
Las palas ya escarban en Oroteanda. Los primeros movimientos de tierra de una de las obras más esperadas del Sur para acabar con el efecto embudo de la autopista y la saturación de las vías secundarias en esta zona comenzaron ayer desde primera hora de la mañana. La entrada en acción de las máquinas se produce después de que se cumpliera el último trámite medioambiental: el traslado de una colonia de 165 escarabajos autóctonos a otro lugar próximo que reproduce las mismas condiciones de su hábitat natural, una operación que se ha realizado a mano y en grupos de cinco insectos para evitar causarles daños. Es más, también se ha extraído una capa de tierra vegetal de forma preventiva ante la posible existencia de algunas larvas.
La primera fase de las obras de este ambicioso proyecto adjudicado a la UTE Ferrovial Agroman S.A.-Ten Asfaltos-Excavaciones Óscar del Castillo, por un presupuesto de 21.797.785 euros y un plazo de ejecución de 30 meses, se centrará a la altura del kilómetro 64,540 de la TF-1, en el extremo oeste de la zona industrial, donde está previsto que se construya un nuevo enlace con dos rotondas de 60 metros de diámetro cada una a los lados de la autopista y dos carriles de circulación.
A pesar de la complejidad de la obra, los trabajos no impactarán directamente sobre el tráfico actual, a diferencia de lo que ocurrirá con la segunda fase: la remodelación del cruce de Las Chafiras (kilómetro 62,040), que incluirá la construcción de un gran anillo elevado sobre la TF-1, que obligará a cortes y desvíos de la circulación. El sistema se completará con la creación de vías colectoras-distribuidoras unidireccionales entre ambos enlaces.
servicios afectados
El viceconsejero de Infraestructuras y Transportes del Gobierno de Canarias, Onán Cruz, explicó ayer a este periódico que los primeros trabajos se centrarán en los servicios afectados por las obras, entre los que citó el desplazamiento de una tubería de aguas residuales y el desmantelamiento de las acometidas eléctricas. El número dos de la Consejería de Obras Públicas admitió que los primeros movimientos de tierra restarán “algo de presión”, aunque remarcó que en ningún momento se ha dejado de trabajar en la obra hasta cumplir con todos los requisitos a los que obliga la ley.
Por su parte, el alcalde de San Miguel de Abona, Arturo González, reconoció sentirse “satisfecho a medias”, al lamentar el retraso en la actuación de las máquinas. “Llevábamos mucho tiempo reclamando que se empezara a mover tierra y, una vez salvados todos los obstáculos medioambientales, por fin se ve la maquinaria”, manifestó el regidor sanmiguelero, “aunque nos hubiera gustado más anunciar hoy que terminaban las obras y no que empezaban”, apostilló.
González advirtió de que serán “dos años en los que se generarán molestias y aparecerán dificultades”, si bien, especificó, “no tanto en esta primera fase, sino con la construcción del enlace de Las Chafiras”.




