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Nacho Vegas: “Parece que ser fascista es una opción hoy en día, cuando es algo absolutamente criminal”

Nacho Vegas visitó Tenerife junto a su banda para dar un concierto el pasado sábado en el Aguere Espacio Cultural, donde presentó su nuevo disco, 'Violética'
Nacho Vegas. | Pablo Zamora

Por Cristina Mahelo / Patricia Villena

Nacho Vegas visitó Tenerife junto a su banda para dar un concierto el pasado sábado en el Aguere Espacio Cultural, donde presentó su nuevo disco, Violética.

-Estamos encantadas de tenerle por las Islas después de un tiempo, ¿por qué se ha hecho esperar Nacho Vegas y en qué momento se encuentra ahora?

“No me he hecho esperar por voluntad propia. En 2004 pude estar en las Islas, fui en solitario, solo haciendo los conciertos acústicos con la guitarra. Mi intención era volver con la banda, presentar algunos de mis anteriores discos y hubo algunos contactos, pero bueno, es más difícil tocar en las Islas que dentro de la Península, es un poco más complicada la logística. Pero bueno, al final todo llega y estoy muy contento de volver y presentar mi disco nuevo con toda la banda”.

-Lanzar un disco con el título de Violética, además del propio contenido y letras, en el momento en el que el movimiento feminista está en su pleno apogeo, ¿de qué manera cree que penetra en la sociedad este activismo musical?

“Cuando planteé el disco, tampoco quería cargar las tintas sobre el feminismo. Creo que no somos los hombres los que tenemos que llevar la voz cantante, sino al contrario. Tenemos que dar un paso atrás, aprender y revisar nuestros privilegios a diario. Es un disco en el que hay un componente femenino importante, pero también está dedicado a Violeta Parra, que es una de mis grandes referentes y quería hacerle un guiño en el título con Violética. El disco coincidió con un momento en el que el feminismo se ha revelado como el verdadero agente movilizador. Si hay algún horizonte en el que podemos aspirar al cambio es sin duda los dos 8 de Marzo, que han demostrado que el feminismo tiene que pasar por ellos. Es un momento complicado, porque hay fuerzas reactivas que tienen un discurso que está intentado desarticular el discurso feminista, pero creo que el feminismo es demasiado grande como para que se puedan enfrentar a él. Habrá que hacer más cosas y los hombres como aliados”.

-Nos nombra a Violeta Parra, homenajeada en este trabajo donde colabora con otras artistas. ¿Qué supone para usted y qué le aporta llenarse de todo lo que le pueden ofrecer estas colaboraciones?

“Hubo varias colaboraciones de mujeres en el disco: Cristina Martínez de El Columpio Asesino, que colabora en La última atrocidad. Necesitaba una mujer que pudiera crear un personaje que fuera una mujer empoderada y que me dejara a mí, que soy el que le da la réplica en la canción, en un segundo plano. También está María Rodés, que con su voz maravillosa hace que brillen algunas canciones, y Christina Rosenvinge, que me acompaña en la versión que hago de Violeta Parra”.

-Crímenes cantados es una de las canciones del álbum con un claro contenido social. En ella aborda los asesinatos por parte de la sanidad o la justicia camuflados de suicidios en Centros de Internamiento de Extranjeros, ocultando la verdad a través de varias historias reales. ¿Cómo contribuyó la canción en la campaña de la plataforma por motivo del cierre de los CIE? ¿Qué opina sobre la existencia de estos centros en el siglo XXI?

“La situación es absolutamente aberrante y ni siquiera tenemos que hablar de “en pleno siglo XXI”, porque estamos en un momento aún peor que en el siglo XX. Estamos normalizando todo este racismo institucional y hay diferentes plataformas en todo el Estado, no solo las plataformas por el cierre de los CIE, sino también otras, como SOS Racismo, que están luchando a diario por ello, pero que tienen muy poca visibilidad en los medios generalistas porque prefieren darle voz a Vox que hablar de la labor de todos estos movimientos sociales. Con la música podemos ejercer de pequeño altavoz y ayudar a visibilizar el enorme trabajo que hacen las plataformas como la del cierre de los CIE. Yo estoy en contacto estrecho con la plataforma por el cierre de Valencia y fueron ellos los que me propusieron hacer algo en una campaña interdisciplinar en la que intervinieran varios artistas. Crímenes cantados la hice hablando con ellos y documentándome sobre los casos de Mohamed Bouderbala y Samba Martine, reflejándolos con toda la dureza que merece y visibilizando el enorme trabajo que hace semana tras semana la gente que lucha contra el racismo institucional”.

-En muchas declaraciones ha hecho referencias a partidos como Podemos o Ciudadanos. En una entrevista para Mondo Sonoro, en junio de 2018, afirmó que no tenía pensando saltar a la política después de haber formado parte de la candidatura Podemos en Movimiento en Vistalegre II. ¿Sigue manteniendo la misma postura o en este tiempo se le ha pasado por la cabeza acercarse a la política de forma más directa y no solo a través de la música?

“Para mí la política y el compromiso político es algo importante y en cierta manera he decidido asociarlo a mi trabajo con la música, a pesar de que creo que las canciones siempre parten de las emociones y siempre son emocionales. No quiero hacer canción política ni panfletos, sino que creo que son las emociones las que al final pueden hablar no solo de intimidades, sino también del mundo en el que vives, y de cuestionarlo y de hablar de las injusticias que suceden alrededor. Es verdad que formé parte de la lista de Podemos en Movimiento, para apoyar a los compañeros y compañeras que formaban parte de ella, pero en un puesto que, de forma realista, sabía que no iba a salir para formar parte del Consejo Ciudadano. Fue una manera de asomarme un poco a las entrañas del partido. Yo estoy más a gusto colaborando con el activismo. Es verdad que confío en algunas personas, más que en estructuras políticas que me crean cierta desconfianza, sí que confío en personas que forman parte de la política institucional y que sé que quieren cambiar las cosas, y esas tendrán, por tanto, todo mi apoyo. Ahora, si hablase de filas o de partidos, sería diferente”.

-Después de las recientes polémicas que ha desencadenado Vox, como la supresión en la sanidad pública de intervenciones quirúrgicas ajenas a la salud como el cambio de género o el aborto o la derogación de la ley de violencia de género o la supresión de organismos feministas radicales subvencionados… ¿Hubiera tenido cabida alguno de estos temas que afectan tan negativamente a la mujer en Violética?

“Si el fascismo no se metió en las instituciones de España antes fue porque el 15M en su momento sirvió de cortafuegos, pero en este momento el ciclo del 15M está agotado y el relevo lo ha tomado el feminismo, que lo ha demostrado en los dos últimos 8M. Tenemos fuerzas reactivas que no estaban antes y supongo que de alguna manera se hubieran colado en alguna canción. Es algo preocupante que se normalice de esta manera lo de ser fascista. Parece que ser fascista es una opción hoy en día, cuando el fascismo es algo absolutamente criminal, aborrecible y es algo que se debe destruir de forma democrática, silenciarlo todo lo posible y no darle todos los minutos que les da La Sexta continuamente, que parece que le están haciendo campaña, y luchar con todas nuestras fuerzas contra partidos tan aberrantes como Vox”.

-En Todos contra el cielo dice frases como va “ganando el mal”, “directriz de tolerancia cero” y “el miedo ya es nuestra emoción más transversal”. Además, hace alusión a los medios de comunicación: “Sale en la portada de los diarios, abrirá esta noche el telediario”. Esta estrofa lleva a reflexionar cómo los medios informan sobre esta realidad, que, como bien dice, da miedo. ¿Considera que el tratamiento informativo en España de la mujer maltratada, la violencia de género y las violaciones es el adecuado?

“Creo que no. En los medios generalistas no está suficientemente tratado. En las portadas de los periódicos vemos que se ocupan de los entresijos de la política institucional, de datos económicos y de la última burrada que ha soltado Vox, y no se ocupan de problemas estructurales, como es la violencia ejercida por el patriarcado, que realmente es una violencia asesina, y que ocupa mucho menos espacio del que debería. Tenemos que irnos a medios críticos, que por suerte existen, para poder informarnos sobre ello. Todos contra el cielo es una de las canciones en el disco que yo llamo canciones distópicas, en las que intento proyectar mi mirada hacia el futuro, pero viéndolo como un futuro más negro, y es verdad que en ese futuro tendría cabida el fascismo. Las canciones a veces tienen algo de premonitorio, sin que tú lo quieras”.

-¿Cree que ha sido víctima del capitalismo y de sus ritmos de producción masiva a la hora de sentarse a escribir para sacar cada uno de sus álbumes o ha preferido salvaguardar su salud mental y dejarse llevar por sus propios ritmos?

“Lo he intentado. Desde que estamos inmersos en el sistema capitalista es imposible substraerte a él, de hecho la música cada vez está más mercantilizada. Con la música popular, que durante miles de años fue una expresión cultural, que se difundió de forma horizontal y que le pertenecía a todo el mundo, y que de hecho nos tiene que seguir perteneciendo, el mercado ha ido levantando verticalidades y haciendo que se vuelva, o por lo menos parte de ella, cada vez más elitista. Yo lo he intentado en la medida de mis posibilidades, con mi trabajo, con mi oficina, autoeditándonos e intentando trabajar de la forma más justa e independiente posible, y controlar cosas como el precio de las entradas en la medida en que pueda. También los patrocinadores que están detrás de cada concierto. Es difícil, cometes errores y al final entras en muchas contradicciones. Hay un montón de dilemas a los que tienes que enfrentarte, pero, bueno, ser consciente de ello es un principio. Uno de mis cometidos y retos es intentar que la música que yo hago se pueda difundir de la manera más horizontal posible dentro de estas verticalidades que levanta el sistema capitalista”.

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