
Mientras que un centenar de operarios se afanan en la extinción del incendio forestal de Garafía, con la primera luz de la mañana de ayer comenzó el balance de los daños materiales que causó el fuego a su paso por los pagos de Llano Negro y la parte alta de San Antonio del Monte. Al igual que la suerte se puso del lado de los garafianos la noche del jueves, cuando el viento se calmó y rompió a llover, permitiendo controlar el fuego, la fortuna también sonrió a los vecinos al comprobar que las llamas no causaron daños de consideración a las casas.
La fortuna y el trabajo, tanto de los efectivos del dispositivo de emergencias, como de los vecinos para salvar sus propiedades, impidieron que el incendio causara daños de gravedad en las viviendas. El alcalde de Garafía, Yeray Rodríguez, confirmó que pese a que el fuego llegó a varias casas, no causó daños en ninguna. Mientras que los vecinos que tuvieron que abandonarlas por precaución pudieron regresar con normalidad. Las llamas sí afectaron a huertas, estructuras de granjas o cercados.
Otro dato destacable es que el incendio tampoco se cobró la vida de animales. Garafía es el principal municipio ganadero de La Palma y en esa zona, precisamente, hay varias explotaciones, entre otras la del Cabildo, donde el fuego también llegó. Roza el milagro el relato de una familia de la zona, que tenía en un cercado un grupo de cabritos y el fuego le impidió acercarse la noche del jueves para liberar a los animales, a los que ya daban por perdidos. Sin embargo, con la llegada de la luz pudieron comprobar que estaban vivos.
Este fuego en pleno invierno, en una zona que pese a haber vivido grandes incendios, como los de 1975 o 2005, no es precisamente muy dada a registrar este tipo de incidentes porque es muy húmeda, es el relato de un gran susto, en el que todos coinciden que de no haber cambiado las condiciones meteorológicas, hoy se estaría asistiendo a un gran incendio forestal.
El director de extinción, Miguel Ángel Morcuende, señaló que van a continuar trabajando en la zona perimetrada haciendo labores de liquidación, que se prolongarán hasta bien entrado el día de hoy para asegurar que no haya ninguna posibilidad de rebrote.
Morcuende, que es uno de los principales especialistas en Canarias en esta materia, señaló que este tipo de fenómenos en invierno no es algo a lo que nos vamos a tener que acostumbrar. “Creo que esto ocurre cada cierto tiempo, pero tenemos una memoria muy corta. Recuerdo otro mes de febrero, hace unos doce años, que tuvimos más temperatura que en agosto. El problema es el anticiclón de Las Azores, que se va hacia el este. Lo que está claro es que tenemos temperaturas más altas. El cambio climático no hay quien lo discuta. También tenemos temperaturas anormalmente bajas que son características del cambio climático aunque la gente no lo relacione”.

En lo que se refiere a las causas, agentes del Seprona comenzaron ayer las investigaciones para tratar de determinar el origen del incendio. Las fuentes de la Guardia Civil consultadas por este periódico señalan que aún es pronto para determinar la causa del incendio. De hecho, señalaron que en estos momentos están tratando de determinar el lugar exacto donde se pudo originar el fuego.
Mientras tanto, el equipo de Medio Ambiente del Cabildo que se ocupa de la determinación de las causas todavía no se ha puesto manos a la obra, según informó Morcuende, a la espera de avanzar más en la extinción. Por lo que hoy comenzarán el estudio.




