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Elgin Radtke, doctora pediatra, sobre la fiebre sin foco en niños: “No debes ignorar estos otros signos de alarma”

La doctora Elgin Radtke, pediatra del Hospital Quirónsalud Costa Adeje, explica cómo reconocer los síntomas, actuar con seguridad y cuándo acudir a urgencias
Elgin Radtke, doctora pediatra, sobre la fiebre sin foco en niños: "No debes ignorar estos otros signos de alarma"
La doctora Elgin Radtke, pediatra del Hospital Quirónsalud Costa Adeje
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Cuando un niño tiene fiebre sin causa clara, los padres se preocupan de inmediato. La fiebre es uno de los signos más visibles de que algo no va bien, pero en algunos casos, no se puede identificar su origen al momento de la evaluación. A veces la temperatura elevada es el único síntoma, y detrás de ella puede haber desde un virus leve hasta una infección grave que necesita atención rápida. 

La doctora Elgin Radtke, pediatra del Hospital Quirónsalud Costa Adeje, explica cómo reconocer los síntomas, actuar con seguridad y cuándo acudir a urgencias.

¿Qué significa fiebre sin foco aparente?

Se considera fiebre sin foco cuando un niño presenta 38 ºC o más y, tras un examen completo, no se encuentra la causa clara, como otitis, faringitis o problemas digestivos.
“Es un diagnóstico inicial que requiere vigilancia, porque en las siguientes 24-48 horas puede aparecer un foco claro que explique la fiebre”, aclara Radtke.

La fiebre sin foco no significa necesariamente un problema grave. En muchos casos, se trata de infecciones virales que aún no han desarrollado síntomas visibles. Sin embargo, requiere seguimiento cercano, especialmente en bebés y niños pequeños, porque su sistema inmunológico aún no está completamente desarrollado.

¿Quiénes son los más afectados?

Puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente en lactantes y niños menores de dos años, donde los virus suelen mostrar primero la fiebre y luego otros síntomas.
“En niños mayores de tres meses vacunados, más del 80-90 % de los casos son infecciones virales leves. Las infecciones bacterianas graves son raras, pero no deben descartarse”, añade la pediatra.

Los padres deben saber que incluso una fiebre sin foco aparente puede generar ansiedad, pero la mayoría de los niños se recuperan sin necesidad de antibióticos. La vigilancia y la observación cuidadosa son fundamentales para asegurarse de que no se desarrollen complicaciones.

Signos de alarma que no se deben ignorar

Algunos síntomas requieren atención inmediata, especialmente en menores de tres meses:

  • Mal estado general o sueño excesivo
  • Dificultad para respirar
  • Rechazo a comer
  • Llanto constante o irritación intensa
  • Manchas en la piel

Si aparece alguno de estos signos, debemos actuar rápido: se pueden necesitar análisis de sangre y orina, punción lumbar, observación en el hospital y, en algunos casos, antibióticos para descartar infección grave”, señala Radtke.

Qué buscan los pediatras en el examen

Durante la evaluación, los médicos revisan:

  • Estado general del niño
  • Hidratación y consumo de líquidos
  • Color de la piel y mucosas
  • Patrón respiratorio
  • Oídos, garganta, abdomen y piel

También buscan señales que los padres podrían no notar:

  • Cambios en la mirada o menor respuesta a estímulos
  • Respiración rápida
  • Palidez o manchas en la piel
  • Abultamiento de la fontanela en bebés

Estos signos ayudan a decidir si la fiebre es viral y leve, o si requiere atención urgente”, explica la Dra. Radtke.

Cómo actuar en casa

Mientras se observa la fiebre, los padres pueden:

  1. Vigilar el estado general del niño, más importante que la temperatura exacta.
  2. Mantener al niño hidratado y cómodo, ofreciendo líquidos con frecuencia.
  3. Dar medicación para la fiebre solo si hay malestar, con el objetivo de mejorar confort y no solo bajar la temperatura.
  4. No alternar medicamentos ni dar antibióticos sin receta.
  5. Revisar la evolución si la fiebre dura más de tres a cinco días sin causa clara.

“La clave es mantener la calma, vigilar al niño y actuar según los síntomas, no solo según el número en el termómetro”, enfatiza Radtke.

Diferencias entre fiebre viral y bacteriana

La fiebre viral suele presentarse de forma repentina, con malestar leve, congestión nasal o diarrea ocasional, y generalmente mejora en 3-5 días. Por el contrario, la fiebre bacteriana puede ir acompañada de somnolencia, rechazo a comer, dificultad respiratoria o lesiones en la piel, y requiere atención médica inmediata.

Cuándo acudir a urgencias

Debes acudir de inmediato si aparece:

  • Fiebre en menores de tres meses
  • Dificultad para respirar
  • Convulsiones
  • Manchas que no desaparecen al presionar
  • Decaimiento marcado
  • Rigidez de cuello o signos de deshidratación

Fiebre sin foco: tranquilidad y vigilancia

“La fiebre sin foco suele ser viral y leve. Lo importante es vigilar al niño, reconocer los signos de alarma y consultar al pediatra”, concluye Radtke.

El Hospital Quirónsalud Costa Adeje ofrece atención pediátrica especializada, con protocolos que permiten una revisión rápida y segura, dando a los padres confianza y tranquilidad ante cualquier episodio de fiebre.