La Palma

Una joya de la historia de la fotografía en pleno centro de la capital

Santa Cruz de La Palma conserva uno de los pocos estudios fotográficos del siglo XIX que se conservan en España y Portugal

Casa en la que se crearon los dos estudios. | DA
Casa en la que se crearon los dos estudios. | DA

Santa Cruz de La Palma es una ciudad de un incalculable valor patrimonial. Con la proximidad de la campaña electoral, pronto comenzará a sonar el mantra de que merece la distinción de Patrimonio de la Humanidad, que cada cuatro años se entona para perderse en el recital de las eternas promesas incumplidas. Un patrimonio que todavía sigue sorprendiendo. Espacios que están ahí y que forman parte del paisaje cotidiano y de la vida doméstica y que, sin embargo, constituye un elemento casi exclusivo que atesora esta ciudad.

Este es el caso de la existencia de uno de los pocos estudios fotográficos del siglo XIX que se conservan en España y Portugal, como han puesto de manifiesto una serie de investigadores en un trabajo publicado recientemente en la revista canaria de patrimonio documental Cartas Diferentes. Se trata del inmueble en el que se instalaron los gabinetes fotográfico o “galería de cristal” de la calle Díaz Pimienta, utilizado sucesivamente por Aurelio Carmona López y, más tarde, por el polifacético Miguel Brito Rodríguez, introductor del cine en Canarias.

El trabajo, firmado por Manuel Poggio Capote, Antonio Lorenzo Tena, Gara Lorenzo Díaz y Víctor J. Hernández Correa, destaca que esta casa que se encuentra en el número 6 de la antigua calle de la Cuna, hoy Almirante Francisco Díaz Pimienta, es una auténtica joya arquitectónica. Una casa – estudio de fotografía que fue fundada en 1865 por Santos María Pego y su socio palmero, el escultor, pintor, dibujante y artesano Aurelio Carmona López.

Detallan que el estudio se ubicó en la azotea del edificio, “siguiendo el modelo de cabaña o construcción rústica pequeña, de materiales pobres, destinada a obtener retratos gracias a la instalación de amplios ventanales que favorecían la entrada de luz natural en la estancia”.

Alrededor de veinte años después, realizaron una reforma del inmueble, en el que volvería a instalarse un estudio, denominado Fotógrafos y Dibujantes, bajo la dirección de Miguel Brito Rodríguez. “Conservado en la actualidad, puede considerarse el estudio fotográfico más antiguo de Canarias, y que forma un conjunto integral con su archivo de placas y sus libros de registro, hecho inusual en el panorama español”, subrayan.

El inmueble que albergó los estudios se conserva, “con las lógicas transformaciones operadas -necesarias todas ella- para la adecuación de la casa a los más recientes usos que ha tenido como vivienda familiar, comercio o almacén”. Sin embargo, los autores defienden que “la disposición arquitectónica del primitivo estudio fotográfico permanece inalterada; eso sí, solapada entre sus paredes, a la espera de una justa restitución”.

Cámara de Miguel Brito. | DA

En concreto, indican que ha subsistido el armazón primitivo de la galería y sus dependencias auxiliares, como el laboratorio de revelado, o elementos ornamentales, como las pinturas publicitarias en el remate exterior del edificio. “Ello pone de relieve aún más si cabe el estudio de la antigua calle de La Cuna como uno de los escasísimos ejemplares del siglo XIX conservados en España”, insisten.

Cabe destacar que en las II Jornadas de Fotografía Histórica de Canarias de la FEDAC, María de los Santos García Felguera, profesora titular de Historia del Arte de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y una de mayores especialista de historia de la fotografía en España, ratificó al equipo de Cartas Diferentes que participó en este encuentro, la relevancia arquitectónica del estudio. García Felguera ofrecerá una conferencia el próximo 5 de abril en el Museo Insular sobre los estudios fotográficos.

Los autores de este trabajo defienden que la conservación de la cámara primitiva, de dos de los telones originales, de la documentación contable, de más de dos decenas de millares de negativos en vidrio y de un nutrido conjunto de imágenes fotográficas permitirían su plena restitución a todos los niveles. Para ello proponen la protección del edificio y su rehabilitación como gabinete decimonónico de la imagen fija, en una ciudad, que, como recuerdan, fue declarada Conjunto Histórico Artístico en el año 1975.