Gastronomía

Óscar Santos: “Yo sigo apostando por la cuarta de vino; es nuestra tradición”

Óscar Santos, natural de Santa Cruz de Tenerife y a punto de cumplir 66 años, recibió en el año 2001 el premio a la Mejor Labor en Vinos que concede DIARIO DE AVISOS

 

Óscar Santos, natural de Santa Cruz de Tenerife y a punto de cumplir 66 años, recibió en el año 2001 el premio a la Mejor Labor en Vinos que concede DIARIO DE AVISOS. Mucho ha llovido desde entonces, pero Santos sigue todavía recorriendo la isla para vender los vinos como responsable comercial en El Gusto por el Vino. Atrás quedan La Vinoteca y Campo de Fresas, sus dos primeros negocios en La Laguna, que marcaron un antes y un después en la cultura del vino.

-¿Ha cambiado mucho el cliente desde tus inicios en la profesión y se ha dejado atrás la cuarta de vino?
“Sin duda. Hay un crecimiento no solo de vinos en el mercado, de competencia, sino de la calidad y también hoy por hoy, gracias a Dios, la gente tiene un conocimiento más real de lo que es el vino. Yo sigo apostando por la cuarta de vino obviamente, porque es una tradición nuestra, pero es evidente que hoy la calidad y el profesional que está en la calle y el que defiende el vino en los restaurantes está más cualificado. Hemos tenido un cambio de 180 grados, aunque falta mucho todavía”.

-¿Sigues practicando lo de ir un día al norte a un bar a tomar una cuarta de vino?
“Sí, porque si me quitas eso me matas. Tengo amigos que se llevan a casa un par de litros de vino y se lo beben, pero a mí no me sabe igual. Yo digo: a mí me llevas al bar. Influyen muchos aspectos, no sólo es el vino de la tierra, sino dónde estás, el quesito, el platito de carne, las papitas de allí… Claro que lo puedes hacer en casa, pero esos vinos son para beberlos en el lugar, en el guachinchito, como digo yo”.

-¿Ha disminuido el fraude del vino en guachinche?
“Antes era del muelle casi todo. Hoy no. Tenemos que estar convencidos de que eso se está vigilando. Antiguamente, mi tío, que trabajaba en una empresa de estibadores, me decía que llegaban camiones cuba con vino tinto a La Victoria o La Matanza y en aquellos tiempos no es que estuviera permitido, pero se hacía la vista gorda hoy no. Eso todo ha cambiado afortunadamente”.

-Tú eres capaz de beber un gran reserva y un vino de guachinche…
“Es que hay sitios en que en vez de mandarte un Valbuena prefieres tomar el vino del cosechero porque para lo que vas a comer y el rato que vas a pasar es más sabroso. No digo que sea mejor, es más sabroso, mientras que el Valbuena te lo bebes en una buena copa en un restaurante o en tu casa, en otro tipo de ambiente. Y ahí está parte de la historia del vino de esta tierra”.

-¿Qué le pasa al canario que no consume nuestros vinos?
“Yo siempre he dicho que el peor enemigo del vino canario es el propio canario. Incluso ahora, que tenemos grandes, grandísimos vinos en las Islas y muchísimas veces hasta los criticamos. Eso es malo. Es feo. Como diría un canario, eso es chungo. Yo criticaría al que lo hace mal, pero al que lo hace bien hay que elogiarlo”.

-¿Qué vino has tomado que recuerdas con especial cariño?
“ A mí hay un vino que me emocionó cuando era muy joven que se llamaba Contino, de la rioja alavesa; sigue estando en el mercado y es uno de los vinos con más categoría. Mi vino favorito en la actualidad es Roda 1, de Rioja”

-¿Qué crees que tienen que hacer los bodegueros canarios para promocionar más sus vinos?
“El truco está, pienso yo, en tener profesionales vendiendo el producto local. Lo que no puede ser es que el bodeguero se suba a la camioneta y vaya a hacer una autoventa; todo vale, pero deberían formar gente para salir al mercado porque hoy nuestro principal cliente es el extranjero. Si no te sabes mover con los hoteles no llegas. Y ahora los hoteles están abiertos, porque antiguamente el vino que vendían venía de la Península. Luego Bodegas Torres dio un cambio con toda la afluencia de vinos en la hostelería, han marcado un poco la diferencia”.

-¿Los sumilleres son un estorbo a la hora de escoger un vino en un restaurante?
“El sumiller bien formado es una ayuda a la hora de escoger un vino (yo tengo dos hijos que lo son), gracias a ellos vendemos en los restaurantes, pero después hay intrusismo, como en todas las profesiones. Hay que vigilar más las cualificaciones de los profesionales”.