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María Tomás Rodríguez, una madrileña con orígenes canarios, gana el prestigioso premio British Awards Photography

Recibe el galardón a Mejor Foto Documental por una imagen de niños en periodo de aislamiento en Senegal tras ser circuncidados
María Tomás Rodríguez, con su premio. DA

DIARIO DE AVISOS contactó con la ganadora de la Mejor Foto Documental del Año en el prestigioso galardón británico, British Awards Photography. Se presentó al certamen con una fotografía titulada Tradición, realizada en Joal, Senegal, en 2016.

María Tomás Rodríguez, aunque nació en Madrid proviene de familia materna de Tenerife. Es decir, su madre es natural de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna y su abuela, de Fuerteventura. Residente en Reino Unido desde hace 18 años, es licenciada en Ciencias Físicas (Universidad Complutense de Madrid) y doctorada en Ingeniería de Control por la Universidad de Sheffield. Profesora titular de Mecatrónica y Control de sistemas en The City University of London, esta comprometida con las causas humanitarias y colabora de forma regular con la Asociación Baolar (una ONG española, con sede en Madrid y Senegal).

“Nunca podré olvidar a mis primeros maestros de la fotografía como fueron los tinerfeños Sergio Díaz y Vicente Rodríguez. De ellos aprendí muchas cosas del mundo de la fotografía”, subraya la ganadora.

María Tomás Rodríguez suma así su nombre a una lista donde figuran fotógrafos consolidados que fueron premiados con el British Awards Photography, como Richard Young, que ha retratado a personalidades como Paul McCartney, Elisabeth Taylor o la princesa Diana; Rankin, fotógrafo de moda y fundador de la revista Dazed and Confused, o Frans Lanting, que ha publicado para National Geographic.

“Al principio no me lo creía. Me dijeron que estaba seleccionada entre los cuatro finalistas pero, sinceramente, pensaba que habría ganado el premio del público porque me moví mucho por redes sociales para poder optar a él. Cuando gané el del jurado, me quedé incrédula. Me he presentado a varios concursos, como la National Portrait Gallery con algún retrato. No obstante, no pasé de la primera fase. También hace años participé en InterNations, una asociación de expatriados de Londres a la que pertenezco. Allí presenté fotografías ligadas a deportes acuáticos, a los que soy aficionada. A pesar de que gané el primer premio, se trata de un concurso de menor magnitud y trascendencia que este”, destaca María Tomás Rodríguez.

A los ganadores de cada categoría se les otorga una copia enmarcada de la fotografía premiada, una mención, un trofeo y la asignación económica.” Antes de participar, se nos hizo firmar las bases del concurso. En ellas se reflejaba que la mitad del dinero del premio se destinaría a una ONG. En mi caso, me decanté por Unicef, ya que trabaja con niños y son los protagonistas de mi fotografía. La otra mitad del premio económico sería íntegra para el ganador. En cuanto la reciba, me encargaré de pagar la escolarización de los cinco niños de mi imagen”, resalta la fotógrafa.

Y es que los British Photography Awards son unos prestigiosos premios británicos de fotografías, no lucrativos, que reconocen la rica herencia británica en la creación de imágenes desde hace 180 años. Celebran la innovación artística del Reino Unido dentro del escenario mundial. La organización de los premios dona los fondos recaudados a 16 organizaciones benéficas, entre ellas Shelter, Help for Heroes, The Wildlife Trusts y Médecins Sans Frontiéres (MSF).

Más de 3.700 fotógrafos enviaron sus trabajos a un equipo de jueces expertos. Se otorgaron premios en las categorías de Mejor fotógrafo de Retratos. Mejor fotógrafo de Aviones no Tripulados. Mejor Fotógrafo de Documentales y Mejor Fotógrafo de Selfis.

EXPERIENCIA SOLIDARIA EN ÁFRICA

De su experiencia solidaria en Senegal como voluntaria, y cuya foto logró tan importante premio, María Tomás Rodríguez remarcó al Diario: “Mi encuentro con estos niños se produjo durante su período de aislamiento después de su circuncisión. Estábamos visitando a su familia, y nos ofrecieron verlos como un gesto de bienvenida y como muestra de orgullo familiar. Tradicionalmente, las mujeres no suelen ver a los recién circuncidados durante el período de reclusión. Fue una gran oportunidad de retrato para mí. Sus trajes tradicionales de circuncisión, posiciones corporales y caras me impactaron”. “La circuncisión masculina”, añade,” es uno de los procedimientos quirúrgicos más antiguos y más extendidos en el mundo, realizado en niños previamente a la pubertad, adolescentes o adultos. En Senegal, la circuncisión masculina se considera esencial para convertirse en un miembro pleno de la sociedad. Debido a que es una práctica cultural consolidada, la circuncisión masculina tradicional generalmente no es un procedimiento opcional sobre el cual se debe decidir individualmente. La participación de la comunidad antes, durante y después de la circuncisión masculina tradicional es considerable”. “Tres fases constituyen el ritual de la circuncisión masculina: la preparación que lleva al procedimiento en sí, un período de reclusión durante la curación, y la reintegración de los iniciados en su sociedad. La circuncisión femenina está prohibida en Senegal desde 1999”, explica la fotógrafa madrileña.

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