de tres siglos de búsqueda infructuosa, del manantial de la Fuente Santa

El ingeniero Carlos Soler Liceras. | DA

Carlos Soler tiene ya un lugar destacado en la memoria de La Palma como el artífice de uno de los hechos más relevantes en la historia contemporánea de Canarias: el hallazgo, después de más de tres siglos de búsqueda infructuosa, del manantial de la Fuente Santa. Ese relato, recogido en su obra “La Historia de la Fuente Santa” se ha convertido en el libro editado en Canarias más vendido después de Mararía, de Rafael Arozarena.

-¿A qué atribuye el rotundo éxito de su libro?
“Creo que porque es una novela histórica y ahora están de moda. También quizás porque es la historia de un anhelo en el que participó la isla primero, el archipiélago después y, al final, la cristiandad al completo: fue recuperar lo que un día se perdió de una forma tan brusca e impredecible. De alguna manera, es la historia de la humanidad”.

-La búsqueda y hallazgo del manantial fue todo un hito, pero su relación con las Administraciones para las que trabajó en este proyecto han estado plagada de controversia. ¿Se siente suficientemente reconocido?
“El equipo de trabajo que recuperó la Fuente Santa, tanto palmeros como técnicos de la Consejería, nunca nos planteamos encontrarla para que nos respetaran ni reconocieran, pero sí es verdad que todos, unos más y otros menos, nos encontramos con que no solo no nos lo agradecieron, sino que además sufrimos las consecuencias de una inusitada ingratitud. Actualmente le puedo decir que ninguno de los técnicos que participamos en el hallazgo seguimos trabajando en la Dirección General de Aguas”.

-La obra contiene aspectos arqueológicos, de historia e ingeniería. ¿Ha introducido la participación de gentes que ya no están?
“No. Ese es otro relato que tengo pendiente de publicar. Cuando se encontró la Fuente, creí tener un deber de contar la historia de cómo era el naciente, quienes la visitaron, qué curaba, cómo llegó a ser el origen de la prosperidad, de la santidad y la riqueza en la Isla y en el Archipiélago, cómo desapareció de la forma más brutal que imaginarse pueda y sobre todo, como toda una isla estuvo más de tres siglos buscándola dirigidos por los más eminentes sabios españoles y europeos. La novela nació como deuda de gratitud a todos aquellos que protagonizaron los dieciséis intentos de desenterrarla; se lo debíamos, sin ellos no hubiéramos sabido que se había perdido”.

-¿Cabe la reconciliación en la historia de este hallazgo pese a que tras 14 años después las aguas no se estén aprovechando?
“La reconciliación siempre es posible, incluso es lo que debe prevalecer. Otra cosa es que los políticos se den cuenta de que por el camino que van están errados. La Fuente Santa merece un balneario que le devuelva la fama que tenía, el mejor del Atlántico, acrecentada por haber desaparecido bajo la ira de un volcán, para luego resurgir mediante una galería, un tipo de obra de la que los canarios son pioneros y expertos para buscar agua. La infraestructura que explote las aguas no puede quedar en un mero atractivo de piscinas y bares. Eso sería desperdiciar el mayor recurso que tiene La Palmay quizás algún día se den cuenta que sus beneficios van más allá del archipiélago. Pero para ello hay que hacer un verdadero balneario donde se bañe la gente en las mismas charcas que un día asombraron al mundo de entonces conocido, a la vez que convierta a la isla en un Destino Termal y así obtener los beneficios de un turismo minoritario pero de gran poder adquisitivo. Es la única forma de devolver el lugar que le corresponde a La Palma dentro del Archipiélago y ponerla a la altura de islas como Cos, cuna de la Medicina”.

– La obra tiene una trascendencia más allá de lo literario y ha sido portada en revistas especializadas, por ejemplo de Geología.
“Sí. Los técnicos que encontramos la Fuente Santa éramos ya expertos en obras de captación de aguas subterráneos y los únicos de toda la Administración que se dedicaban a eso. Parece inaudito decirlo en unas islas como estas plagadas de pozos, galerías y sondeos. Nosotros aprendimos de ellos y su técnica la adecuamos, consiguiendo, y puedo decirlo con orgullo, ser el equipo de la Administración que más agua hemos obtenido en el archipiélago. Pero la perforación de la galería de la Fuente Santa fue el caso más complicado al que nos enfrentamos, no en balde había hecho renunciar a los dieciséis que nos precedieron. De esa referencia académica que usted cita, justo es conocer a sus partícipes: Miguel Ángel Sicilia, Miriam Hernández, Herminio Torres, Roberto Pareja, Carmelo Martín, Manuel Jesús Rodríguez, José Manuel Navarro, Julián Mansilla y todo el personal de obra que eran palmeros y en su mayor parte fuencalenteros”.

– ¿Le salen las cuentas en términos personales y profesionales tras el hallazgo de Fuente Santa?
“Mientras la buscamos todo fue recibir, diez años en los que podríamos empezar contando la increíble historia que aprendimos, los archivos en los que nos sumergimos, las técnicas que adecuamos, las investigaciones que hicimos dentro de la galería y sobre todo, la inmensa alegría que como un estallido de paz nos inundó cuando la encontramos. Después del hallazgo todo han sido sinsabores, la entrega a técnicos que no sabían lo que tenían entre manos, los desplantes cuando intentábamos avisar de lo que iba a suceder o los menosprecios cuando solo queríamos evitar lo que luego sucedió. Pero lo más triste es el día de hoy, catorce años después de encontrarla, ver la galería cerrada prohibiéndome la entrada y los políticos insulares y desgraciadamente también municipales, enfangados en un proyecto en el que tienen que empezar por destruir un malpaís que llevan los palmeros cincuenta años protegiendo, absorbidos por un proyecto que no valora la Fuente Santa en su justa medida, ni las cualidades del agua que la hacen las mejores de Europa y únicas en España, ni su asombrosa historia, ni tan siquiera los grandes genios europeos que la visitaron o buscaron. Ninguno de los que buscaron la Fuente Santa y mucho menos los que la desenterramos nos merecíamos tamaño desprecio.No pierdo la esperanza de que algún día la sensatez llegue y se evite no solo estropear un malpaís cuya belleza solo es comparable con su agresividad, sino que tengamos que dar por perdido el mejor y mayor recuso turístico de La Palma. Todavía estamos a tiempo, son los palmeros los que en los próximos meses tienen el bastón de mando de sus políticos”.