
“El puerto es lo primero”, reza una máxima periodística muy extendida durante decenios, y transmitida de generación en generación, en el mundo portuario tinerfeño. Y esa frase algunos parecen haberla olvidado, porque no se justifica que el mayor operador de buques perforadores del mundo, Ensco, que desea establecer en Santa Cruz su base operativa en los próximos tres años, esté aburriéndose y cansándose de las trabas burocráticas hasta el punto de estar barajando irse a Las Palmas. Los trabajadores de la empresa Tenerife Shipyards, principales afectados en caso de que la multinacional tome las de Villadiego, comenzaron ayer las movilizaciones, mientras que la Autoridad Portuaria se reafirmó en su “compromiso” por la reparación naval. ¿O es que hay que sospechar de la mano negra de un conocido empresario grancanario vinculado al sector portuario?





