Tribuna

Caminando por la autonomía de Canarias

Caminar es sano y sobre todo si es por la senda de la Constitución. Es un ejercicio recomendado para la resiliencia política. Es lo que he venido haciendo desde hace años y en particular desde 1979 a 2003, recorriendo miles de kilómetros y participando en muchas instituciones democráticas. Del Ayuntamiento de La Orotava al Parlamento […]

Caminar es sano y sobre todo si es por la senda de la Constitución. Es un ejercicio recomendado para la resiliencia política. Es lo que he venido haciendo desde hace años y en particular desde 1979 a 2003, recorriendo miles de kilómetros y participando en muchas instituciones democráticas. Del Ayuntamiento de La Orotava al Parlamento Europeo, pasando por el Cabildo Insular de Tenerife, el Parlamento de Canarias, el Senado y el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz. Todo ello mediante elecciones apoyadas en la Constitución española de 1978, una vez restablecida la democracia tras la muerte de Franco. Gracias a mi espíritu político, asociado a la elección que no a la designación, acepté desde joven el compromiso de compartir la aventura democrática. Terminada mi etapa europea en 2003, me retiré de la política activa, ya que mi familia me lo pidió encarecidamente. Toda esta actividad política me permitió conocer el camino de la autonomía de Canarias, del Parlamento y de su Gobierno.

Conviene recordar que la Constitución española aprobada en 1978 estableció en su Título VIII la organización territorial del Estado y en su capítulo III abordó las comunidades autónomas, cuya regulación del autogobierno se basa en los contenidos del citado Título y de los estatutos de autonomía. En el caso de Canarias se conoció por la aprobación de la Ley orgánica 10/1982, de 10 de agosto, siendo rey de España Juan Carlos I. En el artículo 1 de su Estatuto de Autonomía se dice: “Canarias, como expresión de su identidad, y para acceder a su autogobierno, se constituye en Comunidad Autónoma en el marco de la unidad de la nación española, de conformidad con lo dispuesto en la Constitución y en el presente Estatuto, que es su norma institucional básica. La Comunidad Autónoma, a través de sus instituciones democráticas, asume como tarea suprema la defensa de los intereses canarios, el desarrollo equilibrado de las islas y la solidaridad entre cuantos integran el pueblo canario, del que emanan sus poderes, conforme a la Constitución y al Estatuto.”

La segunda etapa comienza una vez que el reino de España se adhiere a las comunidades europeas y se modifica puntualmente el Estatuto de Autonomía de Canarias en 1996, por acuerdo plenario del Parlamento de Canarias iniciado en 1991, cuando lo presidía Victoriano Ríos (CC), siendo presidente de la comunidad autónoma de Canarias Manuel Hermoso (CC). Las reformas fueron puntuales pero sustanciosas. Según se acordó en otra Ley Orgánica, la 4/ 1996, de 30 de diciembre, se reconoce a Canarias como nacionalidad del Estado, se configura la isla como ente territorial de la comunidad autónoma, estableciendo que los cabildos son órganos de gobierno y administración insular e instituciones autonómicas; se crea una Comisión General de cabildos insulares en el seno del Parlamento canario; se incrementa nuestro ámbito competencial en distintas materias; se refuerza el contenido del REF al recogerse la denominación de RUP de la UE, con todo lo que conlleva.

Puntualmente me gustaron mucho algunos artículos: el 5.2.d), que incluía la defensa y protección de la naturaleza y del medio ambiente como otro de los principios rectores de los poderes públicos; el 35, que hacía referencia a las Transferencias y Delegaciones Estatales, y el 38, sobre Tratados Internacionales. De aquella época recuerdo la visita al Parlamento Europeo, en la sede de Estrasburgo, por parte de Manuel Hermoso y José Miguel González, consejero de Hacienda, para explicar el nuevo REF de Canarias ante la Escuela francesa de administración local y llevar una exposición de los recursos canarios a la Cámara Europea, donde destacaba el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), además de los clásicos de la agricultura subtropical, la industria, la gastronomía y el turismo.

La última etapa que hemos conocido en el caminar por la autonomía, noviembre de 2018, tiene nombre y apellidos: Carolina Darias (PSOE), presidenta del Parlamento de Canarias; Fernando Clavijo (CC), presidente del Gobierno de Canarias; Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, y Felipe VI, rey de España. En la publicación oficial de la reforma del nuevo Estatuto de Autonomía de Canarias, aprobado mediante la Ley Orgánica 1/2018, de 5 de noviembre de 2018, Fernando Clavijo escribe que siente satisfacción política al observar en la reforma estatutaria la incorporación para Canarias de las singularidades propias de nuestra condición ultraperiférica en la UE, al tiempo que un mayor reconocimiento de las especificidades sociales, económicas, jurídicas y tributarias. Resalta que el nuevo Estatuto contempla la delimitación territorial de Canarias de modo más coherente con nuestra realidad geográfica insular y las pretensiones históricas de autogobierno (como le gustaba apuntar a Victoriano Ríos), fijando el entorno perimetral de las aguas canarias. También señala que la norma autonómica reformada equipara la isla de La Graciosa (tan admirada por Alejandro de Humboldt en junio de 1799) y refuerza la configuración del régimen estatutario de los cabildos insulares y de los municipios canarios; y que asimismo la norma básica del Estatuto profundiza en el modelo de distribución de competencias para alcanzar los objetivos perseguidos por la sociedad canaria, proporcionando un extenso catálogo de derechos y deberes para todas las personas que conviven en el archipiélago, destacando, entre otros, la mejora de los derechos relacionados con la familia, la orientación sexual, la igualdad entre hombres y mujeres, la salud de la población, el derecho a una renta ciudadana y los derechos a participar.

Cierra sus comentarios Clavijo recalcando que el Estatuto es un nuevo marco competencial, diferente, al que no podía ser ajena una definición mas ambiciosa y coherente para nuestro régimen de hacienda pública y financiación autonómica, en el que la consolidación del histórico REF especial, las relaciones institucionales y la acción exterior de Canarias desempeñarán un protagonismo exponencial. Añade también que los establecerán impulsando la buena administración y los principios de actuación específicos de los poderes públicos de Canarias, con el objetivo de asegurar, en su desarrollo, el marco normativo adecuado para satisfacer las nuevas expectativas sociales contenidas en el nuevo Estatuto.

Al principio de mi etapa política, por los años de 1977 y 1979, comentaba con un amigo orotavense, el recordado Domingo Domínguez, cuando nos presentamos al Ayuntamiento de la Villa, que la política era un problema ecológico. De relaciones entre los seres humanos y el espacio físico donde vivíamos. He mantenido mi teoría porque la vida municipal en el Consistorio orotavense me lo demostró, así como en las distintas instituciones en las que participé durante más de veinte años. Como bien dice el refranero popular: “Cada uno es hijo de su época”, y, por ello, Canarias tiene que adaptarse al nuevo orden internacional que caracteriza la entrada de un nuevo milenio debido al: (I) Terrorismo, (II) Cambio climático y (III) Migraciones. De ahí nuestras reflexiones para el 30 de mayo de este 2019, treinta y seis años después de la primera sesión plenaria del Parlamento en la capital tinerfeña.

Para cerrar mi caminar por la autonomía de la mano de los ayuntamientos, del Cabildo Insular, del Parlamento Canario, del Senado y del Parlamento Europeo, me permitirán evocar a cuatro compañeros del mundo de la política: Victoriano Ríos, médico; Manuel Hermoso, ingeniero industrial; José Miguel González, ingeniero de Montes, y Juan Manuel García Ramos, profesor universitario. A Victoriano, ya en el recuerdo, por su amor al nacionalismo moderno de Canarias; a Manolo, por su interés en el consenso de la clase política a la hora de defender los intereses canarios y en el avance de las islas de manera equilibrada; a José Miguel, por su obsesión en saber adónde va Canarias, y a Juan Manuel, por su amor a la atlanticidad de Canarias, causa de nuestras diferencias geográficas respecto a los continentes del hemisferio norte, así como de su conexión a los grandes procesos históricos.

Felicidades a todos los canarios por este efeméride festiva del Día de Canarias, que nos permite recordar la primera sesión plenaria del Parlamento de Canarias el 30 de mayo de 1983, tras la aprobación del Estatuto de Autonomía de Canarias en agosto de 1982. Es una felicitación para los que residen aquí y para los que están repartidos por el mundo.