
En una temporada ciertamente complicada en lo deportivo, Suso Santana es uno de los profesionales que más tira del carro en el vestuario del CD Tenerife. Jugador carismático dentro y fuera del terreno de juego, el capitán también es uno de los ídolos de la afición. Todo eso forma parte de la cara más visible del futbolista tinerfeño, que sin embargo tiene una cara más social poco conocida. En su barrio natal, Taco, al que sigue íntimamente ligado, hace una tremenda labor social, especialmente visible en el equipo donde él empezó a dar sus primeras patadas a un balón: el Taco San Luis.
Como muchos otros equipos de la geografía insular, el popular club de Taco no encuentra demasiados recursos para salir adelante. Por eso Suso decidió echar una mano en lo que hiciera falta. “El club no pasa por un buen momento y decidí aportar mi granito de arena junto a otras personas. Yo empecé como presidente, pero luego ya no tenía el tiempo suficiente para estar con los niños todos los días. Al final se ha quedado un familiar y está aportando su granito de arena, mientras que yo ayudo en todo lo que puedo”, reconoce el jugador blanquiazul a DIARIO DE AVISOS.
Suso se presta a lo que haga falta para ayudar a este humilde conjunto lagunero, pero se desvive por los más pequeños, donde, entre otros, juega uno de sus hijos. “Ayudo en todo lo que me piden. Para lo que haga falta estoy. Yo salí de aquí y conozco las dificultades que hay cuando estás en un equipo de barrio”. Lo dice con conocimiento de causa, pues militó en el Taco San Luis en edad infantil y juvenil.
Su apoyo y el incansable trabajo del resto de componentes del club y de los padres, han permitido que el modesto club no solo subsista, sino que crezca. “Lo hago por necesidad. Es el equipo de mi barrio, en el me vio crecer y en el que pude dar mis primeros pasos como profesional. Todo eso tira. Además, tengo a mis hijos jugando aquí”, reconoce el profesional, que desarrolla su vida en el barrio con la naturalidad propia de quienes profesionalmente viven alejados de los focos, pero comprometidos con su desarrollo.
Sobra decir que Suso es un referente para todos los niños que forman parte de la gran familia del Taco San Luis. “Que me vean aquí tres veces por semanas les aporta mucho y mejor que estén aquí y que no estén en otro lado”, reconoce el extremo, quien disfruta de unos niños que le aportan vitalidad y le ayudan a desconectar de la cara profesional del deporte rey. “Cuando perdemos están todo el día dando caña, pero la verdad es que me lo paso bien con ellos. Preguntan todo y tengo un trato muy normal, como si no fuera un futbolista, sino una persona que les ayuda en lo que puede”, afirma el jugador sobre la relación que guarda con todos los jugadores del club.
Obviamente muchos de esos proyectos de jugadores ven en Suso un referente al que imitar. Ese jugador humilde que partió del mismo lugar que ellos y que logró llegar a lo más lejos. “No sé si sirvo como ejemplo, pero me encantaría que muchos de los que están aquí pudieran vivir del fútbol y aprovechar las oportunidades que les den. Son muchos los sacrificios que tienen que hacer para salir de un equipo de barrio”, reconoce el capitán del equipo representativo de la provincia.
Orgulloso de ser de Taco
Pero Suso no solo ejerce de consejero y hasta de mecenas en el Taco San Luis. Suso hace gala de colaborar y ayudar a todo aquel que venga a su puerta a tocar. “Me siento orgulloso de ser de donde soy, de salir de donde salí. Cada persona del barrio que lo necesita, le intento echar una mano. Al final estoy dispuesto a ayudar, porque todos sabemos la situación que estamos atravesando. Este es un barrio de personas muy humildes, trabajadoras y aquí todo el mundo se ayuda, por lo yo no puedo ser menos”, afirma con compromiso el interior diestro, quien sigue sin alejarse de sus orígenes.





