
La Asociación de Vecinos El Perenquén, del centro histórico de la capital tinerfeña, ha afirmado este viernes que es necesario un acuerdo político que permita conciliar el derecho al descanso de los residentes en el cuadrilátero del Carnaval con el macrobotellón que, a su juicio, se ha convertido los actos nocturnos de esta fiesta.
Esta asociación en un comunicado recuerda que existe una sentencia judicial que, a raíz de una denuncia presentada por otro grupo de vecinos, ya establece desde hace años que se deben tomar medidas de reducción de ruido, incluyendo, si así fuera necesario para ejecutar este fallo de los tribunales, la de trasladar estos actos nocturnos.
Añade que no están en contra del Carnaval y precisan que el botellón es un fenómeno relativamente reciente, con altos niveles de ruido “que nada tienen que ver con los tradicionales de esta fiesta”.
Por ello entienden que se deben buscar soluciones a esta nueva realidad, y buscar el espacio alternativo adecuado “que existe y entendemos viable”, afirma la presidenta de la asociación, Silvia Barrera.
El Perenquén anuncia que se dirigirá a los grupos municipales que surjan de las elecciones del 26 de mayo para que se debata una moción institucional con una hoja de ruta que permita mudar los macrobotellones con quioscos de música a todo volumen hacia los nuevos espacios libres que ha ganado la ciudad junto al puerto, frente a la plaza de España, e incluso espacio portuario que la Autoridad Portuaria ya ha liberado de usos industriales.
Este colectivo no entiende que existiendo espacio suficiente para rodar los macrobotellones hacia los referidos espacios del litoral, se sigan celebrando en plena trama urbana histórica, con las molestias a los residentes y la afección al patrimonio histórico arquitectónico, así como los problemas de suciedad y basura que genera al centro urbano.
En el comunicado, el Perenquén lamenta que en la presente edición del Carnaval no haya informado a los vecinos, con folletos casa por casa, sobre el plan de evacuación y el plan de autoprotección durante las noches en que deben vivir en una zona cerrada al tráfico y abarrotadas con más de 200.000 personas y en las que residen muchas personas mayores.
Esta asociación recuerda que había requerido al Ayuntamiento una alternativa residencial para estas personas.





