La Palma

Comerciantes y vecinos “desesperan” en la reunión con el Cabildo y Dragados y exigen accesibilidad en La Alameda

A pesar de que dos calles ya se han habilitado, otras cinco se mantienen abiertas. Vecinos frustrados, comerciantes desesperados y representantes políticos que buscan dar una respuesta frente a los imprevistos de una obra necesaria para la ciudad, fueron los elementos de la reunión celebrada ayer en el salón de plenos del Cabildo palmero.

Caras serias, preocupación y cierta impotencia. La imagen de la reunión celebrada en el Cabildo para explicar a comerciantes y vecinos los inconvenientes de la obra que ha generado protestas. | DA

“Improvisación” y “caos”. Esa fue la palabra más pronunciada por vecinos y comerciantes de La Alameda antes y después de la reunión celebrada en el Cabildo con el director de la obra, enviado por Dragados para dar la cara, con representación técnica del Cabildo y con el consejero de Desarrollo Económico, Jordi Pérez Camacho.

El reconocimiento de los imprevistos y de los retrasos, acompañados de modificados y de la apertura de dos de las siete calles abiertas en este enclave de la capital, no convencieron del todo a quienes aseguraron estar desesperados por los olores de cloacas, la aparición de ratas, la vida en pisos donde no pueden abrir las ventanas para evitar malos olores y problemas de accesibilidad. Cristina Pedrianes es una de las comerciantes que se preguntaba “cómo es posible que se permita mantener abiertas en canal cinco calles y mantener toda una zona tan importante como La Alamedas estrangulada, tanto para los comerciantes como para los vecinos”. Aclara que “nos sentimos engañados” por cuanto coincidiendo con el inicio de las obras, en el mes de septiembre del pasado año, se les informó en una reunión celebrada en el Teatro Circo de Marte, de que “ser trabajaría por tramos, con accesos y entradas y salidas acondicionadas. Frente a eso tenemos todo la zona de La Alameda bloqueada, estrangulada y como si no fuera suficiente, sin aparcamientos”. La reunión, de la que solo permitieron tomar imágenes pero en la que se mantuvo la puerta cerrada a los periodistas, concluyó con compromisos tras haber pedido a la empresa adjudicataria del proyecto que destine todos los medios materiales y humanos que sean posibles a culminar un proyecto que ha tenido que ser modificado, tras problemas “sobrevenidos” al levantar la calzada.

Una de las cinco calles abiertas y en obras en la zona de La Alameda. | DA

El consejero Jordi Pérez Camacho, consciente del malestar de los vecinos y con expresión preocupada por la voluntad de dar soluciones que no parecen sencillas, facilitó todos los detalles del proyecto y de los incovenientes que, de forma “sobrevenida”, se han ido presentando a medida que la obra ha avanzado. La ampliación de los plazos para terminar las obras de urbanización de la zona comercial abierta en la Plaza de La Alameda y en sus calles, en un informe emitido el pasado 13 de marzo de 2019, aclaraba que pese a los inconvenientes “n procede en ningún momento la interrumpción de la ejecución de las obras, que continuarán con normalidad puesto que se pueden seguir ejecutando las actividades correspondientes”. Tales actividades se circunscriben a la continuidad de “demoliciones, excavaciones, movimientos de tierras, colocación de instalaciones y pavimentos”. La posiblidad de paralizar parte de las obras ante el modificado del proyecto se descarta, argumentando que “dicha interrupción supondría un perjuicio para los vecinos y comerciantes de la zona así como para los cruceristas, en plena temprada de cruceros, por estar situada en el Casco Histórico de la ciudad y encontrándose en los alrededores del Castillo de Santa Catalina, el Museo Insular, el Museo Naval, así como del Centro de Salud y de las dependencia de la Policía Nacional, el Hogar de Pensionistas, la Escuela Insular de Música y la Biblioteca Insular”.

Rogelio Brito, uno de los vecinos afectados por las obras desde hace siete meses, indicó que “no podemos soportar tantas calles abiertas, muchas de ellas durante días enteros sin personal trabajando en ellas, mientras una zona tan importante de la ciudad donde vivimos cientos de vecinos, se ha convertido en un campo de batalla donde los malos olores y la aparición de ratas nos están afectando”.