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Jacob Barreto: “Mi padre me dijo que tenía que echarle huevos porque se iba la pelea”

JACOB BARRETO, CAMPEÓN DE ESPAÑA DE BOXEO DEL PESO GALLO
Jacob Barreto posa en la redacción de DIARIO DE AVISOS con su cinturón de campeón de España del peso gallo. / Sergio Méndez
Jacob Barreto posa en la redacción de DIARIO DE AVISOS con su cinturón de campeón de España del peso gallo. / Sergio Méndez
Jacob Barreto posa en la redacción de DIARIO DE AVISOS con su cinturón de campeón de España del peso gallo. / Sergio Méndez

El día después de la noche más feliz de la vida de Jacob Barreto comenzó a las siete de la mañana con el sonido del despertador. Le esperaba una nueva jornada laboral en su trabajo como repartidor cuando, apenas diez horas antes, estaba sobre el cuadrilátero del Recinto Ferial disputándose el Campeonato de España del peso gallo con el grancanario Jonathan Santana. El cinturón está en su casa de Cuevas Rojas, pero no cambia nada en su día a día. Desgraciadamente no saldrá de pobre… de momento. Barreto visitó ayer la redacción de DIARIO DE AVISOS con su título, su alegría y dos puntos de sutura en su ceja derecha.

-¿Le costó mucho conciliar el sueño?
“Me costó bastante. Llegué a casa después de cenar y me puse a ver el combate de nuevo hasta que me dejé dormir”

-Y por la mañana tocó estar en pie bien temprano…
“Sí, entré a las nueve. No queda otra. Bastante bien se han portado en el trabajo”.

-Es el mal que tiene el boxeo en España, se le dedica muchas horas, pero no se puede vivir de esto…
“Bueno, yo fui a trabajar muy contento. Si hubiese tenido que entrar a las cinco de la mañana hubiese entrado igual de contento que a las nueve”.

-¿Cuántas vueltas le ha dado al combate del domingo? Sobre todo el momento en el que empezando el décimo asalto Carlos Formento decide que su boxeador no salga al ring…
“Exploté de alegría. Fue un momento que no me creía. El combate estaba muy igualado y en el sexto asalto iba abajo en las cartulinas. Para mí perdí ese asalto y el siguiente, pero mi padre me echó una bronca en la esquina, me dijo que tenía que echarle huevos porque se iba la pelea. A partir de ahí me encontré mucho mejor y conseguí meterle manos fuertes que le fueron dañando hasta que en el noveno cayó de mala manera y creo que el árbitro tenía que haber parado el combate. Luego decidió no salir”.

-Ese séptimo asalto fue el crucial, después de pasarlo mal se invirtió la tendencia…
“Sí que lo pasé mal. A partir de ahí fue la clave, nos recuperamos bien, metimos la segunda y salió bien”.

-Sabía usted que Santana venía a hacer el trabajo que hizo, presionar hasta el límite casi sin aplicar un plan B…
“El problema es que creo que él iba al doscientos por cien y yo estaba al ochenta. Llevaba un ritmo muy fuerte y luego estaba muy cansado así que le salió mal la jugada. Él creyó que me iba a tirar en el séptimo y lo dio todo, pero no me tiró. Conseguí aguantar como pude y él se vino abajo al tiempo que yo empecé a venirme arriba”

-¿Llegó a darse cuenta de que lo estaba pasando mal y que el combate se le había complicado?
“Me noté cansado, no estaba dañado por los golpes, me empecé a encontrar bien a partir del descanso del séptimo asalto y salí como nuevo. Es más, me estaban curando el corte en el octavo asalto y no quería que me curaran, sólo quería salir y seguir peleando”

-La crueldad del boxeo fue que no pudieran bajarse los dos del cuadrilátero con un cinturón cada uno…
“Sí. Fue un combate muy igualado, creo que fue un Campeonato de España de un altísimo nivel. Creo que Nano hizo un gran combate, aplicó su plan y le estaba saliendo bien porque me parece que si se pone a boxear conmigo yo era mejor, más alto, con más envergadura. Hizo una estrategia perfecta… pero no le funcionó”.

-Cuando ve el rostro de su rival desolado tras el desenlace ¿le llega a dar pena? ¿Se pone en el lugar de Santana?
“He estado en su lugar. Yo lo pasé bastante mal cuando perdí en Bilbao el combate por el título de la Unión Europea y de España ante el Látigo Pérez. Esa derrota fue un punto de inflexión. Salí de Bilbao hundido y en el avión hablé con mi padre, que es mi entrenador, y mi mánager y me dijeron que había que ponerse las pilas de nuevo. El lunes regresé al gimnasio y me puse a funcionar. Esa fue la lección, me dije que aquello no podía volver a pasar. La diferencia es que yo no perdí antes del límite, pero podía haber dado más y no lo dí”.

-Cuando acabó aquel combate se quedó con la sensación de haber podido hacer diez asaltos más…
“Me sentí mal. La falta de experiencia fue muy importante. Nunca había boxeado a doce asaltos, sólo a ocho asaltos y fue una vez. La diferencia es muy importante”.

-Él sí había hecho combates a más asaltos como el Campeonato de España con Ardi…
“Sí, y fuera de casa. Eso te hace madurar como boxeador y el factor campo para la cabeza de un boxeador es muy importante”.

-Se demostró este domingo cuando el público le ayudó a remontar el combate ante Jonathan Santana…
“Le gente me empujó, me llevó en volandas hasta la victoria. En el séptimo asalto, cuando estaba cansado la gente empezó a animar y me vine arriba. Me dije que de allí iba a salir con el brazo en alto”.

-De inmediato, tras el combate, ya se escuchaban voces pidiendo mayores desafíos para usted. ¿Cuál cree que debería ser su siguiente paso?
“El plan que entiendo que sería lo mejor pasaría por defender el título de España o, si nos nombran aspirante al título de la Unión Europea, hacer ese combate. Tengo claro que no quiero secuestrar el título y tenerlo un montón de tiempo parado, me gustaría defenderlo todas las veces que pueda con el boxeador que sea nombrado, ya sea en su casa o en la nuestra”.

-Hablaba de su entrenador y de su mánager, pero hay una persona imprescindible para que este título se haya quedado en la Isla…
“Totalmente y es Efraín Medina. Sin él hubiera sido imposible que esta pelea se hiciera en Tenerife, es más, no se podría haber hecho porque no teníamos más apoyo, hubiéramos tenido que renunciar al combate”.

-Hubo un asunto que muy pocos saben y que influyó mucho en su preparación, el fallecimiento de su tío, hermano gemelo de su padre y entrenador…
“Ha sido la preparación más dura mentalmente. Sabíamos que estaba en paliativos y que no iba a salir de allí y me decía todos los días que le llevara la entrada para venir a ver la pelea. Me dolía el corazón cada vez que me lo decía. A 15 días del combate falleció y me enteré a las seis de la mañana cuando iba a salir a correr. La cara de mi padre… Y aún así él siguió luchando para que no nos viniéramos abajo y al final todo pasa por algo, es la vida”.

-Esa triste pérdida también le pudo haber dado un plus de motivación para esta cita…
“Sin duda. Me puse en las vendas el nombre de mi tío y cuando estaba embajonado me acordaba de él. Me dio mucha fuerza y le pude dedicar el título a él y también a mi padre”.

-¿Habrá revancha con Nano Santana?

“¿Por qué no? Es un grandísimo boxeador, es muy joven y esto da muchas vueltas. Se merece todo el respeto”.

 

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