SOCIEDAD

Sospechas de insalubridad en el aire acondicionado de la Casa de la Cultura de Santa Cruz

El escaso mantenimiento de los aparatos, filtros y canalizaciones, la causa probable del elevado número de patologías respiratorias de sus trabajadores; dos de ellos tienen cáncer

Fachada de la Casa de la Cultura Biblioteca del Estado en Santa Cruz de Tenerife. Fran Pallero

El antiguo sistema de aire acondicionado de la biblioteca de la Casa de la Cultura de Santa Cruz está en el ojo del huracán. El escaso mantenimiento realizado desde su instalación, hace 40 años es el causante del elevado número de patologías respiratorias que han sufrido su personal y, quizás podría estar relacionado con los casos de cáncer de pulmón de dos trabajadores de despachos contiguos, según los afectados. El personal ha denunciado repetidamente el mal estado de esa instalación.

La Biblioteca Pública del Estado en Santa Cruz de Tenerife, más conocida como la Casa de la Cultura, ha sido durante más de 40 años, una de las principales alternativas de los ciudadanos y estudiantes de la capital como lugar de lectura, consulta y estudio. Según los datos de afluencia recogidos por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, este centro ha contado a lo largo de su historia, con más de un millón de usuarios.

Zona infantil de la Biblioteca del Estado. |DA

Abierto al público en 1977, es gestionado por el Gobierno de Canarias desde 1984. A lo largo del tiempo, el edificio ha sufrido algunas obras de mantenimiento, sobre todo debido a problemas estructurales, pero necesita una urgente reforma integral. Tampoco han tenido un mantenimiento adecuado sus sistemas de aire acondicionado. La crisis mermó las partidas presupuestarias destinadas a la cultura (entre 2008 y 2016 recibió el 80% menos del dinero anterior).

Para Intersindical Canaria, “la inacción de los encargados de la biblioteca ha sido una irresponsabilidad, pues han puesto en peligro la salud de sus trabajadores y de miles de niños y adultos, que estuvieran expuestos a los efectos negativos de unos aparatos sin el mantenimiento adecuado, en mal estado y obsoletos, causándoles perjuicios de salud”.

José Luis Guzmán, técnico de Prevención de Riesgos Laborales de Intersindical Canaria, señaló al DIARIO que “hay que incidir que en este tipo de enfermedades respiratorias, la gravedad viene dada por el tiempo de exposición”.

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Varios detalles de los desperfectos observados durante la inspección realizada. DA

Tras una década de requerimientos de los trabajadores para que se mejorara esta situación, la visita en junio de 2018 del responsable de Seguridad Laboral de la Inspección de Trabajo determinó que “el sistema general del aire acondicionado de la zona de biblioteca era un peligro para la salud de los usuarios”. En la planta baja, la sala principal de biblioteca, los despachos, la zona de revistas, la entreplanta y en la planta baja de los niños “había evidentes cercos negros en la salida de los conductos del aire” que podían ser debidos a la falta de limpieza y mantenimiento de los filtros, la contaminación de los conductos por partículas de suciedad, arena o el hollín expulsado por el tráfico de la zona, ya que algunos tramos de los conductos estaban rotos o podridos, con evidente oxido y suciedad.

Además de los inspectores, los miembros del comité de empresa de la Consejería de Turismo, Cultura y Deportes, la Junta de personal del Gobierno de Canarias, y los delegados de prevención de riesgos laborales de varias organizaciones sindicales pudieron comprobar cómo los daños por el paso del tiempo en las máquinas y los conductos de la azotea eran más evidentes. Fotografiaron máquinas con excrementos de palomas, baterías deterioradas, bandejas de desagüe oxidadas, conductos rotos y despegados, los aislantes de fibra de vidrio descompuestos y fragmentados por las aves o los roedores para hacer sus nidos. También encontraron una rata momificada en el conducto por el que el aire circulaba hacia la zona de la biblioteca infantil, la causa por la que “hace tiempo emanaba malos olores al interior”, reconoció una trabajadora.

En una posterior visita, en septiembre de 2018, el inspector comprobó, acompañado por el director del centro, que en diferentes estancias y oficinas, además de la suciedad, había un excesivo calor, “no sólo debido a que los potenciómetros que regulan la temperatura estaban rotos, sino a que el sistema no estaba en funcionamiento”, argumentando la dirección que “estaba roto”, cuando, para el representante de Intersindical se dio la orden de no encenderlo.

Salida de aire en una sala de la biblioteca con evidentes signos de suciedad y partículas a alrededor . DA

Ante esta nueva visita, el inspector “levantó acta en la que requirió al director de la biblioteca una evaluación de posibles contaminantes aéreos para determinar qué sustancias había en el ambiente, y una prueba termohigrométrica”. “Tras varios meses jugando al gato y al ratón, el trabajador de la Inspección de Trabajo amenazó con llevar este tema a la Fiscalía si no le hacían caso a sus requerimientos”, informó Guzmán al DIARIO. Al parecer, el escrito remitido al área de Prevención del Gobierno de Canarias “permaneció cuatro meses ‘durmiendo’ dentro de un cajón para dar tiempo a cambiar los aparatos”, relató Guzmán.

Salida de aire bloqueada por los propios trabajadores. DA

Precisamente hoy tendrá lugar la primera de las pruebas que pidió el inspector. “No sabemos qué se encontrará, pero, ante esta situación, no les ha quedado otra que cambiar deprisa y corriendo, el aire acondicionado por otros aparatos más eficientes y no utilizar la canalización antigua”.

Representantes de los trabajadores enviaron sendas solicitudes, el pasado mes de septiembre de 2018, al Instituto Epidemiológico y al Servicio de Sanidad Ambiental del Gobierno de Canarias, para que estudiaran el aire y los contaminantes que podría tener, argumentando el “alarmante estado de salud que presentan distintos trabajadores, relacionados con enfermedades respiratorias infecciosas con carácter intermitente, hiperreactividad bronquial-nasal con exposición a bajas o altas temperaturas y cambios térmicos bruscos, por la aspiración de micropartículas perniciosas, desprendidas por los conductos del sistema general del aire acondicionado”, informándo a las autoridades sanitarias que, de los 15 trabajadores de la biblioteca, hay constancia diagnosticada de dos casos de cáncer de pulmón en menos de un año”, por si podrían ser causados por el “deplorable estado del aire acondicionado”, según consta en dicho escrito.

Los responsables de Administraciones públicas de Intersindical Canaria requirieron a la dirección “todos los informes de la empresa de mantenimiento para conocer sus evaluaciones”. En el último, fechado en junio de 2017, señalaba que debía ser cambiado, argumentando que “el estado general de la instalación y los conductos de retorno e impulsión del aire se encuentran en un estado bastante deficiente”, además de recordar que las máquinas son muy antiguas y era difícil “conseguir repuestos”, además de “utilizar un gas R-22 ya prohibido por la UE en 2009” porque afectaba a la capa de ozono y en caso de fuga “no es posible su recarga”.

“No vamos a parar. Estamos intranquilos, pues los trabajadores y usuarios han estado expuestos a todo tipo de contaminantes durante años. Nos preocupa sobremanera los casos de cáncer de pulmón detectados a dos trabajadores de despachos contiguos, y otras patologías que desconocemos y que hayan podido afectar a los usuarios durante todo este tiempo”, afirmó José Luis Guzmán.

Aurelio González: “Ya ha sido solventada la situación del aire acondicionado”

El viceconsejero de Cultura regional, Aurelio González, reconoció que “el sistema de aire acondicionado estaba obsoleto, pero ya ha sido solventado. Es un edificio que ha sufrido el paso del tiempo, y el Ministerio tiene dos proyectos en marcha, la reparación de la fachada y la reestructuración y reforma del espacio interior de la biblioteca” n

SABER MÁS

Construcción titularidad y gestión

La Biblioteca del Estado o también llamada Casa de la Cultura se encuentra en el Parque de La Granja, en la calle Comodoro Rolín, 1. Se abrió al público en 1977 y el aire acondicionado fue instalado en 1979-1980.

Su propiedad es del Ministerio, pero desde 1984 es gestionada por el Gobierno de Canarias. Contaba con 32 trabajadores en 2017 (13 bibliotecarios y 10 auxiliares).

Usuarios habituales

Más de 1,2 millones de personas han usado este servicio. Según el Ministerio, en 2004 tuvo 330.183 visitas, en 2013, 213.306, en 2015, 205.525 usuarios y en 2016, 202.839.

Catálogo y hemeroteca

Cuenta con un amplio fondo literario, en varios idiomas, diccionarios, enciclopedias, monografías, ebooks, prensa, revistas, cómics, hemeroteca, audiovisuales, etc.

Riesgos del aire acondicionado

Debido a su edad, la Casa de la Cultura es un claro ejemplo de edificio enfermo, con contaminación del aire en espacios cerrados, mala ventilación y partículas en suspensión.

Un mantenimiento inadecuado de los filtros y conductos del aire acondicionado deriva en enfermedades respiratorias: asma, alergias, catarros, bronquitis, laringitis, faringitis, alveolitis, rinitis, neumonía, legionela o Epoc.