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“En España no mandó Rajoy ni manda Pedro Sánchez. Aquí quien manda es Ángela Merkel, gracias a Dios”

Saltó al estrellato por explicar de forma sencilla la crisis económica, sin ser economista. A sus 85 años, Leopoldo Abadía, reconoce no tener grandes conocimientos económicos, pero presume de saber lo básico: “Nada es gratis” y “no se puede gastar más de lo que se tiene”.

-¿Cómo es eso de que estamos en crisis?, ¿no habíamos salido?
“Eso pensamos todos, pero es que en el mundo están pasando una serie de cosas que nos afectan de manera indirecta y que están ralentizando el crecimiento”.

-¿Qué cosas?
“Pues, mire, por ejemplo, el brexit, el crecimiento de los populismos, la corrupción, Venezuela, Trump, la ruptura de las relaciones entre China y EE.UU. Estos problemas que parecen lejanos, con la globalización, nos afectan a todos; a ti y a mí”.

-Entonces, ¿es buena o mala la globalización?
“Digamos que es. A mí, personalmente, me gusta mucho. Cualquier noticia que veas en un periódico te afecta; por ejemplo, el otro día leí que hubo unas heladas muy fuertes en Rusia, lo que, por otra parte, es normal, pero se había cargado la producción de trigo. Como había menos trigo que vender, se subieron los precios, lo que conlleva que el pan, por ejemplo, esté más caro. ¿Se da cuenta? Llegas a casa y dices que el pan te ha costado más porque en Rusia se ha helado el trigo. Puede parecer una tontería, pero es así. Lo mismo ocurre con el brexit; si en Marbella todos los británicos que vivían allí deciden no ir al chiringüito de la playa al que iban a comer, porque su poder adquisitivo ha disminuido, el local terminará cerrando y el dueño se verá en paro porque a Cameron, en un momento determinado, se le ocurrió montar un referéndum. ¡Pues se le podía haber ocurrido otra cosa ¿no?”.

-Usted se catapultó al estrellato, por decirlo de alguna manera, de forma tardía y por explicar, de una manera sencilla, la crisis económica. ¿Será porque, según dice, no sabe de economía?
“Nunca he ocultado que no sé de economía”.

-Entonces, usted es el claro ejemplo de que se puede hablar de economía sin ser economista.
“Bueno, más que nada sabiendo que cuando me hacen preguntas muy concretas, tengo que decir que no lo sé. El otro día, por ejemplo, un amigo mío que lee libros de economía todo el día, me dijo: Leopoldo tienes que releer tal libro, y le dije: no tengo que releerlo porque nunca lo he leído. Pero es más, sé perfectamente que si lo leo no lo voy a entender. Yo soy ingeniero textil, que ahora le han cambiado el nombre a ingeniero industrial. En Barcelona, me matriculé en primero de Economía y aprobé solo dos asignaturas. Después falleció mi padre y no continué. Esos son mis conocimientos económicos”.

-¿Cuáles fueron esas dos asignaturas?
“Derecho civil e Historia de le Economía, fundamentalmente moderna. Estamos hablando del año 1954. Así que, es verdad que no sé de economía, pero lo que sí sé es que, si gasto más, ¿de dónde saco el dinero? Para mí hay dos principios en economía: Que no se puede estirar más el brazo que la manga,y que de donde no hay, no se puede sacar. Si nos hubiéramos enterado de esto, no habría deuda ni déficit. Así de sencillo”.

-¿Se equivocaron los economistas en sus previsiones?
“No lo sé”.

-¿Y cómo salimos de esta crisis que, según usted, continúa?
“Es que yo creo que el objetivo no es salir, sino convivir e ir tomando decisiones, y ver cuál es el futuro. No es el mismo mi futuro que el de usted o el de mis hijos. Yo que vivo en Cataluña, hay muchas empresas que ya han decidido y se han marchado a otras regiones por el catexit”.

-¿’Catexis’?
“Si, la versión catalana del brexit”.

-¿Cuál es el futuro de Cataluña?
“Pues no lo sé. El juicio está siendo muy duro para todos, pero tiene que acabar con unas condenas duras porque ha habido delitos graves”.

-No cree en la independencia, entonces.
“No. Nunca”.

-¿Cómo acabará todo esto?
“Pues yo creo que con un mayor control central hasta que las aguas se tranquilicen. A mi juicio sobra mucha gente en todo este proceso”.
-¿Es bueno que se hayan tumbado los Presupuestos y que vaya a haber el día 28 de abril?
“No es bueno porque genera inestabilidad. Está claro que vamos a vivir una época de incertidumbre muy prolongada. Hemos asistido a los chantajillos, donde, en lugar de hacer unos presupuestos con los gastos necesarios, se han hecho viendo las necesidades de aquellos que apoyan el texto. Carreteras, fondos de pensiones, rentas básicas, todo aquello que puede proporcionar votos, pero para lo que no hay dinero; o si lo hay, hay que quitarlo de otros sitios. Y es aquí donde entran en juego las prioridades: tomo esta medida que es cara, pero es fundamental, u otra de adorno, pero que me da votos. Una cosa es lo político y otra lo técnico, por eso los tecnócratas no sirven para la política”.
-Antes dijo que el populismo era uno de los grandes problemas que están ralentizando el crecimiento económico. ¿Qué opina de Trump y Maduro?
“A mí me preocupa, sobre todo, el populismo en Europa, porque ataca al núcleo de la Unión Europea. Se sabía que el proceso de unificación iba a ser largo y estas políticas populistas antieuropeas son piedras en el camino”.

-Es usted bastante europeísta. ¿No?
“Mucho. Absolutamente. Es la única salida y lo que hemos querido hacer hace 50 años”.

-Sí, pero el mensaje no termina de calar. Hay gente que ve Europa como algo lejano, algunos hasta se quieren ir, fíjese en el ‘brexit’. Si el índice de participación en unas elecciones generales o autonómicas es bajo, en las europeas es de vergüenza. De hecho, muchos eurodiputados han sido enviado a las instituciones europeas como retiro o para quitárselos de encima en la política nacional.

“Es que hay que ser conscientes de que aquí manda Europa. No mandó Aznar, ni Rajoy ni manda Pedro Sánchez. Manda Ángela Merkel, gracias a Dios. Y es en estas instituciones en las que se deciden las normativas o directivas que regirán después la política nacional o regional. Mire, mi ilusión sería un presidente europeo, es decir, un Junquer fuerte, y un Parlamento de la UE, de verdad”.

-Usted se ha incorporado tarde a las nuevas tecnologías, pero aún así, y a sus 85 años, maneja muy bien las redes sociales. Le voy a poner en un aprieto: Dígame con los caracteres de un ‘twit’, ¿por qué se ha producido la crisis?
“Ciertamente me pone usted en un aprieto. Mire, con las nuevas tecnologías ha cambiado todo muy rápido”.

-Hay hasta ‘millennials’ ¿Qué opina de ellos?
“Tienen unos valores importantes. Son jóvenes, porque si no, no serían millennials, y han nacido ya con la tecnología 2.0. Esto puede provocar, y está provocando, un choque con el empresario que los contrata, debido a que llegan con muchas cosas que el empresario no sabe. Es cierto que las empresas necesitan un cambio de cultura, pero la fórmula tiene que ser igualitaria, para que ambos aporten lo bueno que tienen y todos ganen”.

-Tras el éxito de su libro ‘La crisis ninja’ con una explicación fácil de lo difícil de la economía, empezó a reivindicar su papel como abuelo. Escribió el libro ‘Abuelos al borde de un ataque de nietos’. ¿Están hartos los abuelos de los nietos? Usted tiene 50, si no me equivoco…
“Sí tengo 50. Mire, cuando nació mi primer nieto fuimos todos al hospital, y mi mujer dijo: Como supongo que vendrán más nietos, quiero deciros ahora que ni papá ni yo nos vamos a ocupar de ellos nunca. Para casos de emergencia, siempre, pero los canguros los pagáis vosotros. Mi mujer tuvo ahí un don profético. Pero es que tengo amigos que no salen y viven y se organizan en función de sus nietos. Hay un amigo que tiene un nieto y cada vez que quedamos a desayunar me enseña la nueva foto de su nieto. Yo lo tengo amenazado: ¿te enseño la foto de los míos?. Los hijos tienen que pensar que los padres han cuidado de ellos y ahora tienen derecho a disfrutar también”.

-Usted tiene 50 nietos, ¿se acuerda del nombre de todos?
“Sí, sí, lo que pasa es que me los sé por familia. Pero mi mujer se los sabe desordenados y por edades”.

-Bueno, no quiero ni imaginar cómo debe ser una cena de Navidad en su casa…
[Risas] “En el núcleo familiar somos 76. Tengo 52 nietos, porque ya incluyo a las mujeres de dos de mis nietos y una bisnieta. En la última cena de Navidad fuimos 52, faltaron más de 20 y nos dio mucha pena. El otro día celebramos los 60 años de casados y nos reunimos todos”.

-En alguna ocasión ha dicho que un hijo no es una inversión, sino un gasto, y un gasto que, además, nunca se amortiza. En su caso, ha hecho muy mal negocio ¿no?
[Risas] “Totalmente. Pero mire, mi mujer enfermó hace unos años y tuvimos que trasladarnos a Pamplona unos meses para su tratamiento. No faltó ni uno. Mis hijas y nueras hacían turnos para no dejarla nunca sola. Esto no tiene precio”.

-Bueno, ahí es donde entran en juego los valores, a pesar de que ahora hay muchos y variados modelos de familia.
“Sí. Ahora no se le puede preguntar a nadie si está o no casado, porque corre el riesgo de equivocarse”.

-¿Cuál es su receta?.
“Pues no lo sé. Nosotros siempre nos hemos querido mucho y le hemos dado a nuestros hijos educación y libertad. El chat de WhatsApp de la familia imagine cómo es, pero lo que más ilusión me hace es que hay un chat de hijas y cuñadas, donde no estamos nosotros. Lo importante es que todos nos llevamos bien y nos queremos mucho y nos preocupamos unos de los otros. Los padres están para educar, no los colegios, esto es lo que todos tenemos que tener claro y siempre con vigilancia dejar a los hijos libertad”.

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