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AHI se enfrenta a la peor crisis interna de sus 40 años de historia

Tras perder el senador herreño, que habían ganado desde las elecciones de 1989, la negativa de Allende a dimitir, como exigen los presidentes de todos los comités locales, fractura el partido
NARVAY QUINTERO Y BELÉN ALLENDE
NARVAY QUINTERO Y BELÉN ALLENDE
Mientras Belén Allende resiste en el poder pese al sentir de las bases, Narvay Quintero opta por guardar silencio. DA

Partidos por la mitad. Así andan en la Agrupación Herreña Independiente (AHI), una organización que, paradójicamente, atraviesa la peor crisis de sus cuarenta años de historia, que está celebrando en la actualidad. La mejor prueba de ello es lo sucedido el pasado jueves, día en que, como destapó ayer DIARIO DE AVISOS, los presidentes de los doce comités locales del partido político que llegó a ser fundamental para la gobernabilidad de Canarias le pidieron a Belén Allende, presidenta del Cabildo herreño y máxima dirigente de la organización política, diera un paso al costado y renunciase a su doble candidatura, con la que aspira a seguir al frente de la Corporación insular y a continuar como diputada en el Parlamento de Canarias.

La negativa de Allende, quien pretende solucionar el cisma después de las inminentes elecciones, previstas para el próximo día 26, terminó por agravar el conflicto interno, prácticamente devenido ya en una fractura que alcanzará otro momento clave si, como se prevé, termina por producirse la dimisión del segundo dirigente orgánico de mayor relevancia, el todavía secretario general, Pablo Rodríguez. Su adiós a dicho cargo del exsenador y concejal en Frontera, hoy candidato a la Alcaldía de ese municipio por AHI, es, al parecer, cuestión de días e, incluso, de horas, y la causa radica, precisamente, en esa resistencia de Allende a escuchar a quienes representan directamente a la militancia.

Porque fueron todos, según las fuentes consultadas por este periódico, quienes le enseñaron la puerta a la presidenta del Cabildo. Todos y cada uno de los comités locales existentes, que son los del Tamaduste, La Restinga, Puerto La Estaca, Timijiraque, El Pinar, Isora-San Andrés, Frontera, Sabinosa, Valverde, Guarazoca, El Mocanal y Tenerife (el único constituido fuera de El HIerro, lógicamente).

“No lo vamos a negar, esto en AHI no se ha vivido nunca, y la verdad es que se hace con bastante pesadumbre, pero también con incertidumbre, porque nos enfrentamos a unas elecciones muy importantes en las que ojalá nos quedásemos como estamos”, reconocía ayer un destacado militante del partido que prefiere guardar el anonimato. Ojo, porque ese “como estamos” hace referencia a la Presidencia del Cabildo, a la Alcaldía de Valverde y a sus dos diputados autonómicos, cuando AHI siempre aspiró a ser hegemónico en los tres municipios de la Isla, dos de los cuales tienen hoy alcaldes del PSOE, su gran rival político de siempre y la organización que les acaba de asestar otro de los golpes que agravan, aún más, esta crisis interna. Porque perder el único senador de la Isla del Meridiano es un revés durísimo para AHI, ya que desde que lo conquistó Venancio Acosta en 1989, siempre fue suyo con Pedro Luis Padrón (1993-2000), Acosta de nuevo (2000-2004), Félix Ayala (2004-2008), Narvay Quintero (2008-2015), y el citado Pablo Rodríguez (2015-2019). El hecho de que fuera David Morales, el candidato de AHI para conservar la Alcaldía de Valverde, quien saliera derrotado ante Esther Carmona (PSOE) por 943 votos -una distancia enorme en una circunscripción de las dimensiones poblaciones como la de El Hierro-, no hace más que aumentar la preocupación en el partido, máxime cuando la Fiscalía acaba de denunciar a Morales por la presunta comisión de un presunto delito continuado de prevaricación que habría tenido lugar al levantar reparos en cinco expedientes municipales relacionados con la Bajada de la Virgen celebrada en 2017.

LA ESCISIÓN

A los temores de que los resultados del Senado se repitan en la elección al Cabildo y con la Alcaldía de Valverde veremos, las cosas en Frontera no auguran precisamente una remontada, dado que David Cabrera (quien fuera alcalde de AHI en un municipio conocido popularmente como El Golfo) abandonó el pasado mes ese partido y se presenta por la recién creada Agrupación de Electores por El HIerro. Por mucho que no presentará candidatura en Frontera (solo al Cabildo), la marcha del que también fuera diputado autonómico de AHI en la legislatura que ahora expira se dejará sentir a la hora de recontar los votos a su ya expartido durante la noche del tan cercano 26-M.

“Nos fuimos de AHI porque las siglas de la Agrupación Herreña Independiente no reflejan lo mismo que hace 40 años”, dijo Cabrera para justificar su adiós al partido que ya no contó con él para repetir en el Parlamento de Canarias, dado que las dos plazas consideradas como “de salida” son para el consejero autonómico, Narvay Quintero, y la citada Belén Allende.

Precisamente, hacia Quintero se dirigen muchas miradas en busca de solución, por cuanto, dada su juventud y proyección, aspira a ser el referente de AHI en los próximos lustros. Pero Quintero guarda silencio y busca la equidistancia, como hace cuando se le ha preguntado por qué nunca se cumplió el acuerdo adoptado por su Asamblea en 2016 de dejar sin efecto el proceso de integración en Coalición Canaria, una alianza a la que, entre las bases del partido, se considera como una causa de la pérdida de peso político de AHI. Esa idea se alimenta, además, con el rotundo éxito de la Agrupación Gomera Socialista (ASG) que preside Casimiro Curbelo, quien, gracias a sus decisivos votos en la Cámara regional, ha logrado que La Gomera tenga un trato deferente en las cuentas autonómicas durante este cuatrienio.

“Pasa en todos los partidos, pero nos levantaremos y nos recompondremos”, confía otra de las voces de AHI que prefiere ocultar su identidad sobre este asunto interno, pero lo cierto es que ni de lejos se había vivido algo parecido en una formación que, antaño, llegó a ser la envidia de todo el espectro político canario por cómo sabía rentabilizar esos miles de votos ganados en la más lejana de las Canarias y que, como se ha visto, cada vez son menos, como menor es ya la influencia política del partido.

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