
Continúan las malas noticias respecto a la propagación de una plaga de temibles termitas subterráneas de origen norteamericano por la isla de Tenerife, concretamente en Tacoronte, dado que los especialistas privados que combaten a estos insectos han constatado que siguen expandiéndose por el término municipal norteño en que aparecieron por primera vez, hace más de año y medio.
Lo peor es que ahora estas termitas (Reticulitermes flavipes) están llegando a una zona en la que, a diferencia de donde se produjo el primer foco (El Pris), las viviendas afectadas pertenecen a personas menos pudientes que, en algunos casos, no pueden costearse el tratamiento necesario para eliminar a estos indeseables visitantes, cuya voracidad es tal que se comen desde el material de celulosa, como la madera estructural en edificios, a los accesorios de madera, papel, libros y algodón, si bien en la Península se han detectado casos en los que se comen hasta las papas o las zanahorias.
Sobre su capacidad de reproducción, basta con recordar que una colonia madura puede variar desde 20.000 hasta 5.000.000 de trabajadores y la reina principal de la colonia establece de 5.000 a 10.000 huevos por día para sumar a este total.
Aunque la pasividad de las autoridades ha permitido que esta plaga siga invadiendo el municipio de Tacoronte y se haya extendido al vecino de La Laguna por la zona de Valle Guerra (además de aparecer en Arona, presumiblemente gracias a un traslado de plantas por parte de un vivero), lo cierto es que no hay señales de que se estén adoptando medidas eficaces para acabar con esta plaga. Esta demora pone en peligro tal posibilidad, dado que los especialistas temen que estemos cerca del punto de no retorno y la plaga se convierta en endémica. No en balde, no se conoce caso en el mundo de erradicación de estos insectos a partir de cierto grado de implantación.
Competencias
Sobre por qué continúa la inacción de las autoridades, todo apunta a que está relacionado con un conflicto de competencias entre el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife. Mientras el Ejecutivo regional es el que debe tomar cartas en el asunto, pero sigue sin hacerlo, desde la Corporación insular se pretende actuar de inmediato, pero no termina de materializar tal decisión.
Resta recordar que Estados Unidos gasta cerca de 2.000 millones de dólares anuales solo para mantener a raya a estas temibles termitas subterráneas.




