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Canarios con raza

El deporte canario es inclusivo, es fuente de salud, es femenino, tiene diferente color de piel y se pasea con orgullo por todos los rincones del planeta. Maikel, Fernando, Catherine, Jaino y Aarón cuentan a DIARIO DE AVISOS sus historias
Maikel, Fernando, Catherine, Jaino y Aarón. DA
Maikel, Fernando, Catherine, Jaino y Aarón. DA

Maikel, Fernando, Catherine, Jaino y Aarón tienen dos cosas en común: todos son canarios, aunque sus apariencias engañen, y deportistas. Ellos representan a Tenerife en el territorio regional, nacional e internacional en diferentes modalidades deportivas, salvo Jaino y Araón, que son dos luchadores del Arguama de Igueste de Candelaria. Por su parte Maikel García es campeón mundial de kicboxing; Fernando Cruz es un atleta discapacitado que compite con su handbike y Catherine Herrera Bormann es jugadora de baloncesto. Los cinco son deportistas canarios de raza.

Cada uno tiene su particular historia. Para todos el deporte que practican es algo esencial en sus vidas. “El deporte me ha cambiado la vida. Llevaba una vida sedentaria y he experimentado un cambio psicológico y físico espectacular. Antes pesaba 90 kilos y ahora 70. Ahora mismo el deporte es mi forma de vida”, asegura con rotundidad Fernando, componente del Travertoro y de la Asociación Atletas sin Fronteras.

Nació con espina bífida, una malformación congénita en la que existe un cierre incompleto del tubo neural al final del primer mes de vida embrionaria y posteriormente, el cierre incompleto de las últimas vértebras. “No caminé hasta los siete años. Siempre me gustó el fútbol, pero no fue posible. Por suerte conocí a los amigos de Montaña para Todos y a los de Atletas Sin Fronteras y mi vida ha cambiado”, indica este atleta al que es habitual verlo en las carreras populares de Tenerife.

No obstante no hace tanto que empezó a practicar deporte. Fue concretamente en el año 2016. “Al deporte llegué de casualidad. Siempre he había gustado, pero nunca supe llegar hasta él. Un día me entró el gusanillo viendo la 8KM de La Orotava y la asociación Montaña para Todos me ayudó, al igual que la gente de Atletas Sin Fronteras, que es otra asociación a la que pertenezco. Precisamente un amigo de este colectivo, que fomenta el deporte inclusivo, tenía su handbike y participaba en un montón de carreras. Él dejó de correr y me cedió su handbike, por lo que pude empezar yo”, explica.

Él reclama mayor protagonismo del deporte inclusivo en Canarias y que haya más colectivos como Atletas sin Fronteras o Montaña para Todos, que fomentan el deporte para todos.

Para Jaino, Aarón y Catherine, el deporte es una válvula de escape indispensable. “Soy hiperactivo y la lucha me ayuda a relajarme. Hasta hace no mucho estaba metido en tres deportes diferentes, lo que me permitía estar más tranquilo. Hacía kicboxing, corría y estaba en una batucada”, relata Abdalá Aarón del Castillo García.

Aunque su color de piel indique una procedencia extranjera, él es canario. “Mi madre es canaria y mi padre de Senegal, pero no lo conozco”, indica. Es puntal juvenil del Arguama y subcampeón de Tenerife juvenil. Su carrera es más que prometedora, aunque detrás esconde un enorme esfuerzo: “Mi tío me llevó un día con mis primos y empecé a practicar. Desde el principio me llamó la atención. Quizás fue porque siempre he sido muy corpulento y podía sobresalir. Llevo desde los cuatro años luchando. Empecé con Juan Luis Goya, con el que estuve hasta infantil de segundo año en Araya. Cuando era cadete de primer año, me fui a Ravelo, también con Goya. Luego, por tema de cercanía con mi casa, me pasé al Arguama y entreno con Iván Déniz (presidente y entrenador del Arguama)”, relata espigado y corpulente deportista, que tiene claro hasta donde quiere llegar: “Yo quiero ser puntal A, ese es mi propósito. Desde cadete vi que mejoraba y tengo claro que quiero llegar a lo más alto”.

Jaino Marc Sulay Cabebe es su amigo y compañero de equipo. También él es canario. Su familia es de origen filipino. Sus padres llegaron a la Isla hace 18 buscando un trabajo que les permitiera tener una vida mejor. Es el primer canario, con ascendencia filipina, que practica la lucha canaria. “En sexto de primera fue al colegio Shane Hernández (Llano del Moro) buscando luchadores. Nos explicó que se iba a implantar una actividad extraescolar que sería la lucha canaria y desde un primer momento me llamó la atención. Fui el primero en ir a probar y Shane me animó a que siguiera aprendiendo. Acabé en la Escuela Municipal de San Matías en edad alevín. La última etapa de infantil luché en Candelaria, pero ahora estoy en el Arguama”, cuenta Jaino, para quien también el deporte es absolutamente necesario. “La lucha es una medida de escape. En época de exámenes y de mucho agobio, el deporte me sirve para desconectar de la rutina y relajarme”, abunda.

Ya es uno de los luchadores juveniles que más destaca en su club. “Ahora la lucha me la tomo mucho más en serio que cuando empecé, pero es pronto para decir hasta donde llegaré. Lo que está claro es que para llegar a lo más alto hay que currar mucho. La lucha es un deporte sacrificado. Requiere de mucho tiempo y esfuerzo. Encima no soy muy alto y por eso me cuenta más”, explica.

La lucha le ha ayudado en muchos aspectos de su vida y él ha ha ayudado a la divulgación de la lucha. En Filipinas conocen nuestro deporte vernáculo gracias a él: “En Filipinas no hay ningún deporte de este estilo. Solo gusta el baloncesto y poco más. La familia que tengo allá se sorprende mucho cuando me ve luchando”.

También el caso de Catherine es curioso. “Yo fui adoptada. Nací en el Congo y mis padres me adoptaron recién nacida. Yo me considero canaria”, asegura con seguridad y con una sonrisa en la cara.
Juega en el Dadarmo Güímar y fue su padre la que le animó a probar con el deporte de la canasta. “Mi padre me dijo que tenía que practicar un deporte. Realmente el baloncesto no me llamaba la atención, pero había un equipo de baloncesto cerca de casa y me decidí a probar. Desde el primer día me gustó. Antes era un pasatiempo y ahora me ayuda estabilizarme y estar tranquila. El deporte me ayuda a relajarme”, dice.

Sin embargo ella tiene claro que lo suyo en el futuro no será practicar deporte. “No quiero dedicarme a esto, lo quiero mantener como un hobby. Mi objetivo es estudiar y sacar dos carreras: criminología y arquitectura. Ahora estoy en tercero de la ESO”.

Con tan poca edad, ya ha sufrido discriminación por el color de su piel. “Cuando escucho comentarios por mi color de piel, me hacen gracia. Yo soy canaria. La verdad es que me motivan a seguir y a mejorar. Los insultos no los dicen los padres, son de las contrarias”, afirma Catherine, quien también se siente orgullosa de ser mujer y deportista. “Me parece que el deporte femenino ha hecho avances espectaculares. Se ha dado un paso muy grande en este sentido”, concluye.

De todos ellos, Maikel es el exponente más internacional. Este fajador de Añaza ha paseado la bandera tricolor por muchos cuadriláteros: “No hay mayor orgullo que representar a Canarias en una velada internacional. Canarias tiene algo especial para este deporte. La gente de la península me suele decir que tenemos un talento diferencial para practicar este deporte”. Lo sabe bien, puesto que es campeón mundial de kickboxing.

Los cinco demuestran que el deporte canario es inclusivo, es fuente de salud, es femenino, tiene diferente color de piel y se pasea con orgullo por todos los rincones del planeta.

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